Capítulo III

1217 Words
"Comadreja asustada" Habían pasado ya tres días, Dylan no salía de su trance, por mucho bebió algo de agua, fue al baño y tomó su forma fetal en la cama, me estaba empezando a preocupar por él, así que decidí salir de mi habitación y caer en su cama. Él me miró espantado y se tapó la cara con una sábana —Vete. —Murmuró, no le hice caso y me acomodé en su cama. — ¿Por qué sigues aquí?, deberías haberte ido cuando sepulte el c*****r. —No lo sé, siempre he estado aquí. —Jugué con mis pies meciéndolos, él temblaba de miedo. —Si sigues así el próximo c*****r que sepulten será el tuyo —se levantó de la cama como si tuviera un resorte en la espalda y se tambaleó un poco. —No quiero morir, pero tampoco quiero volverme amigo de algo como tú — ¡Augh! eso dolió, o al menos eso creo porque no siento nada. —Muy tarde cara pálida, ya me conoces y sabes quién soy, así que no te quedan opciones. —Bufó y salió de la cama hasta la cocina, sacó unos panes, lechuga y tomates. — ¿Hasta cuándo crees que tendré que verte? —negué al no saber la respuesta, cuando se giró a verme y le dio un mordisco a su emparedado improvisado. —Te he dicho que no lo sé, no sé ni qué soy, ni a dónde voy, es más, no sé ni cuando me volví así —asintió no muy convencido y tomó asiento lejos de mí. Me enderecé en el lugar y tomé todo el valor que poseía. — ¿Qué soy?, quiero decir ¿cómo me ves? No soy capaz de ver mi reflejo en nada y es algo molesto. Tragó lo último que quedó de su emparedado y caminó en busca de su ordenador, al tenerlo en sus manos comenzó a teclear como loco. Después de unos minutos de parecer un cyber enfermo, levantó su cara y volteó su ordenador mostrando una imagen nada agradable. —Eso eres —comentó, y respiró profundo. Me acerque en shock a donde se encontraba, Dylan trataba de ocultarse tras el ordenador tapando su cara con el mismo. Lo que me estaba mostrando era espantoso, en la imagen se mostraba una chica con el cabello largo y muy n***o, sus ojos eran del mismo color y parecían vacíos, casi unas puertas al mismo infierno; tenía los labios pálidos, carecían de color en su totalidad, las manos y uñas largas también eran una de las características, luego estaba ese tono de piel que parecía de un muerto y poseía la ropa ensangrentada. —Eso soy. —Murmuré triste y él asintió con miedo — eso explica por qué estás tan aterrado, pero a pesar de mi imagen jamás sería capaz de hacerte daño Dylan —él bajó el ordenador y me observó fijó un largo rato. —Bueno... han pasado tres días y hasta ahora tengo dos razones de tu existencia —alcé una ceja y espere su comentario —uno, estás aquí para torturarme —negué y él siguió —dos, estoy sufriendo de alucinaciones producto de mi apatía al mundo. Tapé mi rostro con una mano y traté de no golpearlo por tal estupidez. —No creo que esté aquí para torturarte, de ser así no te habría ayudado y dos, ¿sufres de cuadros esquizofrénicos? — Negó y traté de darle una sonrisa, pero hizo una mueca de horror. —Lo siento, no puedo mejorar mi apariencia así que tendrás que acostumbrarte. La puerta de la habitación sonó varias veces, le vi dirigirse allí para abrirla —Disculpa, soy Clara, estoy buscando a mi hermano Jared, es un chico de unos treinta años, musculoso y con tatuajes en sus brazos ¿le has visto? Me dirigí tan rápido como pude a la entrada, vi a una chica, tenía el cabello teñido de verde; le mostró una foto a Dylan, quien se encontraba tenso. Me acerqué a él, tomé su rostro y lo moví, para que se diera a entender que decía que no con el movimiento. —Oh, bueno. ¿Si lo vez podrías avisarme? —Lo hice asentir y la chica le dio una sonrisa coqueta —ten, espero tu llamada, se supone que teníamos una actividad esta semana pero desapareció de una manera muy misteriosa. —La chica se despidió con la mano y Dylan se lo devolvió gracias a mí, ya que aún seguía paralizado y desorientado. —Dios mío, van a encerrarme. —Murmuró al dejarse caer en el suelo y cerrar la puerta. —No lo creo, esa chica no se notaba para nada triste cuando habló de su hermano, no tenía ni una pizca de preocupación. — ¿Qué estás diciendo? ¿Sabe lo que hice? —preguntó preocupado y entonces le di mi opinión, la cual estaba deseando fuera una completa mentira, o él estaría en graves problemas. —No sólo creo que ella sepa lo que has hecho, lo que creo es que ella y ese tal "Jared", tenían un plan para torturarte y luego asesinarte —ahogó un grito y se arrojó al suelo en forma fetal. ¡Genial! ha entrado en shock y ni siquiera sabe si es verdad, pensé. — ¿Por qué me quieren matar? ¿Qué les hice? — son buenas preguntas, pero es una lástima que ni él tenga las respuestas. —No lo sé, cuando mucho sé tu nombre. —Me miró por encima del hombro y se fue incorporando. — ¿Podrías... no sé, meterte en su habitación y buscar una razón? —lo miré incrédula, me dispuse a salir para entrar a la habitación del tal Jared. Cuando entré me llevé una buena sorpresa, la chica de cabello verde se encontraba allí afilando unos cuchillos, y anotando en hojas que me parecían conocidas. Me acerqué hasta donde se encontraba y ¡Bingo! eran justo las mismas hojas llenas de formas para matar a Dylan. — De ésta no te escapas —murmuró. Luego comenzó a reír como una esquizofrénica en el suelo, pensé por un momento que tenía algún problema mental, entonces lo confirmé cuando comenzó a lamer sus cuchillos y saborearlos. —Loca —comenté, antes de aparecer en la habitación del chico que se encontraba envuelto en una sábana, mientras trataba de meter en su cabeza de que todo era un extraño sueño. —Lamento arruinar tu burbuja de protección y mentira pero —alzó la mirada y su labio inferior temblaba. —La chica, está justo ahora lamiendo cuchillos en el suelo de su habitación, mientras se imagina cómo hacerte sufrir. Todo el color que poseía en su rostro se esfumó junto con su poca cordura, si es que tenía, ya que comenzó a correr de un lugar a otro buscando no sé qué —No voy a dejar que me maten, de eso estoy muy seguro —comentó a unos centímetros de mí con un cuchillo en la mano. En este mundo hay dos tipos de personas que actúan como mejor creen: 1) El que se acopla a todo lo demás y deja que lo pisoteen. 2) Siendo el villano de la historia y el que pisotea.    
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD