"No parecía real."
Una noche Dylan era una persona valiente, y a la siguiente se volvía una comadreja asustada.
Se encontraba metido entre sus sábanas, como se le hacía costumbre estos últimos días, yo en cambio, observando por la ventana de su habitación el amanecer, era algo hermoso desde allí, no recordaba la última vez que lo había visto, mucho menos desde un lugar donde se podían ver arbustos de gran magnitud.
—Deberías venir a ver esto, son cosas que valen la pena —mi acompañante emitió un gruñido de molestia y siguió en lo suyo, "lamentarse", creí ver un reflejo y pensé por un momento que se trataba de una luciérnaga.
—Oh, mira una lucier... —no terminé de completar la frase, porque la aparente luciérnaga que estaba viendo poseía piernas, ropa, binoculares y un arma al costado.
— ¿Quién es ella? —escuché decir al chico de pelo n***o, quién se encontraba en el suelo escondido detrás de ese pequeño muro, que dividía la ventana del lugar donde estaba tendido.
—No lo sé, no logrover con claridad. —Bufé molesta, y noté como Dylan se arrastraba de ida yvuelta, pero esta vez con un aparato en su mano el cual acerca a la ventana.
—Sí, es una chica, y está vestida de... —da con su dedo en la pantalla del teléfono y enfoca sus ojos en la pantalla — n***o, su cabello está teñido de rojo y no debe pasar de dieciséis años. —Le miro boquiabierta y me da una sonrisa ladina.
—Te felicitaría, de no ser por esa chica que nos ve desde afuera con un arma. —como por magia palidece y abandona toda pizca de valentía que poseía hasta hace un momento. — Vamos, algo debes tener sobre ti para que todo mundo te persiga. —Se voltea mirando en dirección al techo y comienza a suplicar mientras derrama algunas lágrimas.
La habitación queda en un silencio cautivador, no parece real, entonces el momento de paz acaba luego de que alguien tocara la puerta varias veces, tras no ver respuesta los golpes se volvieron más insistentes y molestos.
— ¡Sé que estás ahí inútil! ¡Abre de una vez pedazo de carne! —Dylan se levantó de una manera brusca y su mirada cambio a una descolocada, parecía fuera de sí, en cualquier momento saltaría sobre algo con ganas de acuchillarlo, hasta saber que no respirara más.
Le hice señas con la mano de tal manera que se ocultara, le dije que buscará con que poder defenderse mientras yo salía a ver, asintió y salió directo a la cocina. Respiré profundo para poder comprender la situación en la que se encontraba el chico, no me pasaba ni una pequeña idea de por qué le estaban ocurriendo cosas macabras, pero no tardaría en dar con ello en cualquier momento, de eso estaba muy segura.
Salí y lo que estaba viendo era algo confuso, la chica de cabello verde del día anterior se encontraba sobre la de cabello rojo, golpeándola con mucha fuerza
— ¡Quítate de encima Nerea, antes de que te vuele la cabeza de un balazo! —gritó la chica de cabello rojo, así que asumí que ambas se conocían.
—Que risa me das Kattia —comentó Nerea, antes de hacerle una herida en el rostro con su cuchillo. —Debiste pensarlo muy bien antes de venir aquí —fue arrojada al otro lado de una patada, la chica de cabello rojo pateó su cara y luego arrojó una risa macabra a los cuatro vientos.
—Que lastima lo de Jared, y tan enamorados que estaban, imagina cuánto habrá sufrido antes de morir. —Dijo Kattia, Nerea escupió sangre y le miró con ira.
—Púdrete Kattia, yo seré quien disfrute como ese maldito de Dylan se desangre en mis manos —algo estaba claro en mi cabeza, el chico sería hombre muerto tarde o temprano, y ellas si acechaban a la persona correcta.
—Muy tarde prima, ya no se te va a dar.
Dicho esto puso fin a la conversación al detonar el arma, le dio con una bala en la cabeza manchando la pared de sangre, miré a los lados en busca de algún inquilino que saliera a curiosear pero me sorprendió que nadie, absolutamente nadie saliera ¿acaso no hay personas a la que le importe saber sobre ese sonido, o al menos sobre los gritos de hace un rato?
Ignoré por un momento la falta de humanidad de las personas del hotel, noté a Kattia caminar con el arma en su mano mientras lamía su herida con una enorme sonrisa, corrí en dirección a la habitación de Dylan para avisarle que debía huir, pero el lugar se encontraba entre las penumbras y era muy difícil localizarlo. El sonido seco de un disparo me hizo reaccionar, me gire a donde ahora se encontraba parada la chica, con una mirada vacía y apuntando siempre al frente.
—Mierda, ¡donde sea que te hayas escondido Dylan no salgas! —grité para que me escuchara, la chica de pelo rojo arrojaba todo al suelo mientras gritaba enfurecida.
Una sombra salió de entre las penumbras, sacó un cuchillo afilado con el cual traspasó la garganta de la chica desde atrás.
—Bienvenida al infierno —comentó.
Era una voz áspera y masculina que hacía eco en las paredes del lugar. El dueño de esa singular voz levantó el cuerpo inerte de la chica y la arrojó al suelo, para luego comenzar a apuñalar lo que quedaba de ella, me encontraba petrificada en mi lugar, el miedo invadió cada parte de mi ser a pesar de que sabía que no podía ser tocada ni vista.
Dylan, ese vago sonido pronunciando su nombre me hizo volver en sí, corrí por el lugar en busca del chico, no lo encontraba en ninguna parte y eso me aterraba, hasta que fijé la vista en aquel ligero sonido que provocó el viento al golpear la ventana "abierta".
Una sonrisa se dibujó en mis labios y estaba a punto de salir para ir en su búsqueda, cuando aquella voz pronunció algo que me dejó helada.
— ¿Dónde vas, Angy? —entre las sombras pude ver el rostro del chico, salió con una sonrisa ladina y unos ojos profundos, escasos de vida alguna; casi parecían vacíos que llevaban al inframundo.
— ¿Quién eres? —comenté, aterrada de aquella respuesta que recorría mi mente.