"Tres extraños."
Tres completos extraños se encontraban en la habitación la mañana del viernes, al parecer el chico los conocía porque no comento nada al respecto cuando entraron, cerraron la puerta tras ellos. Una chica y dos chicos, la chica tenía el cabello rubio, los ojos verdes olivo era de una estatura baja y tenía esa expresión de soy inofensiva hasta que dices algo que no me agrada.
Uno de los chicos era castaño, de ojos rasgados y color café, al igual que la chica era de baja estatura, en su espalda; sobre unas correas de cuero llevaba consigo unas espadas largas y anchas, a lo lejos se podía notar el filo, podría estar segura que lo que tocaran seria picado sin ningún esfuerzo. El otro chico era un poco más alto que Dylan, tenía el cabello de color n***o, ojos grises y el cuerpo muy bien formado, en sus manos solo traía una computadora que colocó en el medio de la habitación.
— ¿Tardaron tanto solo por él? —comentó Marcus por su tono de voz desde la cama, señalando al chico de ojos color gris.
—Ey, no fui tan sencillo esta vez — la rubia fue quien habló con cierta molestia en su voz —la NASA lo tenía muy bien escondido, al parecer tenían mucho invertido en su hackeo global.
—Ya veo, te dejaste atrapar ¿cierto? —el chico asintió y tomó asiento en el suelo mientras rascaba su nuca.
—Vamos directo al grano, si nos has llamado a los tres es por algo grande ¿no es así Camaleón? —Marcus le dio una amplia sonrisa, se colocó en pie y me miró directo a los ojos.
—Angy, preciosa —las tres personas lo miraban como un completo lunático— Estos de aquí son , la rubia g*****a, una de las más buscadas a nivel internacional por su capacidad de crear disturbios, sin anotar que mató a más de mil personas en una semana para crear un récord que, lastimosamente su amigo —señaló al castaño que miraba hasta nuestro lugar como tratando de asimilar la cosa —Poe, superó en menos de un día, también es conocido como un ex-agente de las fuerzas especiales, buscado por su capacidad para infiltrarse en cualquier lugar.
—Muy bien, o te has vuelto más loco de lo normal —comentó g*****a— o tienes una cámara oculta en alguna parte de la habitación que nos hará caer a todos —miro en todas las direcciones con las manos en forma de rendición.
—Sh —murmuró Marcus con el dedo índice entre sus labios y una sonrisa ladina —como seguía diciendo, g*****a y Poe, y para nada menos importante Miguel, quien es un hacker muy buscado por todos los países por crear programas que invaden cualquier sistema, también los de localización y extracción de información.
Me encontraba perpleja por la cantidad de información que el chico me había dado ¿tan peligrosos son? Creo que ninguno de ellos pisan los veinticinco años de edad, ¿qué es lo que pasará con la humanidad dentro de veinte años si siguen saliendo personas como éstas?
— ¿Qué tienen que ver ellos conmigo? —Marcus ríe por lo bajo y le da una mirada rápida al trío que lo ven esperando que de una clara explicación.
—Tu locura está pasando todos los niveles que una persona normal puede tener, amigo —murmuró Miguel mientras jugaba con los dedos de sus manos.
—No amigo, no estoy tan loco como crees —señala hasta la esquina donde me encuentro tratando de comprender por qué hoy me tuve que despertar tarde y encontrarme con estos seres peligrosos. —ella es Angy, un día cayó desde el techo
—Estoy perdiendo mi tiempo —comentó irritado Poe —debería estar escondido en el fondo del océano en uno de los tantos submarinos que han abandonado tras las guerras, pero no —era puro y fino sarcasmo lo que salía de sus labios. —Tuve que responder hace una semana a tu mensaje de tengo a mi chica en problemas y necesito ayuda para rescatarla. Sabes por un momento creí que en serio tenías una novia ¡Real!
La risa que brotó de la garganta de Marcus era áspera y carente de humor, definitivamente estaba molesto. —Ella está allí, entre la pared, siempre me observa sin moverse, sin articular una sola palabra. A veces se va y vuelve dos días más tarde cubierta de sangre. Pero, aun así confió en que no me hará daño alguno.
Esa voz era de Dylan, estaba llena de tristeza y sonaba muy baja. No entendía por qué mentía en algunas partes, pero si lo hacía era porque lo necesitaba.
—Ay no, ¿enserio tú? —la voz burlesca de g*****a me hacía hervir la sangre — el inútil de Dylan hace su aparición —las risas hicieron eco en la habitación —mira niño, lárgate y déjanos hablar con Marcus, él si es un verdadero hombre... —la ira me carcomía en mi lugar mientras escuchaba y observaba como decían tantas cosas hirientes sobre Dylan sabiendo que estaba allí parado sufriendo.
Tomé un fuerte respiro y sin más lo deje salir — ¡Dejen de burlarse de Dylan, trío de inútiles!
Ni yo misma reconocía la voz que salía de mi interior, era áspera ensordecedora. El silencio reino por todo el lugar, las caras pálidas de las tres personas eran de verdad muy gratificantes, incluso a g*****a le temblaba el labio inferior y abrazaba a Poe de tal manera que el chico parecía asfixiado.
—El... ell... ella... eso... —Señalaba Miguel en mi dirección sin parpadear — ¿qué mierda es? — comentó en un chillido agudo.
—Ella, es Angy. —Sonrió amplio y sincero Dylan al tomar mi mano y besarla, un extraño hormigueo se formó en mi vientre y solté una risa nerviosa que ni sabía que podía hacer. —la chica de quien les hable.
—Veamos, ¿es real?—Poe se colocó en medio y miraba de un lugar a otro repetidas veces— ¿están viendo lo mismo que yo?—Los otros dos asintieron sin poder creerlo aún —digo, digo me dicen o qué sé yo pero... ¿qué mierdas está pasando aquí? Y quiero una jodida respuesta ¡Ya!