"El terror..."
Muy tarde me doy cuenta que no soy más que alguien que no existe en realidad, cuando me encuentro en medio del bosque. Pero es muy raro, por todo mi cuerpo vaga una feroz corriente que asoció como miedo, mis manos están heladas y mi respiración agitada; ese constante dolor en mi nuca me hace gruñir cada cierto tiempo.
—No puedes huir por mucho tiempo —doy un paso adelante cuando escucho la voz de Dylan, giro para confirmar que el chico se encuentra sentado en una roca. —No costó mucho saber que terminarías aquí, así que salí por la ventana.
Fruncí el ceño ante tales palabras, pero no por la duda del por qué me está siguiendo, si no, de cómo llegó al sitio tan rápido.
— ¿Cómo has llegado antes que yo? —sus labios forman una fina línea y alza la ceja tratando de comprender algo que no sé.
—Creo que estuviste perdida en alguna parte de tu mente Angy, pasaste toda la noche del día anterior corriendo alrededor del Hotel, gritando cosas en otro idioma como los fantasmas de películas de horror cuando acechan, cuando te detuviste esta mañana en medio de la habitación, mirándome con ojos profundos escasos de vida supuse que algo anda muy mal, así que pensé en un buen sitio donde una entidad como tú podría parar en su locura.
Mi boca está reseca ¿tanto tiempo pase perdida en mi mente y ni siquiera me di cuenta?, algo debe de andar mal conmigo.
Trato de dar pasos precisos pero cautelosos hasta donde se encuentra el chico para no asustarlo y entonces mi vista se ve nublada, como pequeños flashes inundan mi cabeza y el dolor que se había calmado hasta hace unos segundos se vuelve más agudo.
Una habitación sucia, un montón de aparatos médicos y un hombre al fondo con una sonrisa tenebrosa.
— ¿Angy? Angy, ¡Maldita sea Angy despierta!
Abrí mis ojos en la habitación de Dylan, lo veo a él sangrando de su labio inferior y unos cuantos rasguños en su mejilla.
— ¿Qué sucedió?, ¿no estábamos en el bosque?
Sus ojos irradian la más pura ira que podría tener, pero no argumenta nada, se levanta del suelo donde no había reparado que nos encontrábamos y camina hasta su cama. No sólo esos pequeños detalles era lo único que tenía, sus brazos estaban llenos de arañazos por donde salía sangre, tomó unas vendas y alcohol de su mesa de noche para comenzar a sanar sus heridas.
— ¿Qué pesadilla tuviste?, caíste inconsciente en medio del bosque y te traje hasta aquí. Luego comenzaste a gritar como desquiciada y a atacarme. —La más pura vergüenza me recorría de pies a cabeza, no recuerdo siquiera qué sucedió.
—No lo recuerdo.
Dylan gruñe por el dolor producido cuando se coloca las vendas llenas de alcohol, y es cuando un pensamiento surca mi cabeza de manera brusca ¿desde cuándo es tan serio, distante y gruñón? Sé que es Dylan porque sus ojos tienen vida, pero realmente algo debió suceder para que él se haya vuelto tan oscuro.
— ¿Sucedió algo más mientras estuve ausente? —niega sin mirarme ni mencionar una sola palabra, eso confirma mi duda. Si sucedió algo.
—No me has respondido aún —alcé la cabeza buscando su mirada y el encuentro detallando mi rostro. — ¿Qué pesadilla tuviste?
—No lo recuerdo muy bien, creo haber visto una habitación sucia, algunos aparatos médicos y un hombre con una asquerosa sonrisa al fondo. —Humedece sus labios y saca su teléfono ignorándome por completo mientras escribe.
— ¿Por qué razón recordaste Welsey Moley cuando caíste en mi habitación? —La verdad, ni lo había pensado ¿por qué razón sería?, recuerdo ver a un Dylan muy joven sentado y viendo a la nada pero de ahí más nada.
— ¿No lo recuerdas? — niego y él sigue buscando en su teléfono.
—Dylan.
No responde y sigue concentrado en lo suyo. Intenté levantarme y nuevamente caigo de golpe, esta vez soy consciente de que no estoy en la habitación del chico si no en otro lugar, todo alrededor está sucio y es oscuro, mi respiración se agita y el miedo paraliza mi cuerpo; escucho el constante pitido de una máquina, trato de buscar con la mirada otra cosa que pueda reconocer y doy con una camilla donde se encuentra una chica a medio vestir, llena de mangueras y tubos en su abdomen y cabeza.
La chica quien por lo visto lucha por seguir viva me observa aterrada y murmura algo, afino un poco más mi oído y la escucho —Duerme... huye... duerme... — el sonido de una puerta abrirse es lo último que escuchó cuando la chica de hace un momento palidece y cierra los ojos, hago lo que me dijo y cierro los míos también.
— ¿Angy?
Dylan tiene una expresión de preocupación en su rostro, me doy cuenta que está sentado a los pies de su cama, donde por lo visto me encuentro recostada. La luz del sol pega en mi rostro y puedo sentir por primera vez su calidez.
— ¿Te sientes mejor? — rasca su cabeza impaciente y yo asiento, debo contarle lo que me ha pasado, sino siento que explotaré con todo eso guardado.
—Vi una chica —el chico alza la ceja sin comprender pero continuó. —Cuando no estuve aquí me encontré con una chica que tenía tubos y mangueras en su abdomen, me dijo que huyera, que me quedara dormida.
—Esta vez su expresión cambia de manera drástica y sus ojos se vuelven vacíos — ¿Marcus? —me da una sonrisa ladina y se levanta a mirar por la ventana.
—Querida niña, creo que tienes graves problemas.
— ¿A qué te refieres? —me incorporo en la cama mientras él ríe por lo bajo, pero por primera vez no es una de esas risas alocadas y fuera de sí, más parece una risa amarga y carente de humor.
—Aún no lo sé con exactitud, pero cuando lo sepa presiento que voy a sacarle la mierda a muchas personas en tu nombre preciosa.