—¿Por qué estamos aquí? —Porque usualmente los novios acompañan a las novias a hacer sus compras. —¿Dónde dice eso? —En el manual no escrito de una pareja feliz. Duncan hizo rodar sus ojos en sus cuencas. Odiaba ir de compras. Lo odiaba realmente. Sobre todo, si era al lado de una mujer. Kathleen le había enseñado bien, oh, Dios, y sólo recordarlo era una tortura. Su madre se enamoraba de todo, se quejaba de los precios, se medía, se probaba, preguntaba, se entusiasmaba, y luego salía de la tienda alicaída porque le había quedado muy grande, o muy chico, o el color no le había sentado tan bien como creía. Daphne también había sido una mala experiencia. Ella ponía a las dependientas a sacarle de la bodega todo, para al final no llevar nada, o llevar otra cosa totalmente distinta a la

