Allegra entró a la mansión en la que vivía con su veintena de criados con una sonrisa aún en sus labios. La felicidad de Paul y Kevin al recibir el videojuego fue para ella mejor regalo que cualquier otra cosa que ella pudiese darles. Y cuando Kathleen recibió su Barbie no pudo sino reír y darle un manotazo a su hijo en el brazo por revelar su secreto. Se había quedado con ellos a cenar, y aunque uno de ellos no estaba, el siempre ausente y misterioso Nicholas, todo fue sonrisas y charla animada. A la salida, Duncan la había acompañado y la despidió, ella vio, con la mirada fija en sus labios como si quisiera besarla, pero sin atreverse a hacerlo. Ella también había deseado besarlo, pero se contuvo. Ahora estaba feliz, aunque no muy segura de por qué, y cuando se dio cuenta, estaba

