Narra Anthony. Soledad era fuerte, la persona más fuerte que había conocido, tenia esperanza de que estuviera bien. El auto se detuvo frente a una gran propiedad, habían guardias armados. Córdoba salió del auto y yo lo seguí. Ingresamos a la casa la cual era muy grande, era de dos pisos. Había un guardia que era encargado de la seguridad, tuve que dejar mi arma y córdoba hizo lo mismo para que yo viera que no había trampa. Subimos y caminamos por un largo pasillo. Habían muchas puertas de metal. No tenia idea que hacia él con toda esta casa, pero seguramente seria algo sucio. —Aquí es —dijo Córdoba señalandome una puerta. Abrí la puerta tan silenciosamente como pude. Un silencioso gemido de dolor asaltó mis oídos, aunque se sintió más como un cuchillo en el corazón ¿Soledad? No puede

