Dion iba muy pensativo, quería descifrar la conversación que había presenciado, no le parecía coherente, no creía posible que a el le fueran a salir alas, o talvez si era un ser extraño, como se lo decían con frecuencia sus compañeros de aprendizaje, a, el realmente nunca le importaron esos comentarios, él siempre se sintió bien con su cuerpo, el ser diferente realmente le parecía una gran ventaja, le gustaba entrenar su cuerpo, era como algo natural el deseo de estar en forma, su padre le ayudaba a practicar combate cuerpo a cuerpo, él era muy fuerte, pero él era más, en barias ocasiones tubo que fingir su fuerza y dejar ganar a su padre, realmente Oxf era un gran papa, le brindaba confianza para el poderle platicar de todo pero el lazo más importante de su vida era con su madre, por lo mismo no entendía por qué nunca le conto sobre el asunto de las alas, sabía que sus padres le guardaban secretos que prometieron contarle algún día, pero sentía que entre su madre y el no debería de haber secretos ella lo sabía todo de él, le molestaba que ella no fuera tan honesta, siempre le exigía rectitud pero esta regla no la estaba aplicando en ella, Dion venia tan ensimismado que no se había dado cuenta que ya estaban frente a la puerta del lugar donde se encontraba el hombre con el que hablaría.
-Pasa Dion, el señor te espera.
El hombre le abrió la puerta, Dion paso él estaba parado del otro lado del escritorio con los brazos cruzados, lo observaba con detenimiento como estudiándolo, Dion hiso lo mismo, él era muy alto, sus músculos hablaban de lo duro que entrenaba, algo en ese hombre le parecía familiar, pero tendría que estar equivocado, jamás lo había visto en su vida, el tomo asiento y le hizo una señal con su mano para que el hiciera lo mismo.
-No te preocupes Dion, no hay nada de que temer.
Dion levanto el mentón con orgullo, no se iba a dejar intimidar por ese hombre, no sabía de donde conocía a sus padres, pero él no lo conocía de nada.
-Se equivoca señor, yo no tengo miedo, me puede decir a donde nos llevarán.
Esker se sorprendió un poco por la actitud de Dion, no era tan diferente a él a su edad, esto le provocaba una sensación de orgullo, decidió probar que tan parecido era a él.
-Nos dirigimos a un planeta llamado Gaia, pero parece que tus padres no te criaron muy bien, no crees que después de haberles salvado la vida me tendrías que hablar con respeto.
Dion apretó la quijada, se levantó de su silla, Esker se daba cuenta que había dado en un punto clave, él estaba intentando tranquilizarse, lo observó apretar los puños y meterlos a las bolsas de su pantalón, dio unos pasos por la habitación, se paró frente a él viéndolo directamente a los ojos, al volver a hablar su voz parecía calmada, pero Esker sabía que estaba furioso.
-Usted no me conoce, realmente no se dé donde conoce a mis padres, pero si en verdad los conociera sabría que son unas excelentes personas, Usted no es nadie para decir si ellos me criaron bien o mal.
Esker estaba muy sorprendido por el autocontrol de Dion, el a su edad ya habría armado un zafarrancho, por menos que eso, suponía que era la influencia de Nin, pero Esker quería saber más, se había perdido de tantas cosas, sabía que él era muy inteligente, compartían muchos gustos, como el construir naves, pero Esker necesitaba mas.
- ¿Te gustaría entrenar con mis hombres Dion?, parece que te gusta ejercitarte.
Dion se extrañó por el cambio de tema tan repentino, pensó que tendría que pelear con ese hombre si continuaba con sus comentarios desagradables sobre sus padres, pero su propuesta le parecía muy atractiva, había visto a sus hombres, eran muy grandes y fuertes, parecían guerreros sacados de algún libro de otra época, el mismo se había identificado con esos guerreros, también era muy alto y fornido, en su planeta siempre había tenido que guardar su fuerza para no lastimar a nadie, seria perfecto el poderla medir con alguien.
-Me gustaría mucho señor.
-Pues acompáñame.
Esker salió de su despacho Dion lo seguía de cerca, se dio cuenta que él era tan alto como el, de hecho, un poco más alto, Dion no perdía detalle de la nave, parecía disfrutar de cada cosa nueva que observaba
- ¿Te gusta lo que ves?
-Por supuesto, tiene una excelente nave, algún día fabricare una mejor que esta.
- Y ¿Qué crees que le falte a esta?, no creo que sepas de todo de lo que es capaz.
-Supongo que no, pero me parece que más bien, que es una nave para viajar cómodo, le falta ligereza, velocidad, y ser más silenciosa, en un combate no saldría muy bien parada.
Esker ya sabía eso, no había llevado su mejor nave no quería levantar sospechas, ni que los traidores de Gavita vieran que él les podría hacer frente en cualquier situación, ellos le temían sabían de su fuerza al combatir, pero no sabían de su desarrollada tecnología, quería que siguieran pensando que solo era un bárbaro, del que podrían sacar provecho, creyéndolo su aliado.
-Usted cree posible que pudiera hablar con su ingeniero.
-Eso sería un poco arriesgado, no me gustaría que compartiera secretos importantes.
-Yo no soy un ladrón, no necesito que nadie me muestre nada, yo solo quería aconsejarle una que otra cosa a su ingeniero para mejorar su nave.
Esker se daba cuenta del fuerte temperamento de Dion, fue inevitable el sonreír al imaginarse a Nin lidiando con él.
- ¿Le parece que soy gracioso señor?
- ¡No!, es solo que yo soy el ingeniero, no me imagino ¿Qué podrías enseñarme?
Dion no supo que contestar, jamás se hubiera imaginado que el construyera sus propias naves, suponía que las apariencias engañaban, había cambiado total mente la percepción que tenia de él, parecía un hombre rudo acostumbrado a mandar, pero ahora sabía que era mucho más, había hecho un gran trabajo con esa nave, realmente se sentía con mucha curiosidad hacia el hombre que caminaba a su lado.
-Si me diera la oportunidad estoy seguro que descubriríamos grandes cosas, su trabajo con esta nave es muy impresionante, es afortunado de ser su propio jefe, tiene libertad de hacer lo que usted quiera.
-Pensé que habías dicho que le faltaban mejoras.
-Si eso es lo que pienso, pero usted no iba a mi planeta a pelear no es así, supongo que esta no es su mejor nave, solo la uso para lograr su cometido
-Si es verdad, supongo que heredaste la intuición de tu madre, eres muy listo, talvez piense seria mente en mostrarte algo de mi trabajo.
-Mira hemos llegado justo a tiempo.
Dion pudo observar cómo entrenaban esos hombres, era su sueño hecho realidad ellos parecían muy fuertes, sabían lo que hacían, parecía que ese era su trabajo, Dion los observaba sin parpadear, jamás había presenciado algo como eso, ellos sabían manejar la espada, como manejaban su cuerpo, a pesar de ser tan fornidos y grandes eran muy agiles, eran impresionantes.
- ¿Quisieras pelear con alguno de ellos?
- ¿Cuál es el más fuerte de sus hombres?
-Roy es el más fuerte, ¿pero crees que puedas con él?, jamás ha perdido una contienda, es ese del paño en la cabeza.
Dion ya había intuido que él era el más fuerte, no le gustaba perder el tiempo preferible saber si podía con el de una vez.
-Señor me permitiría pelear con él.
Esker solo movió afirmativa mente la cabeza y llamo a Roy, este de inmediato Se acercó a su señor.
-Roy este joven quiere combatir contigo, crees que podrías ayudarlo.
Roy solo asintió, sabía quién era el joven, y lo importante que era para su señor, él le había hecho señas para que no fuera tan rudo, la contienda comenzó, ambos en medio del salón, todos los observaban con atención, Roy intento darle un puñetazo al joven, pero este lo esquivo, dándole de lleno en el rostro haciéndolo trastabillar, Roy se daba cuenta que Dion era fuerte y rápido, pero él tenía algunos trucos bajo la manga, ambos se observaban fijamente estudiando el próximo movimiento del otro, Dion trato de darle otro golpe, pero Roy se fue hacia un lado tomándolo por la espalda tratando de inmovilizarlo, Dion lo sorprendió con un rápido movimiento, se lanzó hacia adelante utilizando su peso para lanzarlo por los aires, Roy cayo chocando con la pared haciendo un fuerte sonido, Dion se le acercó para ayudarlo a levantarse, y al mismo tiempo le susurraba al oído.
-Ahora hay que luchar de verdad, muéstrame toda tú fuerza.
Roy lo observó con detenimiento él se había dado cuenta de todo, Dion era más de lo que se lograba ver a simple vista, no era un joven común, Roy decidió hacer lo que le pedía, ahora sabía que el sabría darle pelea, con la mirada busco a su señor, este solo hizo un movimiento de cabeza dando su autorización, Roy sonrió le gustaban los retos, sabía que Dion lo era
Dion era muy observador desde un principio se había dado cuenta de la farsa, pero había logrado demostrar que podía llegar más allá ese hombre era fuerte y ahora si le dejaría ver que tanto, Dion sonrió con satisfacción, por fin tendría un buen contrincante.