CAPÍTULO II LA PRIMERA VEZ

2224 Words
Mirla, la profesora Nury y Lucia una mezcla no solicitada por las últimas dos. Ese percance quedó allí sin más. Cada cual continuó haciendo su vida, era lo más sensato tras no haber conseguido disipar las dudas ni solventar el problema. Podemos concluir que nunca fue necesario algún gesto o comentario por parte de Lucia, para que la involucraran en este tipo de situaciones; tal se percibe que en definitiva, su vida estaría ligada a alguna otra fémina de alguna u otra manera. Después de unas semanas, la ex de Mirla le había enviado un mensaje al celular de Lucia…¿Sorpresa?, si así fue…no era algo planeado por cuanto no sabía como manejar esta inesperada situación. Sencillo, un hola ¿Cómo estás? De allí dieron hasta la media noche. Una conversación para conocerse, era la intención de Adriana… Día tras día se hacían puntuales esos saludos y pláticas nocturnas. Nada que ver con lo obsceno o provocador. Lucia se estaba sintiendo atraída por esta chica. Para ese tiempo, sus celulares no tenían la aplicación novedosa para poder verse, así pues era una constante cita a ciegas lo que estás dos tenían a través de ese equipo. Demostrando sus intereses, ambas proponen verse en persona. En algún lugar cerca, un punto medio entre ambas casas tal vez. Una hora ya fijada y una sensación de nervios, ansiedad; las preguntas frecuentes ¿Le gustará como luzco?, ¿Me gustará como es su personalidad?. Lucia estaba a minutos de conocer a la primera chica, con la quien muy probablemente entraría en relación. Su primera experiencia, grandes expectativas con una mujer mayor que ella. Su inexperiencia se dejaba ver detrás de su pícara sonrisa. Llamó a un taxi y se dirigía al lugar para su encuentro con Adriana. Bajó y entró al sitio para esperarla mientras decide ir por un helado, en su mente imagina como sería esa chica, quien había llamado su atención aún sin haberla visto antes. Se hizo una idea en cuanto a apariencia, aroma y modo de hablar. Hasta que de pronto, su celular daba las notificaciones de varios mensajes, esta los revisa y era la chica de su cita, dando la descripción exacta de como estaba vestida, para que Lucia la pudiese reconocer a simple vista. Apoyada a un barandal y dando la espaldas a cualquier persona que recorrería los pasillos del lugar. Con el corazón agitado y una respiración un tanto intensa, alguien se le acerca y cubre sus ojos. Manos suaves, uñas largas…si, era ella. Enseguida volteó y con una alegría que irradiaba el momento, ambas se dan un beso en la mejilla, digamos que más cerca a sus labios y con un efusivo ¡hola! entre abrazos, risas. Caminaron rosando sus brazos, hasta llegar a una mesa para así tener una plática frente a frente. Las risas no cesaban, el coqueteo de Lucia era muy profesional a pesar de su falta de experiencia. Adriana la miraba con deseos y entre palabras, su mano inquieta se dejaba ir tras las delicadas manos de esta otra. Acariciándole con disimulo, un guiño de ojo a la vez, producía una sensación nueva y excitante en el interior de Lucia. El encuentro duró aproximadamente unas cuatro horas, hablaron de sus gustos y de cómo seria su relación. Ellas deciden salir a tomar aire fresco, volviendo a ese roce de manos. La noche daba su espectáculo con esas estrellas. Se sientan en unas bancas y continúan con su agradable conversación. El cabello de Lucia se movía al compás del viento, haciendo que el dulce aroma fuese percibido por Adriana, hasta que logró entrelazar sus dedos en él. Fue sin dudas un tierno gesto con el que ella se acercaría a Lucia. Unos tres chicos pasaban frente a ambas y sin timidez se quedan fijamente observando a Lucia, le guiñen un ojo y la elogian allí mismo. Esta novata se sonroja y baja su mirada. Y una escena de celos se hizo presente… ¿Se les perdió una igual o que? Era una pregunta hecha por Adriana con una mirada nada agradable. Éstos se sonríen y siguen su camino. Finalmente, nadie a los alrededores e inesperadamente un beso a sus labios la invitan a cerrar sus ojos cafés y poder ahora sí, sentir a una mujer. Su suavidad, sus manos estaban inquietas pero recordó, que era un lugar público a donde se habían citado. Sin embargo, aprovechó ese beso por unos segundos más. Ella pudo controlar sus impulsos pero Adriana se atrevió a ir más allá, acarició sobre la blusa los senos de Lucia. La joven mantuvo sus ojos cerrados y continuaba besando, pero al momento de comenzar a sentir más placer se detuvo. Dentro de sí sabía que si no lo hacía, podrían llegar a pasar la raya del pudor. Poco después de esa sorpresa, ambas tomaron el mismo taxi; pero este llevaría a cada una de regreso a su hogar. Tentador al quererse despedir con un beso en los labios, pero no les era posible, ya muchos espectadores en el lugar. A la vista del taxista sería perturbador y para el resto de las personas una abominación. Lucia tenía algo diferente en ella, se hacía escenas eróticas en su mente. ¿Y qué si en este taxi solo hubiesen estado ella y Adriana?, del modo en que se miraban, era de esperar que al estar unos segundos a solas dentro de ese vehículo, harían el amor…sería su primera vez y ella lo pedía a gritos pero en silencio interno. Ya no habían palabras por decir, solo querían disfrutar de esa loca adrenalina al esconder como se daban las manos dentro del taxi. Procuraron en reiteradas oportunidades, pegarse un poco más al tiempo en que el conductor pasaba sobre una carretera en desperfecto estado. Y como niñas darse un pequeño beso al pretender buscar algo que según habían dejado caer. Afortunadamente el taxista solo hacía su trabajo, ir a dejarlas a cada destino. Ya estaban llegando a la casa de Adriana y Lucia no quería dejarla ir, sentía ese desespero por volverla a besar y al darse cuenta de que no podía hacerlo; no le quedó más opción que darle un beso a su mejilla. No muy bien entraba a su casa cuando la novata recibe un mensaje…Que buenos besos he recibido de tus labios, te deseo tanto que unos segundos más dentro de ese vehículo, te hubiese hecho mía. Lucia al leer quedó totalmente extasiada, era como si Adriana hubiera acariciado sus zonas erógenas al punto de sacar un corto gemido. Sus manos temblaban e inmediatamente sintió un calor recorrer todo su cuerpo. Ya estaba llegando a su hogar, se bajó del taxi y rápidamente se dirigió al baño…si, era inevitable no llegar hasta tanto. Ese beso y tras ese mensaje hizo que Lucia se lograra humedecer. Para ella esto era nuevo pero sin duda placentero. Decidió darse un baño, se deshizo de su ropa y dejó caer el agua por todo su cuerpo. No dejaba de pensar en lo que pudo haber sucedido, solo si hubiesen estado a solas. Aún cuando no tenía la suficiente experiencia, ella estaba muy segura de sí misma en cuanto a demostrar amor se refería. Entró a su habitación, se colocó su pijama y se dispuso a acostarse en su cama. Tomó su celular para ver si Adriana le había dejado algún otro mensaje. Y si en efecto así fue. Ambas estuvieron intercambiando mensajes de texto un poco subido de tono. Nada mejor que ser atrevidas para alterar sus cuerpos. Ya se hacía tarde y Lucia debía despertar temprano. Ambas se despiden de manera muy cariñosa y a dormir, anhelando sentirse muy pronto. Ese excitante fuego recorría por sus venas, cerca de tener su primera experiencia le generaba ansiedad. Las salidas juntas no era algo que ocurriese regularmente, así que más adelante deberán idear alguna estrategia. Otro día, el amor les esperaba a las dos…un par de citas más y las ganas de poder estar juntas en la intimidad, se apoderaban de estas chicas. Adriana le propuso a Lucia ir a un lugar más privado, pero esta no se sentía cómoda. Quizás no era lo que ella estaría dispuesta a hacer, o la experiencia en invitar a una primera vez no estaba saliendo muy bien después de todo. Lucia siempre pensó en que al llegar ese tan esperado momento, debía ser muy sutil, algo tierno tal vez. No como si dijeras Hey, hoy tendremos sexo por si quieres venir. Al negarse, esta no halló otra forma más que acudir a su mejor amigo, para solicitarle un momento a solas con la jovencita. La casa de este seria el espacio ideal, posiblemente. Un jueves a las 10:00am era la cita pautada, para sorpresa de Lucia, la casa de este chico llamado Elisauth quedaba a unos 10 minutos en vehículo, así que era perfecto. Ah pero hay algo importante que agregar, Lucia no debía salir de casa sin antes dar un motivo para hacerlo. Y como su vida en ese entonces era en bajo perfil, se le ocurrió que la razón sería ir al trabajo a esa hora. Pero aquí entrenos, ella ese día llegaría algo tarde al trabajo. Ya todo estaba previamente planificado. Así que a seguir sin distracciones. El día llegó y estas dos finalmente se encontraron sin espectadores. Elisauth, era un chico muy tierno; el llevó a Adriana cubriéndole sus ojos con las manos para que al quitarlas, se encontrara con la grata sorpresa de tener más temprano a Lucia allí con ella. Acompañadas de ansias locas ahora si era propicio el momento; sábanas suaves y oscuras a media luz, ambientada de manera sencilla estaba esa habitación. Para ese entonces estaba a la moda, dejar el colchón en el suelo. Así que nada de preocupaciones por un ruido extraño. Unos cuantos besos daban la bienvenida a lo que sería su primera experiencia. Adriana, sabía como provocarla aunque no era tan sensual como Lucia. No tengas miedo, sé hacerlo estás conmigo y nosotras lo queríamos desde hace días; eran sus palabras por encima de los nervios de esta. Dejando fluir cada sensación y sin muchos detalles ambas ya estaban cuerpo a cuerpo, piel a piel. Tal vez Adriana no sabía como hablarle a Lucia para hacerla sentir cómoda, esta otra por ser novata solo se dejaba llevar y hacía lo que ella estaba segura le gustaría a la más experta. Una frase que nunca olvidará, surgió al momento de introducir sus dedos en la v****a de Lucia…me dices si te duele; a la joven le pareció algo extraño, no esperaba ese tipo de preguntas. Era obvio que se preocuparía si algo le molestaba, pero ¿Qué tan confiada estaría Adriana en saber hacerla sentir?. Dejó esa incógnita a un lado y sin más dio paso a la satisfacción hasta quedar exhaustas, unos abrazos y tiernos besos eran la despedida de ese momento. Estuvieron unos cuantos minutos acostadas en la cama, para luego vestirse e ir al trabajo. Adriana no era tan cariñosa en la intimidad como así lo esperaba Lucia. Sin embargo, disfrutaba de las pláticas que tenían luego de esos encuentros para saciar su deseo s****l. Camino al trabajo se cuestionaba de si lo que hizo estuvo bien o mal. No realmente porque le desagradaba, sino por esa formación digamos perfecta que debía seguir cabalmente. Lucia era un modelo a seguir entre su familia, por lo que no debía desviarse de los parámetros establecidos por sus padres y la sociedad en su país. Tras un arduo día de trabajo, Lucia llegó a su casa reviviendo todo lo que hicieron en esa habitación. ¿Le gustó?, definitivamente así fue. Contadas las veces fueron esos encuentros, complicados los horarios que debían cumplir. Pese a la diferencia de edades, y asumiendo la madurez de Adriana, esta otra era quien no se conformaba con lo poco; se dio cuenta de que aquella mujer le mentía en todo lo referente a trabajo y estudios. Por otro lado, Lucia tenía sus aspiraciones, ambiciones que superaban incluso el amor que sentía. Todo surgía como se esperaba, pero las mentiras de Adriana ocasionaba fractura tras fractura a la relación, por lo que la balanza se interpuso entre ellas dos. Lucia detestaba lo que para ella eran shows de celos, Adriana era experta para ello y de vez en cuando la celaba, entre otras tantas situaciones; esta mujer de más edad, le invitó a tener intimidad pero en esta oportunidad lo harían de una manera más salvaje…la jovencita se rehusó, no pensaba ser abofeteada, cuando en ves los besos serían lo ideal. Sin hablar nuevamente del tema, llega el día donde vuelven a coincidir para estar juntas. Nuevamente el lugar para ese acto s****l sería en la casa de Elisauth, por el no había ningún problema. La habitación lucia igual que aquella primera vez. Adriana después de todo, se dejaba ver como una mujer sin detalles o atenciones. Algo que debía tomarse muy en cuenta, era que a pesar de que la respuesta de Lucia haya sido negativa, la otra no le tomó la importancia debida; cuando de pronto un acto salvaje alejó enseguida a esta, quien tenía ilusiones de un amor sublime lejos de lo agresivo.
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