Después de salir de prisión, cuando llegué a casa, en el momento que me bajé del auto y miré hacia aquella mansión, los recuerdos me abrumaron. Recordé el día en que mi abuelo me trajo por primera vez a esta casa. Ese día estaba enojado porque tuve que dejar a mis amigos en Australia. Empezaría una nueva vida lejos de ellos y eso no me gustaba. En ese momento no comprendía a mi abuelo, era un egoísta que solo pensaba en lo que había dejado y no en lo que realmente importaba. Me fue difícil acoplarme a una nueva vida. Tenía diecisiete años, había perdido a mis padres hace algunos años, prácticamente Máximo Santoro me crio solo. Estaba tan acostumbrado a vivir los dos juntos, que compartirlo con alguien más no me agradaba. Pero aquella esposa de mi abuelo logró ganarse mi cariño, era una

