Mi vida no volvió a ser la misma desde aquella noche. Perdí al ser que más me amó en este mundo, perdí mi libertad, los perdí a ellos. Estoy encerrado en estas cuatro paredes y sin ganas de vivir. Cada día que paso en esta celda, el peso de la tristeza y el remordimiento me arrastra cada vez más hacia el abismo. Me encuentro solo, sin nadie a quien culpar más que a mí mismo. Por años, me esforcé en mantener el apellido Santoro con una reputación intachable. Quería honrar a mi abuelo, a todos los antepasados. Pero, a pesar de mis mejores esfuerzos, fallé. Le fallé a mi abuelo, a mi familia y a mí mismo. Las circunstancias me llevaron por un camino oscuro y peligroso. Me uní a la mafia sin titubeos, sin detenerme a pensar en las consecuencias. Me dejé arrastrar por ese inmenso amor qu

