El carruaje se detuvo frente a la entrada de la mansión Corelia en la Capital donde los sirvientes principales los esperaban flanqueados por caballeros de la guardia e imperiales. Alex bajó ayudando a Maya quien caminó para quedarse junto al mayordomo y luego extendió los brazos hacia Kairon para que le entregara a Yaina. Ambos jóvenes se miraron y Kairon aferró a Yaina más cerca de su cuerpo al tiempo que sus ojos cambiaban al del león. - Vas a tener que confiar. - le dijo Alex con cuidado manteniendo los brazos extendidos aun cuando el león aterrizó sobre el carruaje sacudiéndolo para luego asomar su cabeza sobre la puerta sin dejar de mirar a Alex con los ojos entrecerrados - Bajen las espadas. - ordenó éste cuando vio que Arak y varios caballeros comenzaban a desenfundarlas - No se mu

