El joven apretó la carta sintiendo como el calor subía a su cuello. Era la carta de un hombre a su amante. Trató de respirar en un intento de controlarse mirando a su hermana quien se cubría el rostro con las manos. - No puedo dejar que el rey lo lastime otra vez- la escuchó decir en voz alta - No podría perdonarme… - ¡¿Qué demonios estás diciendo Maya?!- explotó apretando la carta con furia- ¿Te gusta ese pervertido? Se acuesta con su hermana en tus narices y todos pueden darse cuenta ¿Cómo no lo ves? - Temblaba de rabia e iba a proseguir cuando su hermana se abalanzó poniendo su brazo en su cuello inmovilizándole en el sofá. -Calla, imbécil - le dijo cerca de su rostro con los dientes apretados - No sabes lo que pasa y sigues poniéndonos en peligro - respiró antes de soltarlo, alejars

