Culpable Jaim estaba de pie frente a la doncella amarrada a una silla. Tenía una mueca de disgusto en el rostro. - Puedo seguir interrogándote toda la noche - advirtió amenazante viéndole temblar. Estaba desaliñada con algunos golpes en el rostro, llorando y gimoteando. - No sé nada, señoría - le dijo. El duque hizo un gesto para que dos caballeros que flanqueaban la silla la sujetaran antes que los ojos de Jaim cambiaran a azul casi blanco y brillaran intensamente al igual que sus palmas. Extendió una de ellas creando una daga de hielo. - Sujétenla - ordenó a sus caballeros mientras pinchaba la vena de su muñeca con la punta e hizo fluir el hielo hacia su brazo. La escuchó gritar hasta que suplicó por su vida - Dime quien ordenó dañar a lady Derk. No voy a parar hasta que me lo digas

