Capítulo 13
El taller de cocina era interesante para ellos, SooMin pensó en su madre con una receta que les enseñó la profesora, JungKook la ayudó ya que formarían pareja en clase, en las clases de natación, SooMin se sintió algo incómoda de usar traje de baño, era un traje de baño de una pieza, su espalda quedaba expuesta en una U, era azul oscuro, JungKook usaba unos pantalones del mismo color y tampoco estaba acostumbrado a estar sin camisa.
Para SooMin fue imposible no quitarle el ojo de encima.
Y para él igual.
Por la mañana corrían juntos, ya se volvía costumbre, iban a desayunar juntos, se la pasaban juntos y asistían a clase juntos. La única ocasión en la que ambos se separaban era con sus citas respectivas del psicólogo, Matthew notaba como Jeon JungKook parecía mejorar con las semanas, no se veía tan serio y desinteresado que cuando llegó.
Aquello parecía ir bien.
Una de esas mañanas, JungKook se sorprendió cuando el mismo Matthew le entregó su celular, por el comportamiento que había estado teniendo podría usarlo siempre y cuando no fuera en horas de clase o con su psicólogo, a SooMin también le habían devuelto el suyo.
Por la noche cuando ambos descansaban en la habitación se pusieron a revisar con ansias las notificaciones o novedades, por supuesto, el celular de JungKook no paró de sonar con mensajes de todo tipo y tanto así que prefirió colocarlo en silencio.
— Vaya, se nota que tus fans te extrañan—comentó la chica.
— Mmm—respondió él comenzando a revisar todo. JungKook debió tener en cuenta que muchos intentarían ensuciar su reputación luego de ese comunicado de la agencia, debió tener en cuenta que con eso muchos intentarían hundirlo y después de mucho tiempo...se sintió asqueado consigo mismo. Todos culpaban a BTS cuando el verdadero culpable era JungKook, aunque... ¿Enserio era culpable? ¿Por qué todos creen que ser idol significa no sufrir ni padecer? ¿Quién inventó esa estúpida ley? SooMin notaba mucho silencio en la habitación, cuando miró a JungKook notó que sus ojos contenían las lágrimas, él mordía su labio inferior o hacía muecas para no sollozar, la sociedad en sí era el jodido problema en todo el puto mundo.
SooMin le quitó su celular y éste no se inmutó siquiera en recuperarlo, miró a la joven levantarse quedando de pie frente a él.
— Creo que no soy la única que necesita un cambio de rutina.
— Esto es diferente, Soo...
—No, no lo es.
— Lo es—suspiró—No puedo superar algo ni olvidar ese algo porque mi trabajo no lo permite. Haga lo que haga todos me lo recordarán.
SooMin miró el celular del chico, revisó las opciones, tocó algunos botones y éste se reinició borrando todo lo que había allí guardado.
— Si las personas tuviéramos un botón de reiniciar o borrar...creo que la vida fuera más sencilla pero también aburrida—se lo entregó. A JungKook casi le da algo cuando vio que no había nada en el celular.
— ¿Qué demonios...?
— Si quieres recuperar lo que tenías es tu decisión, puedes volver a instalar las aplicaciones, pero si lo haces...—hizo una pausa—No permitas que esos malos comentarios te afecten, el problema aquí no eres tú, nunca has hecho nada malo.
— ¿Te dices lo mismo a ti misma cuando ves tus fotos con Sarah?
Aunque a SooMin le dolió no tuvo el mismo efecto que hubiera tenido hace un tiempo.
— Por eso te lo digo, a todos nos afecta algo de diferente forma y modo—se encogió de hombros—Te digo lo que necesitas escuchar, el problema no eres tú, son ellos.
JungKook miró su celular negando con la cabeza, pero sabiendo que SooMin tenía razón. ¿Acaso él se volvió un idol por el comentario del resto? No, si JungKook se volvió el artista tan famoso y reconocido que era hoy en día fue por su esfuerzo y su propia decisión, pero j***r, los comentarios malos siempre duelen, sean como sean.
Sin saber que hacer revisó su agenda, no tenía el número de sus hyungs, pero recordaba uno.
Lo anotó guardándolo de inmediato y decidió escribirle.
Kookie:
Hyung... ¿Se encuentra despierto?
Miró a SooMin al enviarlo, la chica estaba sentada en la alfombra de la habitación revisando su celular sonriendo de vez en cuando, su celular vibró en sus manos obteniendo respuesta.
TaeTae hyung:
¡JungKook-ah! ¿Cómo es que estás escribiéndome de tu número? Dime que no te metiste en problemas.
JungKook sonrió de lado negando con la cabeza.
Kookie:
Me lo han dado por buen comportamiento ¿Estás en casa?
TaeTae hyung:
Oh, ya veo. Sí, estamos en casa, Jin hyung acaba de servir la cena, te extrañamos mucho.
JungKook recordó los platos exquisitos que SeokJin solía preparar para ellos, se le hizo agua la boca al recordar.
Kookie:
También los extraño, hyung.
[...]
No sabían si se debía a los celulares, pero hablar con las personas que querían te hacía sentir bien y más tranquilo. SooMin había conversado con su madre sobre la receta que hicieron en el taller de cocina y la mujer se sorprendió que su hija la recordara siquiera. SooMin nombraba más a Sarah que a ellos.
¿Estaba funcionando el cambio de rutina?
A JungKook principalmente le gustaba verla tranquila y serena, le hacía sentir igual, en la piscina ambos jugaban con el agua, algunos pacientes estaban allí distraídos en sus cosas.
— En una semana serán las visitas—comentó él—Quisiera presentarte a los chicos.
— ¿Por qué? —lo miró sorprendida. Su cabello oscuro caía mojado por su espalda y JungKook también estaba empapado por las clases de hace unos minutos.
— Porque me parece justo.
— No creo que sea buena idea.
— ¿Te pone nerviosa estar con chicos? —bromeó empujándola suavemente, pero SooMin lo empujó al agua riendo.
— Mira quien lo dice—lo salpicó con sus pies, JungKook jaló uno de sus tobillos haciéndola caer también. Como siempre, comenzaron a jugar como niños riendo tontamente, cuando hicieron una pausa apoyaron sus brazos del borde de la piscina—Si es así entonces quisiera presentarte a mis padres.
— Trato—asintió.
Ambos sonrieron divertidos mirándose fijamente, pero esa sonrisa fue disminuyendo mientras la mirada se hizo intenso, algunas gotitas caían de las puntas del cabello de JungKook y en cambio SooMin tenía la nariz más roja de lo normal, los ojos amplios de ambos se miraron un largo rato, no era incómodo el gesto, pero si provocó un sonrojo en ambos. Antes de apartar la mirada, Soo notó la cicatriz pequeña que el chico tenía en su mejilla izquierda.
Acercó su mano a ella sintiendo curiosidad, JungKook se congeló ante ese gesto, los dedos de la chica rozaban esa parte de su rostro.
— ¿Qué te pasó allí?
— Una pelea con mi hermano—contestó y algo avergonzado añadió—Me tocaba estar en el computador, pero él decía que no así que...
— Típico—sonrió negando con la cabeza, JungKook sonrió, pero no tanto, sus ojos seguían sobre ella y j***r, el chico resultaba intimidante al menos para SooMin—Será mejor cambiarnos, te veo en el comedor.
— Claro.
La chica nadó hasta las escaleras bajo la mirada de éste, subió aquellos escalones saliendo del agua y caminando con su cuerpo goteando, tomó su toalla dirigiéndose a los vestidores. JungKook encontró gracioso como su cabello se ondulaba más estando empapado.
SooMin era más que una amiga especial, ¿Cierto?
JungKook tendría que averiguarlo por sí mismo porque ni siquiera sus hyungs podrían ayudarlo con eso.