—¿Vemos una peli? —pregunta Margarita aún con la botella en sus brazos. Bruno asiente y Samanta también. —Perdona por sacar lo de dos amantes en un día —se disculpa Samanta, aunque en realidad no lo siente. Margarita está seria, y si no se fue a la habitación es porque el salón es un terreno menos hostil en esos momentos. Margarita los mira sin mirar y eso es que está pensando. No quiere que llegue a la conclusión acertada—. No lo dije pensando en ti, cuando me di cuenta ya era muy tarde. —No te preocupes, no pasa nada. Tampoco era un secreto de estado, Héctor lo sabía. Bien que lo sabía, solo que no le hizo gracia que lo supieran los demás. Eso es todo. —Disculpa, Margarita —dice Bruno—. Y asé que no me importa, pero ¿quién es Vladímir? —Es un pintor que conocí en la galería de Sama

