—Si antes pensaba que tú estabas loca, ahora lo comprobé. Definitivamente estás mal de la cabeza, mujer. —Pero bueno… explícame tu plan. —Ya le dije a los chicos que somos un equipo. Dejé ordenado que compartan sus tácticas, así que por eso ya no tenemos que preocuparnos. A partir de hoy seremos uno… ¿No era eso lo que querías? Me observó con atención. —Me alegra saber que por fin la cordura llegó a tu vida. ¿Qué será lo primero que haremos? —Nosotros también tendremos que compartir absolutamente todo. Nos sentaremos en tu despacho y yo te explicaré cómo funciona mi negocio, porque ya conozco el tuyo. —En todos los días que he estado aquí he aprendido lo suficiente. Afinaremos detalles y veremos cómo unir ambos mundos. Por ahora no moveremos cargamentos. Solo vigilaremos las rutas p

