llevé una mano a mi vientre sin darme cuenta. —¿De verdad…? —pregunté en voz baja. —De verdad —respondió sin dudar. Su voz estaba firme, pero sus ojos seguían húmedos. Volví a bajar la mirada hacia mi vientre. Esta vez no lo sentí extraño. Lo sentí… mío. Tragué saliva. —Estoy… embarazada —susurré. Una sonrisa apareció en mi rostro sin que pudiera evitarlo. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero esta vez no eran de confusión si no emocion. —Voy a tener un hijo —dije, ahora con más fuerza. Ivanov sonrió de una manera que nunca le había visto.. —Vamos a tener un hijo —corrigió. Lo miré y sentí cómo todo dentro de mí se movía. Sin pensarlo, lo abracé con fuerza. Él respondió de inmediato, rodeándome con sus brazos como si no quisiera soltarme nunca. —No puedo creerlo —dije contra

