Allie Travis Haider. Mentiría si digiera que ese tipo no estaba bueno. «Hasta yo le daría y no consejos». ¡Por dios! Estaba comenzando a sonar como Jamie, creo que es contagioso. Sin embargo, es tipo podría ser un bombón con cara de súper modelo, pero eso no le quitaba lo cretino y lo grosero que fue al tirarme y no ayudarme. —¿Se encuentra bien señorita? Permítame ayudarla —miré a quien me ofrecía su ayuda, se trataba del mismísimo Matthews Haider y yo todavía seguía haciendo de alfombra frente a su oficina. —¡Señor Haider! —dije en cuanto me incorporé rápidamente —yo...lo siento. —No te preocupes, pero ¿puedo ayudarte en algo? —la voz amable y gentil del señor Haider no se comparaban con la actitud arrogante de su hijo. ¿Y si no es su hijo? Tal vez es adoptado, sí, eso debe ser.

