Después de un gran esfuerzo la zona estaba despejada, los únicos demonios que podían observarse de pie estaba a muchos metros de distancia intentando entrar por las demás entradas y otros más el parte trasera de la periféria esperando el momento adecuado para unirse a la batalla. Ahí estaban todos los líderes y un grupo numeroso de demonios pero no sé movían, solo observaban todo desde su posición. Al darse cuenta de esto los Salabines del sector de Grayfurd pudieron relajarse y tranquilizarse, así dieron por asentada una pequeña victoria momentánea pues la guerra tenía mucho camino por recorrer. El resto de puertas se veían aún con muchos conflictos y bajas que iban en aumento para ambos bandos. Los líderes del cielo tampoco se habían involucrado directamente en la batalla, desde atrás

