La épica batalla continuó sin descanso algunos. Los Salabines de ese sector atacaron con furia a los dispersos y desmoralizados demonios que no sabían que hacer. Algunos trataron de retirarse y pedir ayuda a sus superiores mientras que otros se dejaron consumir por su furia y atacaron sin dudarlo. Gracias a la combinación de los refuerzos con Grayfurd pudieron vencerlos sin problemas. El escenario presentaba a dos grupos de seres con igual de fuerza chocando sus espadas generando brisas de viento, fuego y relámpagos que iluminaban todo el lugar. Los demonios iban cayendo uno a uno rociando su sangre negra por todo el suelo, dejando sus cuerpos como piedras en un llano y sus armas como un campo santo ultrajado. Los Salabines no mostraban reacción de odio o malicia al momento de a****r, p

