Infancia difícil.

1877 Words
Narra Carmen Arteaga. 17 Años Atrás. — Mamaaaa, mamá, ayúdame por favor. — mire a mi padre que estaba levantando la correa que sostenía en su mano, para volver a golpearme — Papi, por favor no más. Yo no hice nada papá, te lo juro. Papito por favor… ahhhh Mami ayúdame. — Nadie te ayudará Carmen, debes aprender que las niñas decentes no pueden comportarse así. Tienes 6 años maldita sea. ¿Cómo vas a andar de zalamera con el hijo de los vecinos? — miré a mi madre en busca de ayuda y de que le dijera que eso era mentira, pero lo único que encontré fue su mirada fría y una sonrisa de lado en sus labios, ella disfrutaba viendo lo que papá me estaba haciendo. — Papi, yo no hice nada, solo estábamos jugando a la ERE, solo eso, papá ahhhh — soltó otro correazo en mi delicada piel y ya sentía arder todo mi cuerpo. No entendía nada. ¿En qué momento papá dejo de quererme? Y ¿Por qué mamá se comporta así? Parece que me odiara. Después de la paliza que mi padre me dio, sin yo saber aún por qué o no haber entendido por qué. Mi padre me tomó bruscamente del brazo y me llevo a mi habitación, me encerró, pero no sin antes mirarme y pude ver por un nanosegundo dolor, pero se esfumó en el instante que cerró esa puerta, dejándome sin comida, ni siquiera agua. Camine hacia el baño que tengo aquí en mi habitación y cuando me vi en el espejo comencé a llorar, me metí a la ducha a ver si el agua ayudaba a que las heridas dolieran menos, pero no fue así. Lo, peor eran las heridas del alma, esas nunca sanarían. Al sentir el agua en mi piel fue aún peor, grité de dolor, mientras me sentaba en el suelo frío abrazando mis piernas para sentirme un poco protegida, aun con mi vestido favorito puesto y hecho pedazos me quede debajo del agua como dos horas. De repente escuché un leve susurro en la puerta de mi baño, y me asusté, pensé que era mi padre nuevamente, me acurruqué más hacia la pared, pero cuando observo bien veo un trozo de papel siendo metido debajo de la puerta. Me levanto tan rápido como pude, pero casi caigo, ya que tenía mis piernas dormidas por la posición en la que había estado durante todo ese tiempo. Tome el trozo de papel y lo leí. “Carmen, soy yo Liam, ¿estás bien?” Sonreí un poco, aunque mi labio ardía, creo que papá me había golpeado en la cara con la correa. Me apresuré a abrir la puerta, y ahí estaba él, mi amigo Liam, del que papá quería que me alejara. Él es mayor que yo, tiene 11 años. Pero es muy protector, siempre me trata como si fuera su hermanita. Corrí hacia él y lo abracé tan fuerte que casi hago que caiga conmigo en brazos, lo moje todo, pero no me soltó. Me sentía tan sola, él me consoló mientras acariciaba mi cabello. Y me decía que todo estaría bien. Comenzamos a separarnos un poco para sentarnos en el suelo y poder hablar. — Carmen… lo oí y vi todo, voy a contarle a mamá y a papá esto que te hicieron. Mírate estás toda golpeada y tu piel está con heridas abiertas que no sanarán así no más. — lo miré con terror, él no podía hacer eso, papá se enojaría mucho. — Liam, no lo hagas por favor. Papá se enojará mucho. Él… no sé por qué lo hizo, pero vi en sus ojos arrepentimiento. Sé que no lo volverá a hacer… — mi amigo se levantó molesto del suelo, pero siguió hablando en susurros para que no lo oyeran. — Carmen, llevan casi un año maltratándote, ¿Crees que no lo sabemos? Mi madre le ha advertido a tu madre que llamará a la policía, pero ella alega que tú te estabas portando mal, por Dios apenas tienes 6 años. Y después de lo de hoy menos me quedaré callado. — Por favor, no digas nada. Ya verás que él cambiará, no sé en qué momento paso todo esto, o por qué papá cambio así conmigo. — mientras hablaba con Liam, las lágrimas caían por mis mejillas como cascadas, y me perdí en mis recuerdos, no son muchos porque soy pequeña, pero hay los más importantes que marcaron mi vida. “Flashback” Papá llegaba todos los días del trabajo, corriendo a mi habitación para jugar y abrazarme. Me mimaba, papá me amaba, mi madre también, pero había algo en ella diferente. Desde que yo había cumplido 4 años me miraba con recelo. Y muchas veces tenía problemas con papá porque me gritaba sin ninguna justificación, como si le molestara mi presencia. Muchas veces vi qué mamá trato de acercarse a papá para abrazarlo, pero él la esquivaba y le decía que no lo molestara, pero conmigo él era todo amor, mi madre comenzó a mirarme con más desprecio como si yo tuviera la culpa del rechazo de papá. Un día llegué del colegio, papá había tenido que mandar al chofer de la compañía a buscarme porque mi madre no había ido. Cuando entre por la cocina la escuche hablando con una nueva vecina llamada Melissa Betancourt que había llegado al conjunto residencial, nadie la soportaba, solamente mamá le hablaba. Yo era pequeña, pero entendí que a las otras señoras no les gustaba porque miraba a sus esposos, eso sí, no sé qué tenía que ver, pero esa mujer le encantaba estar metida en nuestra casa. Ni ella ni mamá se dieron cuenta de que yo estaba a poca distancia, y las oí hablar. Me dio mucho miedo cuando aquella vecina le decía a mi mamá. — Paola… esa niña te está quitando el amor de tu marido. ¿No te das cuenta de que él solo tiene ojos para ella? — ¿Hablaba de mí? — Tienes que tener cuidado, no vaya a ser que tu esposo te deje y se vaya con esa mocosa. — Él no hará eso, me ama demasiado. Además, ella es mi hija… y no creo… que ella esté haciendo que su padre me deje de querer… solo bueno estaré pendiente de esto. — vi una pequeña sonrisa en el rostro de esa mujer al haber conseguido que mamá dudara. Tenía que contarle todo esto a papá. Me fui a mi habitación, al parecer mamá ni se había percatado de que se le había pasado la hora de ir por mí. Una hora después estoy haciendo mis tareas y la puerta de mi habitación es abierta bruscamente, es mi madre. Me levanta a empujones de mi asiento y me avienta a la cama bruscamente y luego dice. — Que no se te ocurra contarle a tu padre el porqué no fui a buscarte al colegio. ¿Estamos? Sé que llegaste hace un rato, mi amiga me dijo que te vio entrar, así que cuidado y sales con el chisme. — Mami, yo no dire nada, te lo prometo. ¿Por qué estás tan enojada conmigo, mamá? Yo no me he portado mal, las cosas que dijo esa señora no son ciertas. — pues no había terminado de hablar cuando mi pequeño rostro había sido volteado con una sonora cachetada y peor aún fue cuando oímos la voz de mi padre en la puerta de mi habitación. Papá lo había oído y visto todo. Mamá comenzó a tartamudear y a temblar. — Cariño… ¿Cuándo llegaste? — se acercó a él para abrazarlo, pero mi padre no le permitió acercarse. — ¿Qué pasa? ¿Por qué no dejas que me acerque? — ¿Qué pasa? ¿Cómo te atreves a dejar a nuestra hija en la escuela olvidada por estar hablando con la vecina? Y peor aún ¿Por qué golpeas a mi hija? Te voy a decir una cosa Paola y que te quede claro ni por esa mujer ni por nadie, volverás a ponerle una mano encima a mi hija, y yo me encargaré de hacerte pagar lo que le hiciste a Carmen hoy, ah y para que te enteres esa no es amiga tuya solo quiere tenerme a mí. — abrí mucho mis ojos, y vi como mi padre tomó a mamá de las manos arrastrándola fuera de mi habitación, mamá gritaba que la soltara, pero papá no la oía, y ese día papá le dio una paliza a mamá, que no vi, pero sé que fue muy fuerte porque mamá pedía piedad, me asomé en la puerta y papá me dijo — Cariño ve a tu habitación y no salgas, yo iré por ti. — así lo hice, papá hizo lo que prometió después de dos largas horas, vino a buscarme, me sirvió la cena, mamá no apareció en toda la noche ni siquiera para enviarme a cepillarme los dientes ni nada. Solo estábamos papá y yo, mientras me acompañaba a la cama para dormir, me hablo de mi fiesta de cumpleaños y dijo que eligiera a que compañeritas quería invitar, me emocione tanto que dormí plácidamente. Al día siguiente papá fue a despertarme, me aliste para ir al colegio, él me hizo desayuno y me llevo a clases. De mamá no supe durante los dos días siguientes que fue que salió de su habitación. Con el labio roto, y uno que otro moretón en sus brazos, pero lo que más me dolió fue las miradas que me daba, culpándome de lo que papá le había hecho. Yo no tuve nada que ver, ni siquiera le había dicho nada a papá. En fin, así pasaron los días y llegó mi cumpleaños, invite a mis amigas del colegio y unas vecinas, y por supuesto a mi amigo y vecino Liam; a quien papá le tenía mucho aprecio a él y a sus padres. Pero todo cambio, desde ese día, después de mi cumpleaños, papá… no volvió a ser el mismo. “Fin del flashback” Liam me saca de mis pensamientos — Lo siento Carmen, pero no puedo seguir ocultando todo esto que te está pasando. Ese día Liam salió de mi casa, y le contó todo a sus padres. Ellos llamaron a la policía. Y en cuanto me vieron le colocaron las esposas a papá. Mi madre les decía que estaban en un error, que yo me había portado muy mal, y que mi padre solo me había reprendido. Pues ¿Qué creen? Papá salió de la cárcel, ¿y adivinen cómo? Pues mamá sabía que Liam me visitaba y había tomado fotos de él entrando a mi habitación por la terraza, dijo que por él era que mi padre había hecho eso, que fue para enseñarme que debía comportarme como una niña decente, así salió, los padres de Liam tuvieron que alejarlo de mí, a pesar de que sabían que todo eso no era cierto, trataron de ayudarme pero no pudieron. Y lo peor vendría después… no volví a ver a mi amigo Liam, sus padres no pudieron con la presión y lo enviaron lejos. Y yo… quede en un infierno que nunca podré olvidar…
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