David —Enamorado ¿Yo? Anabel, no seas ridícula —hasta dónde iban a llegar sus persecuciones, el amor no existe para mí. —¿Realmente no te das cuenta? —Jeremy se ponía de pie y parecía tan sorprendido y enojado a la vez. —No tiene sentido —me sentí cohibido, la fuerza en los ojos de mi amigo no era exactamente lo que necesitaba en este momento de vulnerabilidad, tampoco el hecho de que la troll parecía una bruja en estado de ebullición. —Jeremy Bale —chilló ella y él la enfrentó con fiereza— no puedo permitir que abogues todo esto, si me quieres como dices, no le des alas a David, ellos no deben amarse. —Lo siento, Anabel, pero no puedo apoyarte. —¿Jer? —ella parecía realmente ofendida y tragué saliva, la garganta todavía dolía. —Pueden salir de mi baño y dejar de dirigir mi vida com

