David —Bueno, yo pienso… —tragar saliva fue doloroso en ese momento, mi garganta ardía con todo lo que realmente quería decirle—, pienso que eres preciosa —podía perderme en la intensidad de esa mirada de cielo—, que cada vez que te veo es como si lo hiciera por primera vez y verte ese día… tan hermosa con ese vestido, nada que ver con el uniforme que traes siempre —No seas pesado —me retó y su boca se frunció y perdí el hilo de todo lo que quería decirle, cosas para las que no estaba preparado. —¿Te habían besado antes? —se levantó de hombros y en ese momento me importaba muy poco lo que significaba, lo único que me importaba es que no podía esperar un segundo más para tomar su boca, comencé a acercarme, peligrosamente, con una idea dándome vueltas en la cabeza, ella es especial, no es

