ALESSANDRO El despegue desde Culiacán es una maniobra peligrosa, la pista es corta, el calor es sofocante y el avión va cargado con equipos médicos que pesan toneladas. Siento la vibración de los motores en la boca del estómago mientras el Bombardier lucha contra la gravedad, no suelto la mano de Isabella ni siquiera parpadeo. - La presión de la cabina se está estabilizando —informa el doctor Ramírez, con la vista clavada en los monitores—. Su saturación de oxígeno ha bajado un poco, al 92%, pero es esperable por la altitud. - Súbale el oxígeno —ordeno sin mirarlo. - Ya está al máximo señor y ahora depende de sus pulmones. Miro a Isabella en la camilla asegurada en el centro de la cabina, el tubo del respirador es lo único que la conecta con este mundo y si ese tubo fal

