ALESSANDRO Si antes era paranoico, ahora soy insoportable y lo admito. A medida que el vientre de Isabella crece, mi obsesión por la seguridad se ha multiplicado. He convertido Villa Moretti en el lugar más seguro y estéril de la tierra, he prohibido fumar en un radio de cien metros de la casa, he cambiado al chef porque una vez se le quemó una tostada y el olor le dio náuseas a mi mujer, he ordenado que limpien los filtros de aire tres veces por semana. Y trabajo, trabajo como un animal, estoy cerrando tratos, adelantando reuniones, asegurando rutas y eliminando cualquier posible amenaza futura, quiero que mi escritorio esté vacío cuando nazca mi hija, quiero tomarme un tiempo para ser yo quien la sostenga, no una niñera, no un guardia, solo yo. —Alessandro, voy a bajar a desayunar, n

