Capítulo #3 LA DECISIÓN

3393 Words
#3 Aún no podía creer que mis sueños se fueran hacer realidad, dentro de unas horas iniciaría una nueva vida; la vida de mis sueños y la que siempre había soñado. Termino de guardar mis cosas, cada una en su lugar. Las maletas están listas y mis muebles están cubiertos con sábanas de colores, lo único que me falta es poner al Sr. Darcy en su sitio y también a Patch y Nora (mis pecesitos). Después de unos minutos e terminando y estoy exhausta, me dejó caer sobre el sofá cubierto por una sábana para descansar un momento pero en ese instante mi teléfono suena y avisa una llamada de Inés. —Hola, todo listo. —Le preguntó a mi acompañante de viaje. —Todo listo Josa, ¡Estoy emocionada! —sus chillidos taladran mis oídos y hacen que me separe del teléfono. —Bien pero no grites que no quiero llegar sorda a Estambul. —Vale niño, vale, y recuerda que pasaré por ti en 3 horas ya que nuestro viaje es a las 9:30 pm. —Me advierte Inés. —Estaré lista a esa hora niña, así que bye. —La despacho antes que comience hablar de nuevo. —Eso espero, nos vemos pronto. —Se despide y cuelga. Dejo el teléfono en su lugar y me acuesto nuevamente, en poco tiempo caigo profundamente dormida y lo único que hace que me despierte es el sonido de mi teléfono, que como siempre me interrumpe con sus alarmas. Me levanto enfadada y al apagar la alarma casi resbaló al piso al ver que son las 8:20 pm y darme cuenta que Inés está apunto de llegar. Corro a la ducha y en menos de 5 minutos estoy lista, me duchado en tiempo récord ya que comúnmente tardó horas en la ducha. Me pongo lo primero que encuentro; una jeans caqui, una blusa blanca y unos tenis. Me peino rápidamente y en el momento de poner el cepillo en la bolsa el timbre suena como loco; 1,2,3,4. Literal corro a la puerta y al abrirme me encuentro con una chica enfadadisima. —No digas nada Iny, ya estoy lista. —Le doy un par de besos y le doy la mejor se mis sonrisas. —Tienes 2 minutos para llevar tus maletas al taxi, si no quieres que te mate ahora mismo. —Inés hace sonar sus dedos para que me de prisa. —Voy sultana. Corro de un lado para otro con las maletas y después de uno que otro machucón las maletas están en su lugar y nosotras nos dirigimos al aeropuerto. —Tranquila llegaremos justo a tiempo, pero sonríe Iny. —La obligó a sonreírme y apesar de que ella no quiere termina accediendo. —Te odio. —Me dice. —Me amas. —Le respondo. —Uffff José te amo. —Ambas nos reímos de su respuesta. Seguimos platicando en todo el trayecto al aeropuerto, Inés me cuenta todo lo que hará apenas llegar y yo hago lo mismo. Cuando llegamos al aeropuerto bajamos las maletas y nos dirigimos a la sala de abordaje, llegamos justo a tiempo ya que faltan 30 minutos para abordar el avión. —Vez que te dije sultana. —Bien por primera vez casi lo haces bien José, pero no perfecto. —Pero algo es algo, voy por algo de tomar tu quieres algo. —No y por favor no tengas ningún inconveniente José. —Bien. Camino hasta la cafetería y pido un té helado, la chica me da el té y le pago, cuando estoy por regresar mi teléfono comienza a sonar como loco. Veo de quién se trata y es mi madre, quien como siempre está molestandome. —Mamá por favor hoy no, cariño estoy por irme y no quiero que terminems la noche con una pelea. —Señorita disculpe, no soy su madre pero si se trata de ella. —Responde la voz al otro lado del teléfono. —¿Que le pasa a mi madre?. —Lo siento mucho, pero su madre tuvo un accidente y está muy mal, necesitamos que venga al hospital ya que usted es el único familiar que pudimos localizar. Cuando escucho semejante cosa, el teléfono se me resbala de las manos, mi cuerpo comienza a temblar y mi cabeza parece que estallará en cualquier momento. Tardó unos minutos en estado de shock hasta que me cae el 20 que mi madre está en el hospital y que tengo que ir con ella. Sin previo aviso salgo de aeropuerto y subo a un taxi quien me lleva al hospital. Todo es tan confuso y solo parece parte de una horrible pesadilla y en la cual ya deseo despertar. El taxi se detiene, tomó un billete rápidamente de mi bolso para pagarle y después salgo corriendo hacia dentro hospital. Llego a recepción y le pregunto a la enfermera por mi madre; ella solo dice que espere al doctor porque él me dirá la situación de mi madre, pero no puedo, los nervios me están matando. De tanto insistirle a la enfermera ella me dice que mi madre estaba en su auto con su esposo y que aún no hay noticias de ninguno de los 2 porque ambos están en cirugía. Pasan mucho tiempo y nadie me da noticias de mi madre, primero sale una doctora quien me dice que la operación de Rick salió muy bien aunque él sigue en estado crítico pero que todo salió bien. Después de eso nadie vuelve, sigo sin respuesta de mi madre, no soporto más estoy apunto de entrar en el pasillo de la sala se operaciones pero entonces la misma doctora que vino hace un momento viene hacia mí acompañada de otro doctor un poco más mayor que ella. —Usted es familiar de Lucía León —el doctor se dirige a mí y espera mi respuesta. Intento hablar pero ninguna palabra sale de mi boca, tomó una bocanada de aire y está vez si puedo hablar. —¿Cómo esta mi madre? ¿Puedo verla?. —Mas pregunta mi última frase suena a ruego. El doctor niega con la cabeza, entrelaza sus dedos y no para de moverlas. —Lo lamento mucho señorita pero su madre no resistió y la perdimos en el quirófano. La voz del doctor hace eco una y otra vez en mi mente, mi cabeza comienza a dar vueltas y de pronto todos se vuelve n***o y confuso. Tal vez el decir que mi madre había sido un problema en mi vida era un error, ella siempre trato de controlarme y no solo a mí sino también a mi hermana, que falleció a los 16 años. Dalú y yo éramos gemelas, ella era mi otra mitad y cuando la perdimos de esa manera se me vino el mundo encima. Me dolió tanto, al igual que a mis padres y después de eso mamá se volvió más sobreprotectora conmigo y eso no lo pude soportar, huí de ella. Pero yo amo a mi madre y jamás pensé que la perdería tan rápido, si tan solo pudiera regresar el tiempo y decirle cuánto la amo, lo haría. Ese dolor que sentí cuando vi a Dalú muerta, es el mismo que siento ahora y podría jurar que es más fuerte. Me despierto en una camilla de hospital alrededor de paredes blancas, al incorporarme un fuerte dolor en mi pecho hace que todo vuelva a mi mente y me de cuenta que todo es cierto y no una pesadilla. Comienzo a llorar y justo en ese momento se abre la puerta y entra Inés con un vaso de agua y un cubito en la mano. —Despertaste, ¿Cómo estás? —En el momento que pregunta ella, el sentimiento me ganó y vuelvo a llorar. Inés corre hacia mí y me da un abrazo. —Mi cariñito, todo va a estar bien okay. —Ella trata de darme palabras de aliento para que no me sienta tan mal. La sigo abrazando hasta que me quedo dormida nuevamente. Despierto un par de horas después, Inés sigue a mi lado y yo le pido que me dé una explicación de porque sigue aquí; lo único que dice es que no me quería dejar sola y que ha hablado con los jefes y nos dan 1 semana más. Que irónico, se suponía que hoy comenzaban a cumplirse mis sueños y es lo contrario, mamá murió, ella se fue sin decirme adiós y eso duele mucho. Me cuesta mucho asimilar la muerte de mi madre, y no lo hago hasta que la madre de Rick llega al hospital para ver a su hijo quien entró en estado de coma. Salgo del hospital acompañada de Inés quien no se ha despegado de mi, ella quería avisarle a algunos de mis compañeros pero se lo impedí ya que no me gusta que sepan de mi vida privada. Síguenos caminando y al girar hacia la izquierda nos encontramos con Santino quien corre hacia mí y me da un abrazo. —Lo siento pastelito, lo siento mucho. —El me abraza muy fuerte y eso hace que mis sentimientos despierten de nuevo. —Se fue Santino, mamá se fue —comienzo a llorar nuevamente mientras él me abraza. —Tranquila todo va a estar bien, yo me haré cargo de todo para que no te molestes por nada. —Okay. No tengo fuerzas para negarme y acepto, Santino se hace cargo de todos los trámites. Más tarde llega mi padre y me envuelve en sus brazos, sé que apesar de que hace años terminaron, le duele al igual que a mí. Él siente mi dolor y yo el suyo, con papá no hacen falta las palabras porque nosotros nos entendemos de esa manera. Esa fue la peor noche de mi vida, darle el último adiós a mi madre fue muy duro para mí. Allí solo estuvieron los amigos más cercanos, de mi ex trabajado solo estoy Inés, Ben, Elena y Santino pero no porque no quisieran venir, sino porque les rogué que no dijeran nada y así se hizo. Papá se quedo a mi lado en todo momento, después del funeral fuimos a casa; en varias ocasiones trate de dormir pero no podía, las viejas pesadillas regresaron. Dalú volvía a mis sueños como en la temporada que murió, al querer cerrar los ojos ella se aparecía recordándome la vieja promesa que le había hecho y que no podía cumplir. Me levanté en la madrugada bañanda en sudor, no soportaba más y era momento de cumplir esa promesa, está vez no le fallaría a mi hermana. A primera hora tomé mis cosas en una pequeña maleta y compre un boleto rumbo a Florida, tenía que ir por él y traerlo a mi lado. Al bajar con la maleta papá me quedo mirando muy sorprendido. —¿A donde crees que vas? —la mirada de mi padre estaba fija en mi maleta. —Voy a Florida por mi hermano, —esa palabra había dolido mucho mencionarla. —Iré allá y lo traeré conmigo. —No puedes hacer eso José, apenas puedes cuidar de ti y pretendes cuidar de un niño. —Exclamó mi padre. —Creo que no hablas en serio papá, yo iré por Thiago y lo traeré aquí. —Tome mi maleta y caminé hacia la puerta pero papá me detuvo. —He dicho que no puedes. —Me quitó la maleta de las mano. —¡¿Porqué papá?! —le exigí una respuesta más razonable. —¡Porque su abuela ya fue por él! Ayer lo mencionó y estuve de acuerdo por ti, es mejor que ella cuide de su nieto. —¡No papá!. —Grite muy fuerte. Nadie podía cuidar de Thiago como yo, esa mujer no se quedaría porque yo jamás se permitiría. —Porqué hiciste eso papá, yo quiero a Thiago conmigo y no voy permitir que ella se lo quedó. —¡Por Dios José no estás hablando de un hámster o un pez!. Ese niño es un ser humano que perdió a su madre y prácticamente está perdiendo a su papá, el niño necesita estabilidad y eso no puedes darselo tú. Cómo atrevía de decir eso de mí, yo podía cuidar perfectamente de Thiago. —¡Por supuesto que puedo y no voy a permitir que se quede con esa señora que ni siquiera es su abuela!. —Al momento de decir eso me lleve las manos a la boca. —¿Qué?, Que rayos dices. —Dijo, mientras me mirada esperando una respuesta. Queria decirle la verdad, que esa señora no era nada de Thiago porque Rick no era así padre. Quería decirle que mamá tampoco era su mamá, quería gritarle que su princesita Dalú antes de morir tuvo un hijo y que mi madre se lo arrancó de los brazos para que no destruyera su futuro, según ella. Quería gritarle que Thiago era su nieta y mi sobrino, pero no podía hacerlo, no podía. —Ella no se quedará con Thiago, Thiago es mío y iré por el ahora mismo, lo traeré a casa así tenga que arrancarselo a esa señora y tú no harás nada papá okay. Papá no dijo nada, tomé mi maleta y me fuí. Me fui con todas las ilusiones de traer a Thiago conmigo. Sé que fui muy egoísta al dejar a Thiago con mi madre y huir después de la muerte de mi hermana, pero no soportarlo y abandoné su promesa. Ahora no lo haría de nuevo, está vez protegería a Thiago con mi vida y quizás algún día dejaría de ser una cobarde para confesar la verdad. En efecto, como mi padre me había dicho la señora Victoria está allí, ella pretendía llevarse a Thiago. La ví y hablé con ella, la señora quería convencerme de darle a Thiago ya que podía darle una mejor vida; argumentaba que yo era muy joven para hacerme cargo de un niño y que a su lado Thiago estaría mejor. No lo acepté, interferi y ninguna salió ganado, la directora nos informó que Thiago no iría con ninguna de las 2 hasta que lleváramos el documento que nombrará a una de las 2 como tutoras. Nos dió el número del abogado de mamá, quien días atrás había llegado con un documento que le impedía darnos al niño a ninguno de nosotros hasta que su testamento fuera leído. Esa tarde nos reuniríamos ambas con el abogado de mamá, sabía que ella podía dejarme sin Thiago, mamá creía en mi y lo sabía perfectamente. Antes de irme a la reunión le rogué a la directora que me permitiera verlo, ella aceptó sin antes pedirle que lo tranquilizara ya que el aún no sabia lo de mamá. Cómo le diría a un niño de 7 años que su madre o más bien la mujer que consideraba su madre había muerto, cómo lo haría. Entré a su habitación y lo encontré en una de las esquinas con su vieja guitarra en las manos. —Thiago, mi vida soy yo. —Le hable muy despacio, no quería que se asustara. —¿Juli? —el pequeño dejo su guitarra a un lado y me miró temeroso con esos bellos ojos grises. —Juli has venido. —Por supuesto que sí mi vida, estoy aquí, pero ven y dale un abrazo a tu hermana. —Extendí mis brazos para abrazarlo pero el pequeño se quedó pasmado. —¿Thiago? ¿Cariño ven?. —¿Porqué has venido? La abuela también, le dije que le llame a mamá y a papá, porque los quiero ver. —Thiago ven que quiero abrazarte y por supuesto que ellos vendré muy pronto. —Lo prometes. —El niño extendió su mano izquierda al frente y la derecha la puso en su corazón. —Lo prometo. —Mentí e hice lo mismo. Después de hacer eso Thiago vino y me abrazó, el pequeño estaba asustado y recordé la última vez que lo había abrazado de esa manera, había sido en su cumpleaños número 4 donde lloro muy fuerte porqué un niño tiró su pastel. —Ahora te haré una pregunta okay —el pequeño asintió en respuesta. —¿Quieres venir conmigo a mi casa? Tus papis se fueron a un viaje muy largo y ahora yo quiero que vivas conmigo, que dices. —Pero la abuela también quiere que vaya con ella. —Thiago yo te necesito y quiero que vengas conmigo, ¿Que dices cariño?. —Bien, pero le diras a la abuela porque yo no quiero que se ponga triste y lo haré solo si me prometes algo. —Lo que tú quieras. —Quiero que me prometas que no me engañas y que nunca me vas a dejar, que vamos a estar siempre juntos como hermanos. Sus palabras causaron un dolor en mi corazón, yo lo había abandonado y todo esto era lo culpa. —Lo prometo, yo jamás te voy a mentir y tampoco te voy a dejar pero antes tengo que hablar algo contigo cariño. Thiago frunció el ceño tan y como lo hacía Dalú, si en este momento le decía que mi madre había muerto le causaría un dolor muy fuerte no podía permitirlo. —Lo haré pero cuando estemos en casa a okay ojitos. —Okay Juli. Le di un par de beso y me despedí de él, tan solo faltaban unas horas para definir que mi Thiago se quedaría conmigo y no con esa señora. 3 horas más tarde estábamos la señora Victoria y yo en el despacho de abogado, el comenzó a leer y a leer y en el momento en que llegó al punto en que mencionaba a Thiago puse mucha atención. —Mi voluntad es que si llega el momento en que no estoy y que Ricardo no pueda hacerse cargo de Thiago, la custodia irá a mi hija José quien tomara la responsabilidad de cuidar a su hermano siempre y cuando cumpla con lo que le pido. —El abogado hizo una pausa. Yo por dentro comencé a brincar, sabía que mi madre confíaba en mi y eso lo acababa de dejar en claro, la señora Victoria se encontraba furiosa pero tarde o temprano lo aceptaría. —Sigamos, —dijo el abogado antes de seguir leyendo. —Mi hija debe estar casada para poder hacerse responsable de su hermano o así mismo le daré un plazo de un mes y medio para que contraiga matrimonio y pueda hacerse cargo de mi hijo. —¡¿Que?! Eso no es posible. —Interrumpí al abogado quien me miraba furioso. La sonrisa se dibujo en la cara de la señora Victoria. Y ahora no entendía porque mamá había hecho eso. —Puedo continuar, —preguntó el abogado y la señora Victoria asintió. —Si mi hija no contrae matrimonio en ese plazo, la custodia absoluta irá a manos de la señora Victoria, mi aún suegra y ella podrá tomar las mejores decisiones para su nieto, eso es todo. —Sabía que mi nuera era sensata y no te dejaría por completo a mi nieto. —¡Cállense señora! Thiago no se irá con usted, diga algo abogado. —Lo siento esa es la voluntade su madre —el abogado guardo los papeles en su maletín. Por más que intentaba buscarle una lógica a todo esto no podía, yo le había prometido a Thiago y ir por él, yo se lo había prometido. —Ahora iré por mi nieto y lo llevaré a casa, tu puedes verlo lo fines de semana. —La señora se levantó y antes de irse la detuve. —Usted no irá por nadie, porque si lo olvida tengo un plazo para casarme y quedarme con Thiago así que no hará nada hasta que ese plazo se cumpla, estoy en lo correcto abogado. —Me dirigí al abogado y el asintió. —Si señorita. —Respondió. —No vas hacelo José, no lo harás. —La señora actuó un poco asustada. —Yo haría todo por Thiago y eso no lo olvidé, así que nos vemos dentro de un mes y medio y allí veremos. Me despedí con un leve movimiento de cabeza y salí del despacho. Ahora que haría, tenía que cumplir mi promesa, me costará lo que costará.
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