#4 •• PROPUESTA DE MATRIMONIO ••

3070 Words
Quizás muchos creerían que estaba loca, quizás nadie podría entenderme o entender mis razones. Pero estaba segura que yo hacía lo correcto, mi decisión estaba tomada y esa era casarme antes del mes y medio para obtener la custodia de Thiago. Tenía que hacerlo, ya le había fallado una vez a mi hermana y no lo haría de nuevo, no lo haría de nuevo. Terminé de peinarme el cabello frente a el espejo, estaba un poco pálida pero eso lo resolví con un poco de maquillaje. Santino debería de verme hermosa, él debería aceptar mi propuesta, él tenía que hacerlo. Salí del edificio y caminé rumbo a la cafetería donde lo había citado, faltaban unos minutos así que llegaría antes de lo acordado. Al entrar al lugar me llevé la sorpresa de que Santino ya estaba había llegado, él se encontraba en una mesa al fondo junto a una ventana, él al verme me saludo con la mano y yo hice lo mismo. —Vamos Jose, no seas cobarde y afronta las cosas como un adulto. —me di ánimos a mi misma pero no funcionó, seguía igual de nerviosa. Caminé hasta la mesa y al llegar Santino se puso de pie y me dió un beso en la mejilla en modo se saludo. —Hola pastelito, perdón digo Jose —él me sonrió y caballerosamente me sacó la silla para que me sentara. —Gracias y también hola para ti —estaba un poco nerviosa. —¿Quieres tomar algo? ¿Necesitas algo? —dijo amablemente. El corazón comenzaba a latirme más de prisa, estaba nerviosa y la vista se me estaba nublado. No por favor dije en mi mente, sabía lo que venía acontinuación y no era nada grato. —Jose, Jose, Jose. Recibí un pequeño empujón en el brazo el cual me regreso a la realidad. —¿Estás bien? —Santino me tomó de la cara y me revisaba como un loco. —Si, que te pasa —le pregunté ya que estaba actuando raro. —Eso te pregunto a ti, te quedaste ausente como más de 10 segundos y me estaba poniendo nervioso ¿Realmente estás bien?. Sandino había dicho eso, yo me había quedado ausente y ahora no lo recordaba. No podía ser, nuevamente, estaba claro que era otro episodio de epilepsia. Hace muchos años que no tenía uno, la medicación había surtido efecto y desde la adolescencia me había olvidado de ello. ¿Por qué justo ahora tenía que aparecer? ¿Y por qué frente a Santino? Si él se enteraba de lo que pasaba obviamente me diría que no, tenía que resolver esto sin que pensara que era una lunática. —Yo... —piensa en una respuesta coherente dijo mi subconsciente—Estoy nerviosa y por eso me pasó. —¿Nerviosa por qué? ¿Realmente pasa algo Jose?. —No le daré tantas vueltas Santino, yo quiero que te cases conmigo y entre más pronto posible sea será mejor. —¿Qué?... Al parecer mis palabras lo dejaron peor que yo, Santino estaba estático y sin moverse. Por un momento pensé que también padecía epilepsia pero se movió y trato de fórmular palabra. —¿Que quieres que me case contigo? —dijo serio y sorprendido a la vez. —Si, eso quiero y me encantaría que dijeras que si. —Jose estoy confundido, todo esto me deja en shock ¿Por qué quieres casarte conmigo? ¿Me perdí de algo? —dirigió sus ojos hacia mí y me miró— ¿Dime en momento te enamoraste de mi por qué yo no entiendo?. —Santino todos es complicado, mi vida es complicada sabes... —no encontraba la forma de decirle las cosas sin lastimarlo, Santino me quería y yo no había sido capaz de darle una oportunidad ya que siempre lo rechazaba— Necesito tu ayuda. —¿Ayuda para que? ¿Y dime por qué quieres que me case contigo si siempre me has rechazado?. Y allí venida de nuevo, Santino tenía razón y si fuera yo él rechazaría mi propuesta. Santino había pasado años intentando que le hiciera caso y que de pronto le proponga que nos casemos, eso no encaja para nada. Tendría que decirle la verdad. —Sabes que mi madre murió y que su esposo está en el hospital en coma, ¿Te acuerdas de Thiago? —le pregunté y el asintió. —¿Que tiene que ver él?. —Su custodia lo quiere su abuela pero yo también, mamá dejó una carta estipulando que si yo no estoy casada antes de un mes y medio le darán la custodia de Thiago a la señora Victoria y eso no es justo. —¿Quieres que me case contigo por tu hermano? —sus palabras salieron de su boca con decepción, quizás él esperaba otra cosa. —Si Santino pero creo que no debí proponertelo, tú no te mereces esto y en verdad lo siento —me levanté de la silla decidida a irme pero él me agarró de la mano y me hizo sentarme de nuevo. —No, tú hiciste lo correcto Jose porque voy ayudarte en todo —sonrió y me guiñó un ojo— ¿Ahora fue cuándo es la boda?. Su respuesta me dejó emocionada, él si iba ayudarme. —Eso quiere decir que si —pregunté incrédula. —Eso quiere decir que tengo que buscarte un anillo de compromiso o nadie va a creernos. —Gracias Santino, en verdad gracias. —¿En cuanto tiempo dices que tenemos que casarnos?. —En menos de un mes y todos deben de creer que nuestro matrimonio es enserio. —Muy bien entonces pasó por ti mañana para llevar a presentar a mi futura esposa a la editorial. —Bien, entonces así será y nuevamente gracias. No sabía de qué manera agradecerle, Santino nuevamente me demostraba que era un gran chico y pese a todas mis negaciones él seguía estando para mí. Todo está bien, aún no creo que me vaya a casar de está manera. No pude pegar un ojo en toda la noche, no pude dejar de pensar en lo que le pasaría a Thiago sino venía a vivir conmigo. La cara de Dalú se reproducía una y otra vez en mi mente, su cara de decepción y reclamo al ver qué yo no cumplía con mi promesa. Terminé de vestirme y al escuchar la notificación de mi celular lo tomé y vi que era un mensaje de Santino para avisarme que ya había llegado. Tomé mis cosas y me apresure a bajar, Santino se encontraba en la entrada justo en el capo de su auto y la sonrisa no se le borraba de la cara. —Buen día pastelito ¿No te enoja que te llame así verdad? —se llevo la mano al cabello y yo sonríe al ver su gesto. —No Santino, además se supone que nos casaremos así que los sobrenombre son los de menos. —Muy bien —abrió la puerta del copiloto para que entrara pero de inmediato la cerró. —¿Que pasa? —le dije. —Se me olvidaba algo. Saco algo de su chaqueta y de un momento a otro se hincó y abrió una cajita de terciopelo, de inmediato entre en pánico al ver semejante escena. —Pensé que tendría que hacerlo real para que nadie dudará de nuestro compromiso —me extendió la cajita y yo me quedo estática—. Tienes que hacer algo pastelito ya que algunos vecinos y el guardia del edificio nos estaba mirando. —¿Qué? —hablé muy sorprendida, casi en shock. —Tienes que acercarte y primeramente quitar esa cara de susto, tus vecinos nos miran y están murmurando cosas así que acércate y toma el anillo con una gran sonrisa —Santino hablo entre dientes para evitar que nos escucharán. Hice lo que él me dijo y al girar mi cara vi que no solo uno par de vecinos nos miraban, sino todo el edificio completo. Sonreí y acerqué mi mano mientras él me podía el anillo. —Debes sonreír y fingir emoción. —Así —le di mi sonrisa más grande y él termino jalándome hacia su cuerpo. —Así está perfecto —me abrazo por un corto tiempo y luego nos separamos. —Ahora si tenemos que pasar la prueba de fuego, así que vámonos. —Muy bien jefa. Nos subimos al auto y Santino condujo hasta la editorial, donde probaríamos si nuestra mentira era creíble o no. Bajamos del auto y lo que me toma por sorpresa es que Santino me toma de la mano mientras vamos caminando, el nota mi desconcierto y se acerca a mi oído para susurrarme. —Esto es lo que hacen las parejas ¿No?. —Si, claro. Seguimos avanzando y a quien nos encontramos primero es a Pablo el empleado de limpieza, él al vemos tomados de la mano hace un gesto de sorpresa, lo saludamos y entramos a la editorial. Los nervios me invaden y las cientos de dudas de si me van a creer o no. Ignoró todas las miradas de los trabajadores y me enfoco en sonreír, Santino hace lo mismo y es imposible no ver la actitud de todo al vemos entrar de la mano. —¡Wow! Pero que es esto —habla León y señala nuestras manos— ¿Que está pasando allí chicos?. —No seas chismoso León —Santino lo hace a un lado sin soltar mi mano— ¿Sabes dónde está mi hermana?. —Te lo diré si me dices por qué están agarrados de las manos como si fueran novios. —Porqué lo somos León y ahora sí dime dónde está Elena. —¡¿Qué?! —gritó León y eso atrajo la atención de todos— ¿Que significa eso?. León señaló el anillo en mi dedo y eso bastó para que todos los presentes estuvieran acosando a mi dedo. Todos mis ex compañeros de trabajo se nos vinieron encima, yo no sabía que decir asi que Santino se encargó de responder por los 2 y de vez en cuando me guiñaba el ojo y se acercaba a susurrarme algo como si fuéramos una pareja real. —¿Pero que está pasando aquí? —la voz de Elena se escuchó del otro lado de las personas y al escuchar ella la voz de la jefe se apartaron la dejaron pasar— ¿Jose? ¿Santino? Pero que... No pudo formular palabra en el momento en que nos vio tomados de la mano. —Necesitamos verte hermana, te tenemos que informar de algo. —¿De que? —nos miró raro y su mirada terminó en nuestras manos entrelazadas. —¿No se supone que te habías ido? ¿Que rayos haces aquí Jose? —la voz de Ayaz se hizo presente y él se acercó a nosotros con una cara de pocos amigos. —Eso no te incumbe Ayaz. —Por supuesto que sí, ya que rechazaste tu trabajo y ahora no tienes por qué estar aquí —Ayaz me hizo un ademán para que fuera. Iba a contestarle como él se merecía pero Santino me robo la palabra. —Por supuesto que tiene que estar aquí, porque muy pronto ella será la cuñada de la dueña de la editorial —él alzó nuestras manos y el anillo quedó a vista de todos— Nos vamos a casar, Jose y yo nos casaremos muy pronto. —¡¿Qué?!... —dijeron todos al mismo tiempo. Elena se miraba pálida, Ayaz se había puesto verde de coraje por la noticia ya que no podría salirse con la suya porque muy pronto sería la cuñada de Elena. —Jose y Santino a mi oficina me escucharon, me urge hablar con ustedes —Elena se dio la vuelta en dirección a su oficina. —Vamos pastelito. Santino me jaló de la mano y nos dirigimos a sus oficina. Al entrar vimos a Elena con cara de pocos amigos y tenía ganas de huir. —Elena yo... —ni siquiera sabía que decirle, aunque la verdad quedaría cancelada. —No digas nada solo díganme que pasa. —Hermana sabes que yo desde que conocí a Jose me enamoré profundamente de ella y ahora Jose lo está de mi y hemos decidido casarnos. —¿Cómo que se enamoró Jose de ti? Yo sabía que ella no te correspondía ¿No es cierto Jose?. —Eso era antes Elena, con la muerte de mi madre todo cambió y ahora veo a Santino muy diferente a antes, estoy enamorada de él y no quiero perdelo también a él —mentí. —¿Te enamoraste así de fácil de Santino? —Elena se niega a creerme y lo tenía merecido por estúpida. —Asi pasó, yo siempre sentí algo por él pero no me di cuenta hasta ahora y tu tienes que creernos Elena. —Por supuesto hermana, Jose tienes razón. Elena nos miraba con cara de no tragarse una palabra de lo que decimos, ella iba a decir algo pero la puerta se abrió y Ayaz entró muy furioso. —¿Así que van a casarse? ¿Eso es patético Jose? —nos señaló a Santino y a mi, mientras negaba con la cabeza— No me digas que gracias a tu matrimonio vas a recibir un mejor puesto que el mío. —Por supuesto que no Ayaz y además que te importa eso —le conteste de igual forma que él lo hizo conmigo. —Por que te recuerdo que desdé hace días que no trabajas aquí por que renunciaste ¿Lo recuerdas?. —Si lo recuerdo perfectamente, no soy idiota —me acerqué a él y lo encare. —Pues parece que si porque vienes aquí como si nada cuando ya no perteneces y tu show de la boda nadie te lo cree. —A mí me vale un cacahuate que tú no me creas, porque Santino y yo nos vamos a casar pesé a todas las negativas que halla. No se en que momento nos habíamos acercado tanto, pero de un momento a otro yo sentía su respiración sobre mi rostro. Sus ojos color aceituna se enteraron en mi como si quiera matarme, el idiota cara de sapo pensaba que iba amedrentarme pero estaba muy equivocado. —Basta chicos, no quiero que haya sangre en este momento haci qué separence. Elena se interpuso entre nosotros y logró que nos separamos. —Si pastelito Elena tiene razón, además estamos aquí también para decirle a tu cuñada que quieres regresar a trabajar ¿Verdad que no hay ningún inconveniente Elena?. —Así que tu novio habla por ti Jose, que independiente eres. —Pues cerrar la boca Ayaz, deja de meterte ok y tú Santino déjame hablar no lo hagas por mi —odiaba eso, que todos se creyeran con el derecho de decidir por mi—. Elena quiero volver a trabajar pero si tú me dices que no, yo lo entenderé ya que fui yo la que renunció al trabajo. —Mira Jose yo estoy encantada con que vuelvas pero no tengo la última palabra, Ayaz debe de estar de acuerdo ya que es el nuevo editor en jefe —ella miró a Ayaz y este sonrió lleno de orgullo— ¿Que dices Ayaz?. Ayaz se cruzó de brazos mientras caminaba de un lado a otro. —Yo creo que si regresas a trabajar deberías de demostrarle a todos los empleados de aquí que tienes palabra Jose ¿Por qué la la tienes verdad?. —Por supuesto que la tengo Ayaz, soy una mujer de palabra y siempre cumplo lo que prometo. Ante mi comentario el sonrió. —Entonces debo suponer que vas a cumplir la apuesta que hicimos antes que renunciaras, vas a cumplir como buena perdedora —se acercó para intimidarme y me guiñó un ojo— ¿O la princesa no puede cumplir?. —Por supuesto que lo haré Ayaz, yo soy una mujer de palabra y si tengo que regresar a la editorial como la chica de los cafés lo hago ¿Y sabes porque? —le pregunte y él negó con la cabeza— Porque yo tengo palabra y si cumplo con mis apuestas. —¡No! —intervino Santino— Elena no puedes dejar que mi futura esposa entre a trabajar contigo con una vil chica de los cafés después del puesto que tenía y solo por darle gusto a Ayaz. —Santino no te pedí que me defiendas ok, la decisión es mía y yo quiero demostrarle a todos que si cumplo así que mantente al margen. —Si Santino, has le caso a tu bella prometida y no te metas. —Puedes cerrar la boca Ayaz. Santino se acercó a Ayaz y él hizo lo mismo, parecían 2 críos peleándose por una pelota. —¡Santino basta! —su hermana lo jalo del brazo y le alejó a Ayaz—Y tu Ayaz respecto a lo que dices no estoy de acuerdo y antes de que digas que es porque Jose se va a casar con mi hermano déjame decirte que Jose a sido mi mejor empleada y no puedo permitir que se vaya a la cafetería. —Pero Elena, lo de los cafés solo serán por los 2 meses acordados después nuestra Jose podrá regresar a su puesto ¿Verdad que si Jose?. —Si Elena, yo estoy de acuerdo que las cosas se hagan así. —Hermana... —Santino pretendía decir algo pero su hermana lo calló. —Bien si los dos lo quieren así, así será y esto va apara los dos; no quiero ninguna discusión más ok. Al fin abra paz en esta editorial y todos trabajan en equipo ¿Esta claro?. —Si —dijimos los dos al mismo tiempo. —Ahora si salgan que tengo que hablar con mi hermano. Los nervios me invadieron por completo, Elena hablaría con Santino y si de alguna manera el terminaba confesandole todo, yo estaría en muy graves problemas. Santino vio mi reacción así que se acercó a mí y fingió darme un beso en la mejilla. —Tranquila que no voy a echar a perder todo, tu siempre puedes contra conmigo ok. —Ok. Le di una última sonrisa antes de salir.
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