Olivia
— ¡Esto es muy divertido!—reí mirando a mi abuelo mientras pisaba las uvas en un pequeño barril de madera que estaba en el suelo lleno de uvas.
Mis abuelos organizaban muchos viajes turísticos en el viñedo, es una buena forma de darse a conocer y por supuesto que muchas más personas prueben el vino y lo compren. Una de las actividades que hacen mucho los turistas es pisar las uvas para extraer el jugo y usarlo para hacer vino.
Y es una de mis actividades favoritas, puede sonar ridículo pero la sensación de aplastar uvas aparte de divertido es muy relajante. Hoy en día existen máquinas para hacer este trabajo pero no deja de ser sorprendente como nuestros ancestros creaban bebidas alcohólicas en el pasado.
—Si lo es—responde mi abuelo con una sonrisa.
Saco mi teléfono del bolsillo trasero de mi pantalón, lo desbloqueo, busco la aplicación de la cámara y le hago una señal a mi abuelo para que lo tome.
—Tómame una foto por favor—pido con una sonrisa y poniendo una bonita pose para la foto.
Mi abuelo toma la foto y me la muestra, estoy llena del jugo de uvas y con una gran sonrisa en la cara. Es una suerte que mis abuelos sean buenos con la tecnología, eso no significa que se la pasen todo el tiempo con sus teléfonos o en la computadoras pero saben usar la tecnología para lo esenciar.
Salgo del barril con ayuda de mi abuelo, quien también me ayuda a buscar un baño para poder limpiarme. Una vez limpia pero con la camisa y los pantalones manchados me dirijo a dónde está mi abuelo esperándome.
— ¿Qué te parece si primero vamos al restaurante a degustar algunos vinos antes de ir a la casa?—frunzo el ceño esto un poco sucia para ir a un restaurante.
Mi abuelo parece leerme la mente porque sonríe.
—No te preocupes ya es tarde deben haber muy pocas personas en el restaurante—dice tratando de calmarme.
—Está bien—digo después de todo son mis vacaciones y quiero divertirme.
Otra de las atracciones turísticas que mis abuelos organizaron fue la creación de un pequeño restaurante donde se crean platillos para acompañar con el vino. Lo que fue una gran idea porque después de conocer el viñedo es lógico que las personas quieran probar el vino y que mejor que con un aperitivo.
Nos subimos a nuestros caballos y cabalgamos hasta el pequeño restaurante. Es tarde y la vista del atardecer reflejada en el hermoso viñedo es impactante, es simplemente hermosa. Tuve que detenerme para poder apreciar la vista, el sol escondiéndose en las montañas parecía algo sinigual mientras reflejaba un fuerte color naranja sobre todo el viñedo además se podía ver a lo lejos el color azul de mar, sin duda un paraíso visual.
—Es hermoso ¿cierto?—dijo mi abuelo con una sonrisa.
—Lo es—dije. Por alguna razón ver el atardecer del viñedo me trajo una gran calma, una fuerte relajación.
—Esta es una de las razones por las que compré este lugar tiene una belleza indescriptible—asentí porqué tenía razón sería feliz viviendo de por vida en este lugar si siempre puedo ver esta vista y sentirme así.
Seguimos cabalgando hasta llegar al pequeño restaurante. Estaba cerca de las afueras del viñedo, se supone que es el final del recorrido de los turistas por el viñedo. Me encanta el lado rustico que tiene el lugar, con toques de madera por todo el lugar mostrando las artesanías que crean muchos pueblos cerca del viñedo, pero sobretodo me siento orgullosa cuando veo en las paredes muchos reconocimientos y competencias ganadas del mejor vino.
Mi abuelo busca una mesa que está alejada de las pocas personas que hay en el lugar, en seguida viene un camarero a atendernos y mi abuelo le dice exactamente lo que quiere ordenando por los dos cosa que no me molesta, al contrario me da curiosidad saber que ordeno mi abuelo.
Mientras nuestra orden llega me dispongo a seguir apreciando la vista de viñedo, ahora ya oscureció y lo siguiente que hay que admirar es la vista de las estrellas, si tengo suerte pasan muchas estrellas fugaces. Recuerdo que de niña podía quedarme horas viendo las estrellas hasta que pasara una fugaz y le pedía un deseo con todo el corazón y la ilusión que una niña puede tener.
Y siempre se cumplían. Todos los deseos que pedían de alguna u otra forma se volvían realidad. Tal vez porque siempre cumplí con lo que mi madre me decía que era que cuando pidiera un deseo lo hiciera desde el fondo de mi corazón y este se volvería realidad.
Cuando llego nuestra orden no me sorprendí al descubrir que mi abuelo había pedido varios quesos y tipos de vinos. Cada vino tenía un tiempo de queso diferente y viceversa.
No voy a mentir estaba emocionada, después de todo cuando volviera a Estados Unidos no podría tomar tantas bebidas alcohólicas y ya había comenzado a tomar un gusto por el vino. Los sabores siempre me sorprendían, no sé cómo hare pero le pediré ayuda a mis abuelos para que me puedan enviar a casa.
Quiero disfrutar de una copa de vino mientras leo uno de mis libros de romance.
Sera una buena experiencia y tal vez pueda compartir un poco de vino con los chicos.
Mi abuelo me explica brevemente la forma más fácil en que se combinan vinos y quesos. Entre mas suave y fresco sea el queso más frutal y suave debe de ser el vino y si el queso es más oscuro y añejo el vino deberá ser más fuerte.
Dicho esto me dispuse a probar esa combinación de vinos y quesos tal cual me había explicado y la experiencia fue surreal, una cosa alucinante. No soy experta en vinos pero debo de decir que mis abuelos han trabajado para hacer que sus vinos sean los mejores y no sean quedados atrás de lo esperado, sus vinos son una delicia al paladar. Me sorprendió poder encontrar un vino diferente para cada queso, cada uno mejor que el anterior.
Mi abuelo incluso me enseño la mejor forma de probar vino, me explico que el vino se siente siempre mejor probando tres formas, la visual, la olfativa y la gustativa. Para apreciar de verdad el vino primero percibimos el color eso puede decirnos la cantidad de años que tiene y todos sabemos que el mejor vino siempre es el más antiguo. Una vez miramos el vino lo olemos es la mejor manera para sentir el sabor frutar sin siquiera probarlo, y agitarlo hace que desprenda más olores de su verdadera naturaleza, todo esto nos lleva a la degustación que sin lugar a dudas llega siento más viva, porque llegas a sentir todo el sabor del vino en su esplendor.
—No le digas a tu abuela sobre esto—dijo mi abuelo agitando su copa—No quiero que piense que te estoy corrompiendo—
Reí, sabia a lo que se refería mi abuelo. Mi abuela podía ser muy extrita y de un carácter fuerte, después de todo es una mujer italiana. Ayer después de la cena dijo que no quería que estuviera tomando tanto vino, sobre todo para que cuando llegara a casa no tuviera problemas pues beber con dieciocho años en casa es ilegal.
Y Dios sabe que los chicos nunca me darían una copa de vino, no como lo está haciendo mi abuelo.
Después de pasar un buen rato en el restaurante y seguir probando los vinos y quesos decidimos regresar a la casa. De inmediato me despedí de mi abuelo y le pedí que se despidiera de mi abuela por mí, no quería que ella pudiera oler mi aliento a licor. Seguramente lo haría con mi abuelo pero estoy segura que el puede arreglárselas.
Tome de más y tengo que admitir que estoy muy cansada pase todo el día ayudando a mi abuelo en la bodega de vino. Pero no me arrepiento fue una gran experiencia, también me ayudo a poder abrirme los ojos con respeto a un gran problema que tenía. Desde hace tiempo me preguntaba qué carrera iba a estudiar, muy pronto comenzaría la universidad y no tenía ni idea, pero ahora entiendo lo que quiero hacer. Quiero estudiar administración de empresas o negocios internacionales quiero algún día poder llevar un negocio como el que tienen mis abuelos y convertirlo en un éxito.
Tony
Sonrió cuando reviso mi teléfono y descubro que tengo varios mensajes de Olivia. Reviso cada uno y mi sonrisa crece cuando veo que son fotos suyas, en las que tiene una gran sonrisa, en una está en un pequeño barril de uvas exprimiendo y en otra está en lo que parece un restaurante. En todas las imágenes parece que la está pasando muy bien y a pesar de que la extrañe me alegra saber que disfruta de su pequeña aventura.
Decido escribirle un mensaje.
Me alegra que te la estés pasando bien, corazón. Disfruta de tus abuelos.
Como veo que se desconectó hace un par de horas y viendo que apenas son las siete de la mañana y haya todavía debe ser de noche no espero su respuesta.
Dejo mi teléfono a un lado y me concentró en los papeles que tengo en mi mano. Hoy decidí trabajar en casa, en mi pequeña oficina. Últimamente no tengo tanto trabajo debido a que Shane me esta ayudado, como termino su carrera esta emocionado en participar en todos los asuntos de la empresa lo que es genial para mí porque puedo aligerar mi carga de trabajo.
Tener una gran empresa inmobiliaria requiere mucho trabajo, sobretodo porque el mercado siempre es muy demandante. Siempre salen nuevas propiedades y mi deber es que seamos los primeros en la compra y en la venta de grandes propiedades. Siempre trato de recordar que mi padre creo esta empresa de la nada, el no nació siendo un niño rico y con los privilegios con los que crecieron mis hermanos o yo. Mi padre creció en una zona pobre sin privilegios siendo el segundo de dos hermanos en una pequeña familia de clase media baja. Se esforzó e hizo lo que tenía que hacer para poder salir a delante y tener una buena calidad de vida.
Él siempre dijo que hizo todo por mis hermanos y por mí. Para que tuviéramos el tipo de vida que el no pudo tener.
El resultado fue la creación de un imperio. Uno que planeo mantener y nunca dejar caer quiero lograr una mayor expansión de nuestra empresa, es una de las mejores en el país y varias veces en este último año muchas revistas me han catalogado como uno de los mejores empresarios del año. Pero eso no es suficiente es difícil está en la cima, pero es más difícil mantenerse y este es un mercado bastante complicado donde todo puede suceder.
Recuerdo una vez que estuvimos a punto de estar en la quiebra.
Ese fue también el momento en que mi madre decidió que no necesitaba a mi padre y a tres hijos y decidió estar con un hombre más rico. Me dolió su partida creo que marco mi vida a pesar de que era un niño, pero me enorgullece saber que mi padre logro salir adelante y hacer que la empresa fuera lo que es hoy en día.
Tal vez perdí una madre pero gane una más adelante y una familia por la que daría mi vida.
Seguí revisando un par de documentos y firmando otros hasta que pasaron cuatro horas y por suerte logre terminar con mi trabajo por lo que fui por un refrigerio a la cocina. Casualmente Shane estaba en la cocina, buscando algo en el refrigerador.
— ¿Qué haces?—pregunto haciendo que salte y se golpee con la parte de arriba del refrigerador, suelto una risita.
—Mierda me asustaste idiota—gruñe pero sigo riendo es normal para mi ver el malhumor de mi hermano pequeño desde primera hora de la mañana.
No entiendo porque es tan gruñón.
—No era mi intensión— intento disculparme.
—Como sea solo estaba intentando hacer algo para comer— dice mientras saca tomates, cebollas y una lechuga del refrigerador además de un envase de mostaza y otro de mayonesa. Comienza hacer unos sándwich en silencio, trato de no molestarlo para que me ofrezca uno y ahorrarme el trabajo de hacer el mío.
Y efectivamente me da dos sándwiches con abundantes tomates como me gusta en un plato.
—Gracias hermanó necesito esto después estar toda la mañana trabajando—digo haciendo que niegue con su cabeza.
—Creo que eres el único que decide despertase a las cuatro de mañana para comenzar a trabajar sin parar ni siquiera para comer—dice mientras le da un mordico a su sándwich.
Puedo ser un adicto al trabajo pero todo es porque no me gusta dejar las cosas para después y siempre tengo un proyecto nuevo o cosas que hacer. Es cierto que puedo delejarle cosas a los demás como Shane, probablemente seguiría trabajando si él no me hubiera a liberado un poco mi carga hoy. Pero hay cosas que me gusta hacer por mi cuenta y si eso significa trabajar desde las cuatro de la mañana hasta las nueve de la noche que así sea.
—Me gusta trabajar—me encojo de hombros.
Escucho que llaman a la puerta. Frunzo el ceño porque no estoy esperando a nadie miro a Shane que simplemente se encoge de hombros. Voy abrir la puerta y me extraño al ver a dos hombres con uniformes del ejército, mi corazón se paró en ese instante al pesar lo peor.
A Kane le paso algo.
Antes de que pueda decir algo uno de los dos hombres, el mayor y el que supongo de mayor rango por las insignias en su uniforme decide adelantarse.
— ¿Usted es Tony Miller?—pregunta.
—Si—asiendo un poco tembloroso—Pasen por favor—entran a la casa y nos quedamos en el pequeño vestíbulo.
—Señor Miller la noticia que le voy a dar va hacer difícil—antes de que incluso continuara sabía que esto iba hacer doloroso, igual que cuando me perdí a mis padres. Sentí un sentimiento de deja vu recordando la vez que me llamaron para contarme del accidente aéreo que tuvieron—Su hermano desapareció en acción—
Y así como si nada, otra vez sentí un dolor desgarrador y un peso y una culpa muy grande, porque sabía que debía detener a Kane de ir al ejército, sabia el riesgo y ahora estaba pagando un fuerte precio.
Mi hermano podría estar muerto por mi culpa.