Capitulo Cuatro

2938 Words
Nikolas Las manos de mi madre anudan la corbata color n***o que hace juego con mi esmoquin azul marino, hoy es día importante, hoy me despido de forma definitiva de la mujer que amo, hoy es el cierre absoluto a una posibilidad entre nosotros, ella unirá su vida al hombre que merece, le pertenecerá única y exclusivamente a él, vivirán juntos y serán felices para siempre, construirán el futura que yo quería construir a su lado, junto a nuestra hija. Quisiera de volver el tiempo y no haber cometido los errores que me llevaron a perderla, pero es algo que no puedo evitar, la destruí con palabras y acciones, y aunque me sienta verdaderamente arrepentido, ella merece más que mi perdón, ella merece toda la felicidad del mundo y sé que la tiene junto al hombre que hoy ocupa su corazón. — Y listo – dice mi madre al terminar su labor. — Gracias mamá – ella me mira a los ojos y me brinda una sonrisa tierna. —Cariño, no quiero que estés triste, me hubiera gustado que esta historia tuviera otro final, en el que te quedaras con la chica y fueran felices junto a su hija, pero no podemos interferir en los sentimientos de los demás, Anika y Arthur encontraron esa magia que tú y ella perdieron, quisiera que este fuera tu lugar, pero al parecer no era su destino estar juntos. Destino, acaso eso existe, acaso el destino es quien decide con quien debes pasar el resto de tu vida, acaso el destino es quien tiene el control de todas las cosas, acaso el destino es el responsable de que por yo actuar de mi forma tosca y despectiva con Anika, ella se alejara de mí, es más fácil culpar al destino de nuestras desgracias, yo no puedo aceptar que por mi culpa hoy la perdí. —Anika no está conmigo porque el destino así lo quiso madre, ella no es ahora mi esposa, porque fui un imbécil que no supo valorarla, yo fui quien decidió actuar como lo hice, no creo que en algún lugar de la vida este escrito todo lo que nos vaya a pasar, o todo lo que vayamos a hacer, todos somos responsables de nuestras acciones y decisiones – le digo a mi madre, quien me observa y acaricia mi rostro con dulzura. —Quizás tengas razón y el destino no exista, pero de algo estoy segura y es que pronto conocerás a alguien y te enamoraras de esa persona y al fin podrás cerrar tu historia con la madre de tu hija – dice melodiosa voz de mi madre mientras se acerca y deposita sus labios sobre mi mejilla izquierda. —Anika me dijo algo igual, No creo que eso llegue a suceder, se lo que siento por ella, nunca lo he sentido por ninguna otra mujer, y no creo que llegue a sentirlo. —Solo te pido que no te cierres a la posibilidad de encontrar el amor, Anika y Arthur son felices, tú necesitas serlo también, no solo por ti, sino también por mi nieta, ella no puede verte todo el tiempo escurriendo la baba por su madre, mientras ella está casada con otro – me dice con voz firme. —Tratare de no escurrir la baba por Anika frente a Alia – le digo a modo de broma. La puerta de la habitación del hotel en la que me encuentro es tocada, decidimos hospedarnos en este hotel, para estar más cerca de la fiesta ya que la propiedad en la que vivo está a más de una hora de la ciudad y seria tedioso ir y venir, Anika nos ofreció su casa para hospedarnos, pero rechace su invitación, no es muy cómodo para mi estar en la propiedad en donde vivirá con el hombre que ama. — Debe ser tu hermana – indica mi madre. —Adelante – digo al escuchar que tocan la puerta nuevamente. Al abrirse la puerta vemos que efectivamente se trata de mi hermana Nikole junto a su pareja y mi sobrino Daniel, este último al verme sale corriendo hasta mí, yo me agacho para tomarlo en brazos y abrazarlo, su aroma a colonia infantil, me causa felicidad. — Listo para la boda – le pregunto. —Si – grita eufórico, recuerdo años atrás cuando el perdió a su padre, estaba muy triste y temíamos que no volviera hacer un niño feliz, pero gracias al incondicional apoyo de Anika, logramos que Daniel aprendiera a canalizar la perdida y superar el dolor. —La ceremonia dará inicio en unos diez minutos, debemos salir ahora – dice Nikole, ella junto a otras amigas de Anika forman el cortejo nupcial. Ella luce un radiante vestido rosa pálido, su cabello está recogido en una linda trenza, su maquillaje es suave y su sonrisa me deja ver lo feliz y agradecida que esta. — Estas muy hermosa – le hago saber. —Si, si ya lo sé, ahora vámonos, no puedo llegar tarde – me regaña. —¿Reunión familiar? – pregunta mi padre al acercarse a nosotros, mi madre le sonríe y esa es la mirada, la sonrisa que el provoca en ella desde que los conozco, él se acerca a ella y deposita un beso sobre sus labios, se dicen cuanto se aman, mientras nos ignoran por completo. — Ya, por favor, vámonos, es tarde – vuelve a decir desesperada Nikole. —De acuerdo, ya vamos – indica mi madre y los demás reímos y nos encaminamos a el lugar en donde se llevara a cabo la ceremonia. Al salir de la habitación, nos dejamos llevar por la encargada de la ceremonia que nos lleva a nuestros puestos, Nikole toma otro camino, por donde desfilara junto a los demás. Ocupo el lugar que me corresponde en la tercera fila, las hijas de Arthur y mi princesa ocupan la primera fila, por lo que al verla voy junto a Daniel hasta ellas, Alia al verme extendiendo sus bracitos hasta mí, puedo ver sus azules ojos brillar y la enorme sonrisa que siempre me brinda cada que la veo. —Mi amor – le diga mientras le lleno la cara de besos. —Papi, mi mami esta preciosa, como una Reina – me dice contenta. —Si mi amor, debe estar muy hermosa – le digo tragándome los sentimientos que me produce saber que no es para mí, que no soy el Rey de su palacio. Daniel saluda a las niñas y le planta un beso en la mejilla a Alia, haciendo que se moleste, ya que a Daniel le encanta molestarla. —Pala Dani, papi no quiero que Dani me moleste – dice Alia entre refunfuños. —Daniel, no molestes a mi niña – le digo en broma y Daniel se detiene – hola ¿Cómo están? – les pregunto a las hijas de Arthur quienes lucen iguales de felices que los demás. —Muy contenta y feliz – dice la mayor. —Emocionada, ya quiero que mi papi y Ani se casen, para que vivamos felices todos juntos – dice la hija menor, causando que yo trague grueso. Debo controlar mis impulsos, ser un buen perdedor y llevar la fiesta en paz, no solo por mí sino también por mi hija, ella merece vivir una infancia en agradable, lejos de pleitos e intrigas, por eso me guardo todo lo que siento por su madre y me rindo, ella es una mujer valiosa e incomparable, quiere de corazón llevar la fiesta en paz conmigo, así que eso debo hacer. Sostengo en mis brazos unos segundos más a mi hija, hasta que la planeadora se la lleva junto a las otras dos niñas, ya que forman parte del cortejo. Tomo asiento Daniel, el lado del novio de mi hermana y mis padres el detective es un hombre que se ha ganado a pulso el aprecio de la familia, es un hombre honesto y muy trabajador. Miro a mí al redor y la decoración me recuerda a la boda que no se llevó a cabo, Anika estaba muy emocionada con los trámites de nuestra ceremonia, habíamos planeado todo, escogimos todo junto, aunque sus gusto tuvieron mayor relevancia, como pude dejar que la felicidad se me escapara, debí escucharla y no ignorar las señales que me advertían que algo no estaba bien, pero ya de nada me sirve lamentarme, porque ahora es su boda, pero no conmigo. La melodía nupcial nos informa que ya la ceremonia dará inicio, al parecer me perdí muy lejos en mis pensamientos que no me percate de la llegada de Arthur, quien espera impaciente en el altar junto al reverendo. Arthur se alisa el traje y mira hasta la pasarela por donde desfila mi pequeña junto a la pelirroja de las hijas de Arthur, una sincera sonrisa se escapa de mi ser, luce tan hermosa y adorable, sin lugar a dudas Alia es la niña más hermosa y tierna del mundo, fue de las mejores cosas que hice junto a Anika, saco mi celular y le tomo fotos a mi hija, quiero atesorar cada una de sus etapas. Cuando las niñas terminan su desfile se sientan en sus respectivos lugares, la marcha nupcial la continúan las damas de honor y los padrinos, Daniel y August le toman fotos a mi hermana durante la pasarela. Respiro profundo y cierro los ojos, intentando prepararme para lo que viene, pero nada me funciono, ya que al Anika aparecer del brazo de su abuela, me paralizó, Dios luce aún más hermosa de lo que es, su elegancia al caminar provoca que quiera tobármela, me paso las manos por la cara con desesperación, ¿cómo se supone que olvidas a alguien que te marco, como lo hizo ella conmigo? ¿Cuál es la fórmula secreta para olvidar su olor, su sonrisa, su mirada, sus besos y caricias? —¿Qué tanto me amas? – me pregunta Anika, la miro a los ojos y no sé cómo describir en palabras humanas lo que siento por ella, para que entienda. —Te amo tanto, que no existen palabras humanas, para decirlo, no existe medidor en el mundo que pueda calcular la toneladas de amor que cargo en mi corazón para ti – sus ojos brillan de ilusión. —Nikolas – logro decir mientras se lleva las manos a la boca, coloco un mechón de su rubio cabello detrás de su oreja y beso su frente con ternura. —Y tú ¿Qué tanto me ama? – le pregunto aunque se perfectamente que me ama asi como yo a ella. —No sé qué decirte, luego de tan elocuentes palabras, me robaste la inspiración – me dice mirándome a los ojos – tenemos un lazo fuerte, conoces todas mi facetas, te he abierto mi corazón sin temor, alborotas sin emociones y provocas que con solo verte se me erice la piel, te amo porque solo tú me haces suspirar. No contengo la felicidad que siento en mi pecho, ella es la mujer que amo y amare por el resto de mi vida, Anika Brown es la única dueña de mis sentimientos al igual que yo d los de ella. Quiero unir nuestras vidas en el vínculo del matrimonio, no quiero esperar más tiempo para disfrutar del placer de llamarla mi esposa, que ella sea la madre de mis hijos, que vivamos felices en una enorme casa. Los recuerdos me transportan al lugar en donde quiero estar, que no me doy cuenta de nada hasta que los aplausos indican que el acto de la ceremonia ya se llevó a cabo, ya no hay oportunidad de impedir nada, ni tampoco quiero hacerlo, no puedo arruinar la felicidad de ella por mi egoísmo. Una nueva tanda de aplausos nos recibe el siguiente salón, trato de aparentar que no me afecta nada, pero es imposible teniendo en cuenta que la perdí y soy muy mal perdedor. Ocupo mi cuerpo en una mesa que tiene mi nombre junto a mi familia, la noche se toma el cielo y yo solo observo a todos divertirse, lucen realmente felices, algo autentico. Yo en verdad estoy feliz por los nuevos esposos, todos los acompañan a bailar a la pista, me pongo de pie para aplaudir los pasos de baile de mi hija, es sin duda muy energética y se siente como en una verdadera familia. Alia es el lazo que me une a Anika, es lo más importante en mi vida, no puedo pensar de forma pesimista, he estado desolado por mucho tiempo, es hora que en verdad aprenda a vivir con lo que tengo, soltar el pasado, enfocarme en el presente, disfrutar de mi hija y de la oportunidad de compartir su amor con su madre. Me quedo solo en la mesa, todos se fueron a bailar a acompañar a los novios. Un aroma dulce se filtra por mi olfato, dirijo mi vista y me encuentro con una mujer de cabellera negra, ella me observa y sonríe – Disculpe – llama mi atención, –Es usted Nikolas Katunaric- pregunta y mi ceño se frunce, ¿Cómo esta mujer conoce mi nombre? ¿Quién es? Me pregunto mentalmente. — Sí – Contesto con cierto temor. —Mucho gusto, soy Amelia Wilson, tenemos una cita para mañana en su empresa – me dice y al parecer yo he perdido la capacidad de hablar, ella me extiende su mano y yo salgo de mi aturdimiento, tomando sus suaves y delicadas manos, el contacto de su mano se siente como tocar pluma, mis ojos se encuentran con los de ella y sonrío al ver unos faroles azules muy similares a los de mi familia. — Lo siento, es que estoy algo confundido, ¿Cómo es que usted me conoce? – le pregunto. —La verdad no lo conozco señor, pasaba por aquí y vi su nombre en el indicador – me dice algo apenada. —¿Quiere decir, que es una casualidad, encontrarla aquí? – le pregunto producto de la impresión, me resulta un poco extraño, que justamente me encontrara aquí. —Esa es la verdad señor Katunaric – me dice algo de nervios. —Bien, pues no tengo porque dudar de usted, no tiene por qué mentirme, o ¿sí? —No tengo porque hacer algo así – retira su mano de la mía y no me había dado cuenta de que aun la estaba sosteniendo – espero no haberlo interrumpido o molestado señor. —Disculpa, no debí expresarme así – le digo con total preocupación, en verdad soy tonto, es más que obvio que esta hospedada en el hotel donde se lleva a cabo la recepción de la boda. —No tiene por qué disculparse señor, fue un gusto verlo – me dice e intenta irse, pero la tomo del ante brazo con suavidad. —En verdad lo siento señorita Wilson, por favor permítame compensarla – le expreso y no puedo dejar de ver su rostro, tiene facciones suaves y su cabellera negra hace que todo en ella resalte. —Descuide, mañana nos ponemos de acuer….. su respiración se acelera y ella lleva sus manos a su pecho con desesperación, la tomo de las manos. —¿Qué pasa? – le pregunto alarmado, pero ella sigue con la respiración agitada, para no alarmar a los presentes, la ayudo a salir del salón, en uno de los pasillo hay una banqueta, logro que se siente – ¿eres asmática? – le pregunto y niega, su rostro está muy rojo, le aparto el cabello de la cara y la abanico con mi mano – te traeré un poco de agua, sostente fuerte de la banca – le digo y asiente, voy hasta uno de los empleados del lugar y le solicito un vaso con agua, al cabo de pocos minutos viene con un vaso de cristal lleno con el contenido. Ayudo a que se tome parte el contenido y me inclino frente a ella, tiene los ojos aguado y la nariz roja, hay algo en su mirada que se muestra vacia, pero esta esta otra parte que se muestra iluminada. Me tomo el atrevimiento de pasar mis manos pos sus hombros, en forma de masajes, creo que lo mejor sería llevarla a que un médico la revise, ella dice no ser asmática, pero este ataque es muy parecido. —Lo siento – me dice apenada. —No tiene por qué decir eso, la llevare a un hospital – le digo. —No por favor, eso sería un escándalo – me dice alarmada – mejor me iré a mi habitación, además ya se me está pasando – me dice, pero su estado e verdad me preocupa – no nada de qué alarmarse, debió ser por el viaje. —¿Está segura que no quiere ir a un hospital a que la revisen? – indago y ella asiente con la cabeza y agrega. —Si, ya estoy mejor – me dice y noto que su respiración está más regular que antes. —Está bien, me asegurare de que llegue bien a su habitación – me pongo de pie y la cargo en mis brazos, puede que aun este mareada y no pueda caminar del todo, ella se asombra de mi acción. —Señor katunaric, por favor bájeme, puedo caminar – me dice. —No me voy a arriesgar a que se caiga señorita Wilson – le digo, la estrecho en su pecho y ella resignada se abraza de su cuello, baja su cabeza y el olor de su cabello penetra mi sistema respiratorio, hasta tomar mis pulmones y cerebro, de donde nunca lo olvidare.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD