Capitulo Dieciséis

2534 Words
La oscuridad de la ciudad de Londres recibe a Nikolas, quien abre la puerta de su casa en soledad, los hombros le pesan por el ajetreado viaje al que se sometió, una leve migraña hace que al cerrar la puerta detrás de él, se lleve las manos a sus sien, soltando un largo suspiro. Los últimos días han sido como una montaña rusa de emociones, el estrés al que cada día está siendo sometido le ha pasado factura. Enciende las luces de su hogar, la dándose al sofá de la sala de estar, ubica su celular para comunicarse con su hija, durante estos días la ha echado muchos de menos, apenas fueron un par de días, y mantuvo la comunicación vía telefónica, pero la comodidad de su hogar y saber que los suyos están cerca lo hacen sentir mejor. Son las diez de la noche, aunque quiera hablar con su pequeña le será imposible ya que a estas horas está dormida. Por lo que Nikolas decide llamar a sus padres, el teléfono suena un par de veces y es la dulce voz de su madre que le saca una sonrisa. — Cariño, ¿Cómo estás?— indaga Miranda inmediatamente. — Acabo de llegar a casa— responde Nikolas. — ¿Llegaste bien?— pregunta a lo que Nikolas responde con un "Si" —¿Que pasó, aprobaron el proyecto?— indaga curiosa Miranda poniendo el celular en altavoz. Aún en medio de su cansancio Nikolas decide hacerle una broma a sus padres, sabe que es un tema serio y no puede hacerlo, pero suadre empezó en el momento que decidió emparentarlo con Amelia. — Lamento informarles qué No— dice inicia Nikolas, alertando el corazón de Miranda quien ya se había hecho iluciones con Amelia, incluso ayer investigo en internet un poco más sobre la vida de Amelia, descubriendo que dentro de pocos meses cumplirá años, indagó sobre sus gustos, pues desea obsequiarle algo que le guste en verdad, además pronto sería su yerna, al menos eso pensaba. — ¿Quieres decir que no lo aprobaron?— dice triste Miranda, en verdad quería que el proyecto se llevará a cabo, no solo por el tema de expandir los domingos de la fábrica, sino por la cercanía entre Nikolas y Amelia. — Eso no tiene sentido, todo lo redactado en ese documento genera ganancias para todas las partes en especial la ciudad — agrega Demian algo intrigado. Nikolas sonríe de la broma y decide expandir el momento un poco más. — Si, ya no volveré a ver a Amelia — agrega. — ¡No! No tiene que ser así, yo misma arreglaré todo para que la Duquesa apruebe el proyecto, mañana mismo vuelo a Escocia — sentencia Miranda, provocando la sonora carcajada de Nikolas. —¡Mamá! Estás muy obsesionada con Amelia — agrega Nikolas — estoy bromeando, el proyecto fue aceptado— agrega y Miranda siente alivio y enojo al mismo tiempo al saber que su hijo le gastó una broma. — ¡Oye! No vuelvas hacer eso— reprende Miranda a su hijo. — Me hubiera gustado ver tu cara de decepción mamá — agrega Nikolas. — Me alegra que lo consiguieras hijo, sabes que puedes contar conmigo para no que necesites— agrega Demian apoyando a su hijo. — Gracias papá, solo los llamaba para informarles que ya estoy en Londres y que todo salió mejor de lo esperado — dice Nikolas. — Eso nos alegra mucho hijo, pero aquí lo importante es saber, ¿cómo van las cosas entre tu y Amelia?— indaga Miranda. — Estoy cansado mamá hablamos luego— dice Nikolas. — ¡Responde Nikolas!— exige Miranda. — Los amo— agrega Nikolas colgando el celular dejando a su madre con las dudas. Después de un momento a solas con sus propios pensamientos Nikolas decide tomar un baño relajante, ponerse ropa cómoda e investigar algo que le está dando vuelvas en la cabeza. Mañana tendrá un día muy agitado, iniciarán algunas documentaciones y proceso de legalizaciones sobre le proyecto y debe hacerlo loas pronto posible, pero ahora mientras está sentado en la oficina que ocupa en su casa, investiga médicos de la ciudad de Londres. La salud de Amelia es algo que le preocupa, no solo porque trabajarán juntos por un largo tiempo y ella necesita estar en buena salud física, le preocupa porque apesar de tener mucho dinero, clase y una vida llena de lujos y prestigio, Amelia se muestra como un cuerpo inerte sin alma. Durante el tiempo que estuvo en el palacio, Nikolas se percató de que Amelia es retraída y sufre en silencio, está rodeada de cientos de personas que no la ven a ella, solo miran el título que obtendrá en sustitución de su madre. Con Louis pudo hablar la noche anterior luego de la cena, la estilista le pidió que hiciera lo posible por apoyar a Amelia, que no la dejara sola, también le advirtió que no la utilice, que para Amelia quedar bien ante el consejo con un gran proyecto como lo es este, era algo muy importante, así que Nikolas sintió el compromiso de asumir y entregarse plenamente al proyecto. Al pensar en la salud de Amelia, Nikolas entiende que si ella no quiere que su familia ni nadie más sepa, no puede visitar un médico ni en Escocia o ningún otro país de Reúno Unido, por lo que los médicos de Londres son descartados. La situación es más complicada de lo que esperaba, pero la discreción es lo que necesita. Si celular a un lado sobre el escritorio se ilumina anunciando una llamada entrante, rápidamente Nikolas contesta. — Hola— dice al contestar Nikolas. — Hola Nikolas, soy Amelia— agrega sonrojada desde el otro lado de la línea Amelia, quien insistió a Louis que llamara a Nikolas para saber si había llegado bien. — Amelia que gusto que llamaras— agrega Nikolas. — Si, me interesa saber si llegaste bien y todo está en orden— habla Amelia. — Si, llegué hace un momento y tú, ¿Cómo haz estado?— indaga Nikolas. — Me alegra saber que llegaste bien, yo me encuentro bien, justo ahora voy a dormir— dice Amelia. —Descansa y no olvides nuestra promesa— agrega Nikolas. Con el corazón palpitando rápidamente Amelia inconscientemente se muerde el labio inferior — No lo olvido, tu también descansa— agrega la pelinegra. El contacto emocional y físico entre Nikolas su Amelia se lleva a cabo de manera natural, ninguno estaba esperando por el otro, pero la conexión especial que ha surgido los hace sentirse cercanos. Amelia como adolescente cuyo amor encuentra por primera vez, recuesta la cabeza sobre su almohada, relajando sus hombros y descansando como no lo había hecho durante largos años, sin derramar lágrimas de sufrimiento, sin miedo, con una enorme sonrisa instalada en sus labios. A la mañana siguiente Nikolas despierta más relajado y concentrado, organizando desde ya la documentación requerida para el proyecto. Llama a su princesa quien le dice cientos de veces que lo ama y que quiere verlo, a lo que Nikolas accede verla en la tarde para ir con Alia de compras. Al medio día Miranda irrumpe en la oficina de su hija en la empresa, lleva recipientes plásticos con comida del restaurante favorito de Nikolas. — No me hables del proyecto malcriado, me dejaste hablando sola anoche— sentencia Miranda fingiendo estar molesta. — Sabes que te amo mamá, solo estaba bromeando — agrega Nikolas poniéndose de pie para abrazar a su madre y besar sus mejillas. — Te eche de menos — dice Miranda. — Solo me fui un par de días, además no vivimos en la misma ciudad — dice Nikolas arqueando las cejas. — Si, como sea, necesito que me digas todo lo que pasó y ya sabes a qué me refiero — señala con el dedo Miranda el sofá de descanso que Nikolas ocupa en su oficina. Ambos se sientan y cómo niño obediente Nikolas le explica a su madre las cosas positivas de la ciudad y del consejo, le explica sobre como es Amelia con la gente de su ciudad y lo inteligente que es. Miranda no se pierde ni un solo detalle, esperando escuchar los puntos negativos. — ¡Pero!—agrega Miranda. Nikolas suspira y agrega — es algo delicado que no puedo divulgar, trabajar junto a la realeza implica misticismo y confidencialidad extrema— agrega Nikolas. — Soy tu madre, no iré a contarle a nadie lo que me cuentes— dice Miranda. — Lo se mamá, no es por ti, es solo que aún no puedo estar claro en ciertos asuntos y prefiero esperar antes que emitir mí propio juicio— agrega Nikolas — ¿Por qué te preocupa tanto? — indaga Nikolas. — No lo sé, creo que estoy muy ansiosa, debería calmarme— dice Miranda— sabía saque Amelia cumpleaños en un par de meses, ¿qué piensas regalarle? — Nikolas es victima de un ataque de tos al escuchar la intensidad de su madre, Nikolas toma un poco de agua y mira a los ojos de su madre iguales a los suyos. — Mírame mamá— Nikolas toma ambas manos de su madre — prométeme que no te vas a obsesionar con Amelia, a penas la conozco y no te voy a negar que es una maravillosa persona y me alegra mucho trabajar junto a ella, somos de culturas distintas mamá, ella se rige por protocolos y su vida está planeada desde que nació— agrega Nikolas guardando se para sí mismo lo que piensa sobre ello. — Y promete tu algo— toma Miranda el rostro angelical de su hijo entre sus manos— que si ambos se enamoran estarás dispuesto a cambiar todo lo que ya para ella está escrito— dice Miranda. Nikolas no emite palabras, y deja el tema por la paz ya que al parecer en la cabeza de su madre solo existe lo que ella diga. — ¿Sabes por qué estoy tan ansiosa?— pregunta Miranda a Nikolas quien niega con la cabeza — Porque se que ambos vieron sus almas, los vi el día de la boda de Anika y Arthur, como la sostenias entre tus brazos y se miraban directo a los ojos, me hiciste recordar la primer vez que vi a tu padre, estaba descalza y el apareció y en cuento vi esos ojos supe que ya nada sería igual, trate de ignorar a Payper quien servía de cupido para mí— dice Miranda recordando años atrás en el pasado su historia de amor— ¿Cómo te sentiste cuando la sostenías en tus brazos?— indaga Miranda y Nikolas se siente algo incómodo por lo que termina de comer, sale de la oficina y marca rumbo a casa de su hija. Alia y Nikolas conviven durante toda la tarde como padre e hija, Nikolas consiente los caprichos de su princesa, la lleva de compras y Alia elige decenas de vestidos de princesa. —Papi, la princesa de Escocia ¿tiene una linda corona?— investiga Alia intrigada de que su padre pasará días con una princesa y no la invitara. —¡No! De echo es una duquesa mí amor, ella no necesita corona para gobernar su ciudad— le explica Nikolas a su hija de apenas dos años que no comprende diferencia entre una y otra, por lo que agrega. — Quiero dos coronas de princesa y una de príncipe— agrega la pequeña, Nikolas acepta pidiendo apoyo a la vendedora. Después de la tarde divertida con su nena, Nikolas la lleva de vuelta a la casa, donde la abuela Miriam y sus hermanastras la esperan con amor y ayudan a organizar todo lo que le compraron. Lili la pelirroja, se percata de las tres coronas y agrega. — WOW tres coronas — dice y Alia se las quita de las manos. — No es pala ti Lili— dice Alia provocando la risa a carcajadas de todos. Nikolas llega a la soledad de su casa con miles de pensamientos, la cabeza le da vueltas, hasta que durante prepara la cena una idea muy buena le prende el foco. Por lo que toma su celular y hace algunas llamadas, recibe las respuestas que quiere, mueve algunos hilos, y pide ayuda de inmediato a su secretaria, quien desde su computadora envía el correo. La Duquesa Yolanda desayuna en la privacidad de su despacho junto al señor Vega, mientras escuchan la agitada agenda que tiene para hoy, cuando repentinamente la asistente anuncia un mensaje del correo electrónico del señor Katunaric. — ¿Que dice?— pregunta la Duquesa. La asistente lee el encabezado, el correo trata sobre una cordial invitación para Amelia, a conocer la historia, y descendencia de la fábrica en su país de origen Croacia, la misma explica el valor simbólico que representa para los Katunaric su legado. El señor Vega escucha atento las palabras del correo, mientras que Yolanda analiza la situación. Ella no la puede acompañar, tiene un mes muy cargado y no puede quitar nada de su apretada agenda. El proyecto es importante, los ciudadanos ven con buenos ojos las indicaciones del señor Katunaric, pero a Yolanda no le agrada la idea de que su hija viaje sola a un país que jamás a visitado, pero no puede rechazar la invitación, los señores Katunaric están siendo amables, además que durante los primeros meses de producción las ganancias serán todas para la ciudad, así que con todo el pesar de su corazón y escuchando el consejo del señor Vega, la Duquesa accede a la invitación, dejará que su hija pase toda una semana conociendo la cultura e historia de los Katunaric, pero con vigilancia las veinticuatro horas del día. Amelia se encuentra leyendo la soledad de la Reina, en la biblioteca del palacio, una historia que la ha cautivado desee que leyó el título. Las grandes puertas de la biblioteca se abren dándole paso a la Duquesa, quien entra con su asistente y otros sirvientes. Amelia al percatarse de la presencia de su madre se pone de pie y dedica el saludo de respeto a su madre. — Amelia, vengo a informarte que pasarás una sana en Croacia, la ciudad de los Katunaric— indica la Duquesa, provocando que Amelia sonría y sienta felicidad en su corazón — es u a visita de historia y cultura, lo Katunaric están haciendo mucho por nosotros así que tenemos que corresponder con el mismo gesto— agrega. — Gracias Duquesa, será un privilegio nutrirme sobre la historia de nuestros nuevos asociados— agrega con modestia Amelia. — El señor Katunaric vendrá por ti en un par de días, te acompañarán durante la travesía algunos del servicio para tu protección— agrega la Duquesa, pero Amelia dentro de si brinca de felicidad al saber que podrá conocer otro país, cosa que siempre había querido hacer. La respuesta al correo enviado, relajo a Nikolas, fue la mejor idea que se le pudo haber ocurrido, viajar con Amelia a Croacia y pasar una semana completa, solo espera que el tiempo sea suficiente para cumplir su palabra.
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