Capitulo Quince

2030 Words
Louis avanza a pasos agigantados por los pasillos del palacio, llega hasta la puerta de la habitación que ocupa el señor Katunaric, toca con sus nudillos un par de veces, sobre exaltando a Nikolas y Amelia que se encuentran dentro. Amelia rápidamente se pone de pie, se siente algo nerviosa ya que no esperaba que alguien viniera a los aposentos de Nikolas. El hombre acaba de salir de la ducha, está en albornoz, si alguien entra puede mal interpretar la situación. Nikolas interpretando los pensamientos de Amelia, se pone de pie y en voz baja dice: —Me pondré algo de vestir rápido— agrega. Amelia pudiera esconder en el baño y evitar el bochornoso momento, pero no conoce las intenciones de la persona que está tocando, pudiera ser algún sirviente que tenga que limpiar el baño y si la encuentra escondida allí, sería más sospechoso, por lo que asiente con la cabeza, se dan la vuelta mirando hacia la pared, para darle más privacidad a Nikolas. — Que sea rápido por favor— le pide Amelia. Louis al no recibir respuesta, decide volver a tocar y decir: — Señor Katunaric, soy Louis— habla la estilista. El corazón de Amelia se acelera al saber de quién se trata, Nikolas termina de vestirse con ropa casual, y le indica a Amelia que puede darse vuelta. Nikolas avanza hasta la puerta y la abre, Louis le sonríe y agrega. Con cuidado Nikolas abre solo un pequeño espacio, para evitar que Louis vea a Amelia en la habitación. — Buena tarde señor Katunaric, le recuerdo la hora de la cena— agrega Louis — también a la señorita Amelia— agrega — la veo en su dormitorio señorita— dice Louis despidiéndose y encaminándose a la habitación de Amelia, Nikolas vuelve a cerrar la puerta. Algo atónito dice: — ¿Cómo sabía que estabas aquí?— indaga y Amelia se encoje de hombros. — No lo sé, puede que mí madre le dijera que estoy aquí— dijo Amelia analizando el contexto. —¿Crees que tendrás problemas por eso?— investiga Nikolas. — No creo, pero gracias por preocuparte— dice Amelia observando lo guapo que se ve Nikolas con esa camisa azul cielo, pantalones grises y zapatos marrones — te ves muy bien— la dice sonrojada, nunca antes había dicho a un chico que se veía bien, con Cristian era algo tímida y sus conversaciones eran preguntas previamente escritas y que ambos estudiaban bien antes de sostener un encuentro vigilado y supervisado. Nikolas le sonríe y se acerca a ella —¿Puedo?— le pide permiso para tocarla y Amelia asiente con la cabeza mientras agrega un "si" Con sumo cuidado con sus manos acuna El rostro de Amelia, todo en ella es tan delicado, su ternura, su luz, esa que justo ahora se manifiesta como destellos en sus ojos, si, sin lugar a dudas Nikolas se había enamorado de los ojos de Amelia, cada que la miraba podía identificar cosas diferentes, y al conocer más sobre su historia, ahora podía entender mejor que dicen. Amelia siente una paz en solo sentir el toque de las manos de Nikolas, y en la intensa mirada que le dedicaba, ella también puede sentir que él ve lo que hay en ella, así como ella lo puede hacer. — Tus ojos están llenos de paz— habla Amelia y Nikolas sonríe. — Tus ojos están llenos de ternura y compasión— agrega Nikolas y Amelia sonríe. La atmósfera se siente suave, ambos que quedan fijamente mirando la mirada del otro, descifrando en silencio lo que albergan las lámparas reflectoras del alma. La tímida sonrisa en ambos no desaparece durante la cena. La cena paso de ser un momento de armonía, a un juego intenso de miradas silenciosas, la Duquesa desviaba sus ojos entre Nikolas y Amelia, quienes a su vez miraban a la Duques y luego compartían miradas entre ellos. Pensamientos de curiosidad invaden, a la Duquesa, la intriga le genera ansiedad, los sirvientes de percatan del ambiente tenso, el sonido de los cubiertos chocando contra el plato, es lo único que se escucha. La Duquesa suelta su tenedor, junta sus manos y mira a Nikolas. —Señor Katunaric, ¿a qué otra cosa se dedica, a parte de fabricar cristales?— pregunta. Nikolas dirige su mirada a la Duquesa, toma un poco de vino y contesta. — ¿Se refiere a otras actividades laborales?— indaga Nikolas y la Duquesa asiente. — Permítame reformular mejor la pregunta, ¿Tiene usted algun otro trabajo que desempeña?— dice con un tilde de molestia. — No, solo manejo la fábrica de cristales — dice Nikolas y Amelia se mantiene en silencio escucha el atenta la conversación. — En la investigación que hicimos, descubrimos que su fábrica se a extendido por algunos países, lo cual es beneficioso para llegar a cabo el proyecto en nuestra ciudad— dice la Duquesa. — Así es, por lo largo de los años tres generaciones se han encargado de expandir los Horizontes de la fábrica — dice con orgullo Nikolas y Amelia sonríe. Una risa con toque de sarcasmo sale de los labios de la Duquesa. Amelia mira a su madre, conoce que su risa sarcástica no es buena señal. — También leí que cada fábrica tiene presidente, pero que se pueden mover a cualquier sucursal si así lo desean— dice La Duquesa. — Si existen la necesidad de cambiar a otra sucursal se puede hacer, yo por mí parte e manejado tres cambios en los últimos tres años— agrega Nikolas — todos los proyectos que se manejan en todas la sucursales son de conocimiento general entre fábricas, y si necesito más personal ocupo a los que necesite no importa la sucursal — — Eso es muy interesante, es trabajo en equipo — agrega Amelia y la Duquesa la mira entre cerrando los ojos. —Es lo que más nos importa— agrega Nikolas. —Pero con nuestros fabricantes no necesitarás traer refuerzos— dice Amelia, peleando los intereses de su gente. — Exacto, si el proyecto es aprobado, capacitaremos a los fabricantes antes de iniciar con este proceso— dice Nikolas. — Es el segundo paso del proyecto, y por lo que el señor Murphy nos contó, estan muy emocionados por el proyecto— Amelia dice con una sonrisa. La Duquesa se queda un poco perpleja, ahora la conversación que intentaba sostener con Nikolas ahora está dirigida por Amelia. —¿Que piensa el consejo sobre el proyecto?— indaga Nikolas a la Duquesa. Yolanada siempre es una mujer reservada, entiende que Nikolas no debía hacerle ese tipo de preguntas ahora, pero está notando ciertas cosas, por eso agrega. — El consejo está muy interesado en dar a conocer lo que lo piensa señor Katunaric, no debería haberlo dicho, sin antes hacer la reunión final, pero creo que no hay más que esperar, mañana mismo el consejo dictará el veredicto final. Nikolas sonríe y Amelia se tapa la boca cuando las emociones desatan un revoltijo en su corazón, ¿escucho bien? Esta más cerca de conocer lo que decidirá. En la privacidad de su habitación con apenas la luz de la lámpara encendida Amelia recuesta su cabeza de la almohada, pero la puerta de su dormitorio abriéndose la pone alerta. Louis cierra la puerta y se acerca —soy yo, Louis— agrega la estilista y Amelia se sienta sobre el colchón. —¿Pasa algo?—indaga preocupada Amelia. —Es justo lo que necesito saber, ¿Que es lo que pasa entre tu y el señor Katunaric?— indaga directa Louis sentándose alborde de la cama de Amelia. Amelia sonríe y agrega: — ¿Lo dices por lo que pasó hace rato?— pregunta Amelia. — No solo por eso, lo digo por todo, desde que se conocieron siempre actúan misteriosos — dice Louis mientras mentalmente reúne las piezas de los episodios en los que los a visto a ambos actuar muy raro. — Creo que estas exagerando Louis, Nikolas y yo estamos en medio de un negocio muy importante, es normal que estemos tensos, y tú más que nadie sabe lo importante que es para mí que eso proyecto sea aprobado— responde Amelia. — En eso tienes razón, pero no me digas que estaban hablando solo d negocios el día completo— dice Louis. Amelia f unce el ceño y se cruza de brazos — Louis lo que sea que habla con Nikolas no es tu problema— agrega Amelia. —¡Si! Eso lo sé, pero así como yo veo algo más entre ustedes, lo ven los demás— — Y ¿qué es lo que ves? — indaga Amelia curiosa. — Es como si ambos fueran la pieza faltante del otro— dice Louis. —Eso es muy profundo, tal vez es porque tenemos cosas en común— agrega Amelia, después de un rato de interrogatorio no autorizado por Louis, Amelia toma en cuenta sus palabras, pero no entiende a qué se refiere. La mañana siguiente pronto llega, las manos de Amelia sudan mientras mantiene la espalda pegada a la silla, la torre del consejo es muy espaciosa y cómoda, todos los miembros del mismo ocupan sus respectivos asientos con el duque Vega a la cabeza, quien siente algo de molestia con la Duquesa Yolanda. Nikolas está sentado al lado de Amelia, observa las manos juntas de Amelia por debajo de la mesa y decide llevar su mano hasta ella y brindarle un suave apretón de manos diciéndole con ese gesto que la entiende y que cualquier desición está de su lado. El gesto sorprende a Amelia y hacen que ella lo mire, el se acerca a su oído y le susurra. —Todo estará bien — el gesto no pasa desapercibido por ninguno del consejo en especial la Duquesa. Las horas se extendían, mientras el consejo y Nikolas debatían el proyecto, los puntos a favor fueron más que los de encontra por lo que el proyecto fue "Aceptado" lo que sacó un grito de alegría de Amelia, quien saltó de emoción desde la silla. Nikolas la acompañó en su eufórica mientras los miembros del consejo felicitaban la sociedad. El la tarde se celebró el acuerdo y se firmaron todos los papeles necesarios, la auténtica alegría en Amelia aumentaba, pero sintió nostalgia y un toque de tristeza cuando tuvo que despedirse de Nikolas. Firmado el acuerdo Nikolas debe volver a Londres, organizar asuntos importantes y luego hacer los preparativos para dar único formal al proyecto. En el jet privado en el que Nikolas viajaría de vuelta a Londres, Nikolas y Amelia fueron dejados solos, los miembros del consejo se despidieron de él al culminar el almuerzo de celebración que se llevó a cabo en la torre del consejo. Amelia como coanfitriona es la encargada de verlas por la seguridad y cuidado del invitado, por lo que es quien debe despedir al señor Katunaric. — Volveré por ti, antes de iniciar el proyecto, para visitar el médico— dice Nikolas frente a Amelia. Amelia sonríe sintiendo algo pesado en su corazón, no quiere que Nikolas se marche. — Esperaré por ti— agrega Amelia. El corazón de Nikolas siente la necesidad de abrazarla. — ¿Puedo?— indaga Nikolas y Amelia comprende que él le pide su autorización para tocarla, ella necesita también sentirlo cerca suyo, por lo que se acerca los milímetros que le faltaban y lo recibe con un Cálido y suave abrazo. La cabeza de Amelia descansa en el pecho de Nikolas. —Eres una maravillosa persona Amelia, por favor cuídate mucho— agrega Nikolas. — Gracias tu también eres una persona increíble— Amelia acaricia el rostro de Nikolas, levanta la cabeza y lo mira a los ojos, perdiendose en el azul de paz que la envuelve. El jet emprende vuelo en las alturas, siendo cubierto por las nubes y Nikolas no despega si mirada de la ventanilla, mientras que Amelia desde el hangar eleva la vista al cielo, deseando en su corazón que los días pasen rápido y que Nikolas vuelva pronto por ella.
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