La identidad de una persona, se define principalmente en sus años de las primeras etapas de su adolescencia, es durante ese periodo, que vamos adquiriendo mayor carácter y madurez frente al mundo, cosa que con el pasar de los años, va tomando mas forma solidificándose cuando llegamos a la etapa adulta.
¿Quién soy? Es la mayor de mis interrogantes, para muchos soy la heredera a un trono como Duquesa, soy la que suplantara a su madre cuando llegue el momento, soy la joven que estudio duramente por cinco años, hasta lograr graduarse de tres carrearas al mismo tiempo.
Pero muy dentro de mí se, que eso no define lo que soy, durante los primeros años de universidad me enfoque en mí, en conocerme, buscaba mi propia opinión respecto a las cosas que me imponían, desde que vestir hasta que comer, dentro de esas insignificantes acciones, yo descubrí que me gusta mucho el color amarillo, siento que hace que mis ojos brillen, por lo que me siento muy cómoda utilizando ropas de ese color, en lo que respecta a la comida, prefiero carnes roja a consumir aves, peces, entre otros animales acuáticos.
Había notado que me sentía a gusto leyendo un buen libro sentada en el sillón de terciopelo blanco que ocupaba frente a la ventana en mi habitación, sobre todo escuchando la lluvia caer, cuando golpeaba el cristal.
La soledad en la que me sumergí se volvió mi amiga, y hasta extrañaba estar encerrada en la privacidad de mi habitación, escuchar el sonido del silencio que me hacía cerrar los ojos y transportarme a ese maravilloso mundo imaginario, en donde vivía en una hermosa cabaña en el bosque, mi cerebro atraía olores a flores, café recién hecho, el inconfundible olor de la lluvia cuando moja el suelo, por lo que puedo ver, si que me gusta la lluvia, quizás es porque ella es como yo, denota tristeza y soledad, quizás las gotas de agua que descienden de la nubes son producto de la enorme tristeza que cargan las nueves, y son liberadas cuando dejan desbordar esa agua que cae a la tierra.
Las pequeñas turbulencias del vuelo hacen que abra mis ojos, las luces están apagadas, suelto un suspiro largo y me estrujo los ojos, falta poco para que aterricemos, miro alrededor y todos están en completo silencio, creo que al igual que yo el cansancio los venció.
Siento algo pesado en mi corazón, tengo algo de miedo de lo que me espera, si me preguntan si algo como lo que me atreví a hacer hoy, lo hubiera hecho en años pasados, obviamente la respuesta seria un no, pero justo hoy estoy en una nueva etapa de mi vida, ahora soy más madura, siento que he crecido mentalmente mucho, ya no soy más aquella pequeña que vivía ilusionada por casarse con Cristian, aun me falta mucho por descubrir sobre mi misma, y no tengo miedo de eso.
Es increíble como los seres humanos pueden ver su propia evolución, yo estoy sorprendida conmigo misma, dentro de la oscuridad que vive en mí, una chispa se encendió en cuanto tome las riendas de este proyecto, quizás sea porque me creo más adulta, posiblemente me meta en problemas, pero ese pequeño fragmento de luz, provoco que por tan solo un instante desapareciera la oscuridad, una sonrisa se dibuja en mis labios.
Quiero más de esa luz, no la quiero solo por un instante, la quiero permanente, por eso no quitare el dedo del renglón, hasta que mi proyecto sea aceptado, explicare con altura todo lo que he investigado por mi cuenta a lo largo de estos año, no solo estaba enfocada en mis estudios de carrera, si no que me involucraba en temas de situaciones económicas de mi ciudad, leí todos los artículos periodísticos que emitían, todo sobre el comercio, exportación, situaciones de vulnerabilidad, salud, entre otros asuntos que envuelven a un país.
Al sentir algo de incomodidad y un poco de dolor en vientre, desabrocho mi cinturón, me pongo de pie y como puedo llego en dirección a uno de los baños, abro la puerta y la luz encendida en el pequeño espacio, encegueció mis ojos, por lo que los cerré fuertemente y al cabo de unos segundos los volví a abrir, hice mis necesidades, al finalizar lave mis manos y volví delicadamente a mi asiento.
– Señores les habla su capitán, hemos llegado a nuestro destino, les pido que por favor amarren sus cinturones, aterrizaremos en cinco minutos – hablan por los altavoces y encienden las luces, provocando que todos despierten, llego a mi asiento y me abrocho nuevamente el cinturón.
Efectivamente, en cinco minutos exactos aterrizamos en el hangar en la ciudad de Kirkcaldy, en vuelo fuera rápido, más de lo habitual, en tan solo una hora habíamos llegado, los sirvientes sostienen las maletas de Louis y las mías, mientras que el fuerte y fornido Nikolas, sostiene su valija.
– Nikolas – decido llamarlo por el su nombre, ya que me pidió que lo hiciera – permítame su valija, Oliver se encargara en llevarla – le digo con amabilidad, es nuestro invitado, debo hacer que se sienta lo mas cómodo posible.
– Descuide señorita Wilson, me siento bien así – me hace saber y vuelvo a insistir, pero se niega, por lo que me doy por vencida y continuo mi camino hasta el auto que al abordar, el chofer se dirige manejando de forma prudente hasta el palacio.
Dos autos enviados por el palacio, nos recogieron en el hangar privado, Nikolas junto a mí y el chofer, ocupamos el primer auto, mientras que Elsa Louis y Oliver, ocuparon el segundo auto. Al Nikolas ser nuestro invitado, debe ser atento como tal, por eso ocupa el mismo auto que yo.
Miro de reojo al hombre que tengo al lado izquierdo, remontando en mi memoria los momentos que he pasado con él, una sonrisa se escapa de mis labios y el voltea a verme.
– ¿Qué ocurre? – pregunta y mi mira.
– Nada, solo que su atuendo no cumple con el protocolo de vestimenta, para visitar el palacio – salgo de apuros recordando su vestimenta, claramente luce muy hermoso en todo lo que se ponga, y esos vaqueros y esa chaqueta de cuero no son la excepción, pero sé que la Duquesa puede alegar al respecto.
– ¿Y hasta ahora me lo dice? – me dice algo sorprendido.
– Tiene razón, debí hacerle conocer el protocolo, pero ignore completamente que usted no tenía esa conocimiento – le digo mirando a la cara, con algo de vergüenza, por mi descuido.
– Tengo ropa más formal en mi valija, pero creo que debe estar arrugada – me dice y yo me muerdo el labio inferior, ideando una solución.
– Tranquilo, cuando lleguemos hare que te instales y mande a que planche tu atuendo, cuando llegue el momento de cenas, estarás listo – le digo recordando que a estas hora posiblemente la Duquesa este encerrada en su despacho, o en alguna reunión con el “consejo”.
El auto se detiene y los nervios de Nikolas los puedo sentir, coloco mi mano junto a la suya, para darle más seguridad, a pesar de que yo no estoy muy estable emocionalmente y estoy asustada con lo que pueda pasar.
El mira mi mano que toco la suya y luego me mira a la cara, por lo que con algo de temor retiro mi mano de la suya, pero él me detiene y sujeta mis dos manos con las suyas.
– Es la primera vez que conoceré a personas tan influyentes como lo son ustedes – mi dice – ¿cómo debo referirme a la Duquesa? – Indaga – ¿debo decirle, su alteza, su majestad o cómo? – me dice y no puedo evitar soltar una risita frente a su ingenuidad.
– Ya veo, pero para tu sorpresa solo debes llamarla señora Wilson o Duquesa – le digo y no aparto mi mirada de la suya, el frunce el ceño y me parece tan lindo que tengo que soltarle las manos cuando el chofer nos abre la puerta, para que salgamos – ya luego le dio una clases de protocolo – le digo a Nikolas y camino rumbo a la puerta de entrada junto a el – Oliver se encargara de llevar tus cosas a la habitación que ocupares – le digo y asiente con la cabeza.
Nikolas se queda en silencio viendo la fachada de la propiedad, es de noche por lo que no puede apreciarse claramente la estructura fascinante del frente, pero las luces del jardín aportan la claridad necesaria para ver la impresionante obra magistral que es palacio en donde vivo.
Mucamas y mayordomos están paradas en la entrada, dándonos la bienvenida respetuosamente, asiento con mi cabeza, agradeciendo por sus atenciones para conmigo y mi invitado, de reojo puedo ver que algunas sean sonrojado y es natural que así sea, al ver a un hermoso ser como lo es Nikolas.
Al entrar al interior del palacio, los ojos de Nikolas se agrandan al ver todo el lujo, que hay, es demasiado ostentoso para mi gusto, pero es el gusto de la Duquesa, y debo respetarlo, descubrí que la decoración era demasiado para mí, cuando visite el palacio de los Duques de Kent, cuando era la prometida de Cristian, el palacio es más sencillo y menos extravagante.
Al llegar al pie de la escalera que lleva a los demás pisos, llamo a Oliver y le pido que lleve a Nikolas hasta sus aposentos que ocupara, pero mi petición es interrumpida por la potente voz de la elegante mujer que desciende las escaleras mirando fijamente al primer piso, en donde todos se ponen en actitud de reverencia.
– Bienvenidos hija y señor Katunaric – dice la Duquesa caminando con delicadeza las escalera, vestida elegantemente como siempre.
Inclino mi rostro cuando llega hasta mi – gracias Duquesa – le digo y Nikolas algo confundido imita mi acción.
– Gracias por la bienvenida Señora Wilson – habla Nikolas con respeto a la Duquesa, quien se queda mirando de arriba abajo, lo que creo es que el atuendo inadecuado de Nikolas.
No creí que ella estuviera aquí, mis nervios aumentan cuando levanto la mirada y me encuentro con sus ojos que me miran con algo de molestia, entendiendo las razones que tiene para estarlo.
– La cena está servida, los esperamos en el comedor, cuando se laven, nos podrán acompañar – habla la Duquesa asiendo que mueva mi cabeza a la derecha, en donde veo a el encargado del consejo quien se acerca,
M – Bienvenidos Amalia – dice el hombre colocándose al lado de mi madre – señor Katunaric, es un placer al fin conocerlo – dice extendiendo su mano hasta Nikolas, quien la estrecha con firmeza – debo admitir que no esperaba que fuera tan joven – concluye.
– El placer es mío, gracias por sus palabras señor…… - dice Nikolas.
– Visiny, Halord Visiny – concluye el representarte principal del consejo.
– Durante cena continuamos con las presentaciones – dice la Duquesa y los nervios me toman cuando me mira y se muerde la cara interna de las mejillas, conteniendo el enojo.
La Duquesa y el señor Visiny se retiran, miro a Louis quien me dedica una mirada de comprensión, rápidamente el ambiente se volvió áspero y extraño, pero no más cuando ya limpios y vestidos de forma adecuada nos unimos al comedor a cenar.
Las miradas de furor en la mirada de la mujer que dio a luz, me hacen encoger el corazón, el señor Visiny no pierde tiempo en hacer bromas desagradables sobre tonterías que a nadie le importa, solo a la Duquesa que se ríe sin parar de cada estupidez que ese viejo dice.
Muevo mis pies con impaciencia debajo de la mesa, y evito la mirada de Nikolas que esta frente a mí, no quiero que me vea, la mujer que expuso el proyecto frente a él y su familia esta mañana, la mujer segura y decidía a desaparecido con el simple gento de incomodidad de la Duquesa, ya no tengo el valor de hablar y contar lo que paso, me siento como una fracasada frente a ellos.
El vino en las copas de la Duquesa y el señor Visiny con llenadas por quinta vez, - disculpe señor Katunaric, pensara usted que somos unos descorteces con usted – dice la Duquesa refiriéndose a Nikolas – pero es que me resulta chistoso, lo que paso durante la presentación – ella desvía la mira a mí – ¿cómo es que Amelia cambio cosas sin consultarme? – escupe esas palabras con un toque de desagrado.
Nikolas viendo que me he quedado muda, limpia la comisura de las labios con un pañuelo y decide contentar – la reunión que sostuvimos con la señorita Wilson, fue con fines de conocer el proyecto, se agregaron algunos detalles que nos parecieron importantes, esa es la razón por la que estoy aquí, para ultimar detalles y si es de su agrado y la del consejo, llevar a cabo tan impresionante propuesta – dijo haciendo que lo mire sorprendida.
La Duquesa arruga las cejas – ¿está diciendo que entre todos organizaron una nueva propuesta? – indaga la Duquesa algo incrédula.
– Así es, aunque hay que darle crédito a la Señorita Wilson, ya que ella hizo las mejores propuestas – dice mirándome y el señor Visiny carraspea su garganta.
– En tres días reuniremos a todo el consejo, para tomar la decisión definitiva –sentencia.
Algo de tranquilidad toma mi corazón al ver que la mirada de la Duquesa se suaviza, después de las palabras de Nikolas, siento que salí de bajo de un camión de carga, aunque aún estoy en la cuerda floja, hasta que no se tome la decisión definitiva, pero el que Nikolas intercediera por mí, me alivia un poco.
– Gracias por hablar mi – le digo cuando lo acompaño a la habitación de invitados que ahora ocupa, después de terminar la tortuosa cena.
– ¿No debería ser al revés? – me dice y pongo cara de duda, ya que no comprendo lo que dijo.
– ¿Qué? – indago y sonríe.
– Se supone que es el caballero quien lleva a la damisela a sus aposentos y no al revés – dice Nikolas provocando que sonría genuinamente ante su ocurrencia – ahí esta – me vuelve a decir – esa es la sonrisa que ilumina tu rostro, te vez más hermosa cuando la usas – me detengo de golpe, sintiendo sus palabras, lo miro a la cara y él se acerca peligrosamente hasta mí, acuna mi rostro ente sus manos – oye, no lo digo para que borres tu sonrisa, lo digo para que siempre tengas un motivo para tener tu rostro iluminado, así todos pueden ver las ventanas de tu alma – une su frente a la mía – un alma pura que esta vacía, pero que no se da por vencida – me dice y cierro los ojos dejándome llevar por sus palabras mientras sus labios fríos depositan un beso tierno en la punta de mi nariz – descansa – me dice y abro los ojos para ver como entra a su habitación, dejándome el corazón latiendo a mil por hora, las manos sudadas, y las labios ansiosos por ser besados.