Capitulo Veinticuatro

2637 Words
Narrador omnisciente La monarquía es una forma de gobierno de un estado o nación, la cual está encabezado por un Rey o Reina, a nivel mundial existente alrededor de cuarenta y cuatro países que se rigen por este estilo de gobierno, la monarquía tiene dos características constitucionales y absolutistas. La Duquesa de Fife junto al consejo, realizaron la reverencia adecuada, ante la presencia de Sultán de Omán, quien ocupa su trono junto a su esposa y sus dos hijos mayores. Los turbantes cubren sus cabelleras, los atuendos elegantes y galantes están rodeado de lujo, joyas de oro, diamantes entre otras joyas preciosas. El gran Sultán de Omán, Antara Aziz les indica a sus lejanos invitados que tomen asiento en la larga mesa, en que la sostendrán la importante reunión. La Duquesa Yolanda, junto al consejo toman asiento en sus respectivos lugares, hace dos días que llegaron al palacio de Omán, pero no habían podido sostener la reunión con el Sultán Antara, habían conversado con su hijo mayor el Jeque Bahir, un alto y apuesto caballero de agradable apariencia. Yolanda había quedado impresionada por la inteligencia y elocuencia de su este Jeque, quien se ha comportado como todo un gran anfitrión. Una notificación en el celular de la Duquesa, hace que está le pida su nivel a su asistente, abre el mensaje y es una foto de su hija que Nikolas le envió y adjunto un mensaje, "La señorita Wilson está disfrutando de su estadía con nosotros". La Duquesa sonríe y guarda su celular, su hija a crecido mucho en estos años, y cada vez se veas hermosa. Para suerte de la Duquesa, el Jeque Bahir es soltero, aunque años atrás estuvo prometido para casarse, pero lastimosamente su prometida había muerto, de ese suceso ya han pasado cinco años, más Bahir no se siente preparado para el matrimonio aún, ha conocido muchas mujeres a lo largo de su vida, pero ni guna era como su amada Amira, su amor lo guarda para siempre en su corazón. Bahir Aziz, Jeque y príncipe de Omán, líder inteligente y alabado por su pueblo, cuando el Sultán su padre muera, él será el sustituto, por esa razón se prepara y capacita cada día, para estar a la altura de un gran Sultán. Por su herencia genética, heredó el color canela de su padre, y los enormes ojos negros de su madre, su apariencia es hermosa y tiene a muchos princesas esperando por él, más Bahir no se ha interesado por ninguna. La Duquesa Yolanda, que no perdía oportunidad en nada, lo había invitado personalmente a visitar su palacio en la ciudad en la que vive, le contó los progresos y avances que ha experimentado dicha ciudad que está en crecimiento, pero también le hizo saber que tiene una hermosa hija que casualmente es soltera, más Bahir rebotó la zalamería de la Duquesa y me manifestó no estar interesado, cosa que hizo que Yolanda se molestara sobre manera, él no había visto no una foto de su hermosa hija Amelia y ya esta rehuyendo de ella. Más Bahir la trato con amabilidad, pero evadía el tema de la hija soltera, no necesita una pareja por ahora, solo se enfocará en lo que realmente de importa y es la política. El clima cálido de Omán le provoca incomodidad al señor Vega, quien siente que está metido en un horno de fuego, la conversación y negocios con los sultanes y Jeques se extiende por más de cinco horas, y la comida bien condimentada le provoca dolor en el estómago al pobre hombre que no está acostumbrado. Ya en la alcoba, el conde Vega se dan una ducha, se toma unos analgésicos y se acuesta sobre el enorme colchón, que está cubierto por gruesas colchas doradas. Leves toques en la puerta hacen que abra los ojos, el sirviente que está al lado de la puerta, espera su autorización para abrir, y Vega con mal de humor se pone de pie junto a la cama. Yolanda entra a la habitación y le habla en árabe el sirviente, para que los deje a solas. — Luces deplorable — le dice la Duquesa y él Conde Vega rueda los ojos. — Ya quiero largarme de este lugar — se queja — primero nos reciben de muy mala forma, luego nos demoran dos días para una conferencia con los sultanes, y ahora nos quieren envenenar con su comida. — Baja la voz— le advierte Yolanda. — No tolero ni un segundo más en este horno, ¿sabías que en el lugar escasamente llueve?— dice el Conde. — No es problema, en unas horas nos marcharemos — dice Yolanda fastidiada de las quejas poco amigables del Conde. — ¿Aún sigues con la idea de relacionar a tu hija con ese Jaque? Mira que eso sería terrible, Amelia no soportaría un segundo en este lugar — habla el hombre. — Tu no sabes nada — dice Yolanda. — Amelia es la que no sabe nada— habla el Conde — ella no sabe que su adorada madre la casara con él mejor partido para alejarla de su ciudad y así ella reinar junto a su amante, Amelia nunca será la Duquesa de Fife, porque ese es tu puesto ¿Cierto?— dice el Conde y la Duquesa lo mira con intensidad. Pero los planes de la Duquesa eran más retorcidos que esos, ella no planeaba ser la Duquesa de Fife por siempre, ella quería ser la Reina, independizar a su condado de la monarquía dependiente del Reino Unido, pero claro el conde no sabía sobre estos planes, porque estaría en contra rotundamente, el conde Vega es un aliado de la Reina, por tal razón Yolanda lo mantiene cerca suyo, así se entera de todos sus movimientos. Lograr la separación de Fife de la realeza y entablar un imperio independiente, será muy difícil eso implicaría una guerra, pero Yolanda lleva años haciendo alianzas con imperios y sabe que la apoyaran, además algunos miembros del consejo se han quejado anteriormente, del régimen de la Reina, pero Yolanda usa su sabiduría y solo asiente sin emitir ningún mal comentario para la realeza. Desea que su hija se case con un hombre importante, y que nada le afecte en caso de que pierda la batalla con la realeza, pues sería condenada a prisión por traición y si su hija está desprotegida la pasará muy difícil, por eso no ha iniciado con las luchas de independencia, hasta que Amelia este casada con alguien de sangre azul. Ivanna no deja de observar a Amelia, su porte y elegancia le llamaron la atención desde el día en que la conoció, la pelinegra de ojos azules le causa dolor de cabeza y más si ha comprobado que entre ella y su Nikolas hay algo más que una amistad. — Entonces eres una Duquesa — le dice Ivanna a Amelia y está junto a Elsa y Louis la miran con el ceño fruncido, se supone que nadie debería saberlo. — No sabe que cosas dice señorita — habla Louis, pero Ivanna soltar una carcajada. — Si querían ocultar su identidad, debieron utilizar otro nombre o apellido, porque el internet es fácil encontrar a las personas — dice Ivanna, quien se quedó con la boca abierta cuando descubrió, quien era la mujer que acompañaba a Nikolas. — Pues investigaste mal, porque no soy Duquesa — Amelia se pone de pie imponente — No aún. Ivanna traga saliva y escanea a Amelia con su mirada — era obvio que no eras una persona normal, mírate, ¿quién luce tan arreglada e impecable a estas horas del día? Amelia le dedica una falsa sonrisa — me gusta estar arreglada y presentable siempre, no sé cuándo algún paparazzi, pudiera estar por ahí — dice Amelia, y Elsa sonríe. — Solo te advierto que no le hagas daño— dice Ivanna, comprendiendo que los monarcas no se unen con plebeyos y ella puede ver el notorio interés de Nikolas por Amelia. — ¿ A qué te refieres?— indaga Amelia fingiendo no entender, a pesar de conocer bien las intenciones de Ivanna. — Eh amado a Nikolas por mucho tiempo, la madre de su hija lo humilló y el sufrió mucho por su causa, y se que tú no le darás la felicidad que él necesita — habla segura Ivanna de estar cansada de ver sufrir a Nikolas, aún recuerda años atrás cuando él tuvo que alejarse de su familia, por causa de esa mujer que le fue infiel, y aunque la verdad se confirmó, eso no borro el daño que causó en el corazón de Nikolas. Amelia frunce el ceño ante las palabras de Ivanna, claramente Nikolas le había contado como acontecieron las cosas en el pasado, pero debe ser reservada, por más que quiera gritarle en la cara a la castaña, nada vale la pena, además están en una propiedad de invitados, no pueden faltarle al respeto. — Nikolas es un hombre sabio, es lo suficientemente maduro como para saber elegir compañías, las propias lecciones de la vida nos ayudan a ser más fuertes — le deja muy claro Amelia, Louis sonríe y Elsa tiene que voltear el rostro para que se note lo feliz que se siente por escuchar a Amelia hablar así — Louis, Elsa, las necesito en mis aposentos — dice altiva Amelia — se queda en su casa señorita Gavrilova. Ivanna se quedó con la boca abierta ante las palabras de Amelia, esa mujer es más inteligente de lo que ella creía, pensaba Ivanna, debería mejor abrirle los ojos a Nikolas y hacerle entender su error al fijarse en una persona como Amelia. Por lo que sale de la propiedad de los Katunaric. Sin más, Amelia camina con elegancia los pasillos, sube las escaleras y llega hasta la habitación que ocupa, deja la puerta abierta mientras sus acompañantes la siguen a dentro. — ¡WOW! ¿quién es esta Amelia?— habla Louis confianzuda, pero Amelia no muestra ninguna sonrisa. — Las subiré de cargo— habla Amelia y la sonrisa en los rostros de las mujeres frente a ella, desaparece — Louis, cómo eres psicóloga clínica, asumo eres buena redactando, por eso desde ahora serás mí asistente personal — Louis no se lo puede creer. — Amelia, solo la.....— intenta decir Louis que solo la Duquesa puede nombrar su personal. — Desde ahora serás mí asistente Louis, yo me encargo de hacerlo saber a la Duquesa, pero si no te interesa, no existe problema alguno— Habla Amelia con una seguridad que desbordada por doquier — Elsa serás mí secretaria laboral, seguirás viviendo en el palacio, pero trabajarás en el proyecto de la cristalería — Elsa sonríe feliz. — Será un honor señorita Wilson — dice Elsa. — Necesito que se pongan al día sobre mis agendas, les prohíbo rotundamente que concierten citas sin mí consentimiento, necesito saber todo y seré yo la que decide— Louis permanece en silencio — Louis, harás un reporte sobre nuestra estadía en Zagreb, me lo entregaras en cuanto vuelva a Escocia— habla Amelia y Louis la observa. —¿Cómo, no entiendo?— pregunta Louis ya que después de Croacia su destino debería ser Escocia. — Así es, pasaré unos días lejos de Escocia, y cómo no las necesitaré, les daré esos días para que se pongan al día — habla Amelia. Nunca a tenido vacaciones, y este viaje que creyó serían parte de sus vacaciones no lo son, por tal motivo estuvo pensando en como debe hacer que su voz se escuche. La Duquesa dará el grito al cielo, pero ella está convencida de lo que quiere, no lo hace para pasar tiempo a solas con Nikolas, porque no pretendía hacerlo en este viaje, para que su madre entienda que ya no es una chiquilla, es una mujer y puede cuidar de si misma, además llevará a Oliver como seguridad. — A la Duquesa no le gustará ese plan, sabe que no le gusta que la contradigan — habla Louis. — No la estoy contradiciendo Louis, estoy yendo otra opción, una que me es más conveniente — Louis se siente feliz por Amelia, pero al mismo tiempo teme por ella, sabe que las medidas de la Duquesa son extremas y que este cambio sin su autorización le traerá problemas a Amelia. En la sala de la clínica, Nikolas, Oliver y algunos ayudantes del hogar de los Katunaric, esperaban por el doctor que atendió a Enre. Mientras lo hacien, Nikolas toma su celular y llama a casa de su princesa, necesita escuchar su voz y decirle que la ama mucho y espera pronto pasar tiempo de calidad junto a ella. Habla por largos minutos con su pequeña rubia quien le pide conocer a la princesa Amelia de Escocia, y Nikolas le dice que tratará de que así pase. Luego de largos minutos la tía Katrina llega junto a su esposo, el médico indica que Enre debe pasar la noche en observación, para que se recupere mejor. Al llegar a la casa, el cielo está oscuro, la cena había sido servida, hacía ya un par de horas, los que estaban en la casa degustaron de una rica cena tradicional, Amelia lucía un hermoso vestido, y estaba sentada sobre el sofá. Amelia saludo a los tíos de Nikolas y deseo buena salud para Enre. Nikolas sentía unos enormes nudos en su espalda, se frotó el cuello y Amelia sonrió al entender que estaba agotado, por tal razón, aprovecho que Louis y Elsa estaban intercambiando ideas en la habitación y Oliver fue a darse una ducha y descansar, para ir con Nikolas a la privacidad de su dormitorio. Con la puerta asegura, Nikolas se sentó sobre el colchón y Amelia paseó sus manos por los hombros de Nikolas, este se estremeció, ella empezó un relajante masaje sobre los hombros de Nikolas y este iniciaba a relajarse. — Gracias, siento que cargue un barril de petróleo — dice Nikolas y Amelia sonríe. Al cabo de una rato Amelia detiene el masaje relajante y se sienta al lado de Nikolas. — Se que lo que vivimos en el pasado, no viene al caso en el presente, pero necesito saber si amaste a Ivanna— le habla Amelia a Nikolas, este la mira y sonríe. — Con toda seguridad te puedo decir, que nunca tuve nada más que amistad con Ivanna — le dice sincero y Amelia le cree — ¿Por qué lo preguntas?— indaga Nikolas. — Creo que le gustas— dice Amelia. Nikolas le toma las manos y le besa el dorso de ambas manos. — Pero soy un hombre ocupado — dice haciendo sonreír a Amelia. — ¿"Ocupado"?— pregunta Amelia haciendo comillas con sus dedos. — Así es, ocupo mí mente en una persona exclusivamente — dice él acercando más sus labios a los suyos — no se si la conoces, es de mediana estatura, sonrisa radiante, corazón humilde y sinceros sentimientos — es tan dulce escuchar hablar a Nikolas en modo romántico, por lo que Amelia es quien inicia el largo y apasionado beso, lleno de suaves caricias entre uno y otro. Bahir navegaba por el internet, necesitaba encontrar una industria internacional de petróleo para comprarla, debía hayas una que esté en el continente americano, su asistente le envío algunas que les han interesado, tiene los ojos cansados y decide tomar un descanso, pero una correo nuevo llamas su atención, ya que se trata de la Duquesa de Fife, por lo que él, abre el mensaje, encontrado la foto de una hermosa mujer, de cabello n***o , que tiene los ojos cerrados y aspira el olor de una rosa de color amarillo. Bahir detallas el perfil del rostro de la mujer, es hermosa, y delicada.
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