Amelia
Si me resultó difícil esconder los sentimientos que tengo por Nikolas, mucho más difícil me resultará ocultar lo evidente, tanto Louis como la señora Miranda, serán las más difíciles de persuadir, pero daré mí mejor actuación para no ser relatados.
Elsa sube la cremallera del pantalón palazo que traigo puesto, echo detrás de mis hombros mí cabello, y el reflejo del rostro de Elsa, me pone en alarma.
Tiene ojeras de mapache, los ojos están algo enrojecidos, su rostro luce decaído y sin brillo, me doy la vuelta para enfrentar la y la tomo por lo hombros.
— Elsa, ¿Que pasa contigo? Desde anoche has estado diferente, menos conversadora y más apática— le digo e intento mirar sus ojos con los míos, pero ella evade mí mirada.
— Estoy bien señorita Wilson, puede ser que el clima no me siente bien, pero estoy bien— me dice y yo decido tener el ella una aliada, ganarme su confianza y que me cuente lo que realmente está pasando.
— Elsa, nos conocemos de toda la vida, y se que tu malestar no es producto del clima, es más bien algo emocional — logro que me vea a los ojos, por lo que decido mostrarme empática con ella — tienes sentimientos por Oliver, ¿cierto?
Ella agranda los ojos y niega con la cabeza.
—¡No!— dice algo alterada, pero yo le muestro una sonrisa.
— No han sido muy discretos que digamos— le advierto.
— Oliver es un compañero de labor, más no existe nada entre nosotros — me dice y se que estás palabras le cuesta decirlas, ya que noto su tilde de amargura en el timbre de su voz.
Cómo veo que no lograré nada, y en vez de lograr una aliada, podría terminar con una enemiga, decido dejar el tema por la paz.
Son las de las siete de la mañana, el cielo luce maravillo, y el silencio de la casa de los Katunaric, se esparce por todo el lugar.
Ya un poco agotada de estar encerrada, luego de desayunar lo que Elsa preparo para mí, decido dar una vuelta por los alrededores de la casa y distraer mí vista un poco.
Tengo la esperanza de encontrarme con Nikolas, a quien no he visto desde que volvimos de la fiesta anoche.
Mis pies dirigen las sandalias de tacón por los pasillos, Elsa me sigue muy de cerca, pero comino con precisión y detallo cada detalle arquitectónico de esta enorme propiedad.
Loa retratos familiares están colgados por las paredes, son muy distintos a los retratos de la dinastía familiar de mí familia, los aprecio con detenimiento memorizando los nombre que Nik, y las señora Katrina me habían dicho.
El jardín delantero está repleta de rosas de todo los colores, causando tristeza en mí corazón al recordar las rosa y flores que años atrás había plantado en el jardín del palacio en donde vivo.
Respiro para evitar recordar lo doloroso que fue para mí tener que dejar de lado uno de mis pasatiempos favoritos que es plantar y cuidar rosales.
Me acerco más a la rosas y el aroma me cautiva, esa esencia perfuma el entorno y oxigena mis pulmones.
Con mis manos toco uno e los pétalos de una rosa amarilla y la suavidad, se siente como algodón entre mis dedos.
Llevo mí nariz hasta y los pistilos de la rosa introducen más fragancia a mí sistema, cierro los ojos para disfrutar de la deliciosa fragancia y sonrió recordando en mí memoria que en mí jardín tenía plantada de estás rosas.
Un olor diferente aparece en mí olfato, la piel se me eriza y los sentidos se activan, al reconocer el otro perfume que me pone a suspirar.
Me doy la vuelta y encuentro a ese hombre vestido casual y con su celular apuntando hacía mí, frunzo el ceño y el me regala una sonrisa.
— Buen día señorita Wilson — me dice y se que debe estar conteniendo se, igual que yo, de no comerme a besos frente a Elsa.
— Me tomó, acaso una foto desprevenida, señor Katunaric — le digo mientras me acerco despacio hasta él.
— Necesitaba enviarle una foto a la Duquesa, para que vea que usted está disfrutando el viaje, señorita Wilson — me dice y se muerde levemente los labios, provocando que yo haga lo mismo inconscientemente.
— Buen día señor Katunaric — saluda muy amable Elsa a Nikolas.
— Buen día Elsa, ¿te sientes mejor?— indaga Nikolas, ya que anoche Elsa no tenía buena cara mientras Oliver bailaba con la prima de Nikolas.
— Estupenda señor Katunaric— responde ella, fingiendo una sonrisa, pero se que no convence a Nikolas, que aunque no le insista más con el tema, le hace un asentimiento de cabeza.
— Señorita Wilson, el gerente de la fábrica llamó y dijo que nos enviara los documentos al correo, para que no tengamos que volver a la fábrica — me dice Nikolas y yo frunzo en ceño algo confundida, ayer no vimos a nadie en la fábrica, por lo que él eleva sus cejas pobladas y yo interpretó que se refiere al doctor y los resultados de los estudios de ayer, y claro como Elsa está presente, él decidió hablar en parábolas.
— Me parece perfecto, ¿Cuándo enviará la información?— investigo.
— En un par de horas, por lo pronto podemos dar un paseo y le muestro los alrededores de la propiedad — el guarda su celular y me ofrece su brazo para que lo sostenga.
Entrelazo mí brazo con el suyo, y la calidez de su cuerpo me recibe, caminamos uno al lado del otro, seguidos de Elsa.
Con sumo cuidado paseamos los alrededores de la propiedad, mientras lo hacemos conversamos sobre la historia de los Katunaric.
Nikolas me cuenta como su abuelo saco a delante la empresa él sólo, se bastó de hacer varios negocios y compromisos con algunas personas.
Esta propiedad fue heredada por los padres de su abuelo y que es compartida por todos en vacaciones.
Decidimos hacer una parada frente a una de las mesas que están frente al mar, Nikolas me brinda una de las sillas en la cual me acomodo y el frente a mí.
— ¿Gustan de algo para tomar?— indaga Elsa amable y yo decido que sí, ya que necesito un segundo a solas con él.
— Si por favor Elsa, puedes ver si es posible que el señor Katunaric y yo, podemos degustar de un te inglés — le digo y ella siente marchando se.
Aprovecho que ya está más lejos y por encima de la mesa, le ofrezco un beso de pico a Nikolas, pero este lo extiende tocándome por el rostro y acariciando mis labios con los suyos.
Después de unos segundos muy bien aprovechados, ambos nos Volvemos a sentar.
— Entonces no lo Soñé— afirma Nikolas — esto es real— dice y toma mis manos por encima de la mesa, disfruto de su caricia y sonrió.
— Muy real— le aseguro — muéstrame la foto que me tomaste— le pido.
El busca su celular y me muestra la foto en la que me veo muy feliz con los ojos cerrados e inhalando la fragancia de las rosas.
— Luces hermosa— me dice y disfruto del espectáculo de ver sus azules ojos bajo el reflejo del sol matutino.
— Esas rosas me provocaron— le digo.
— Te gustan las rosas— dice seguro.
— Las amo— confieso.
— Pero estás no son como las que tienen en el palacio — me dice — estas son más.....
— Coloridas — termino por él — años atrás había hecho mí propio jardín en el palacio, plante de muchas variedades de rosas, margaritas, lirios, orquídeas, claveles entre otras — me digo y evito demostrar el dolor que un siento en mí ser de recordar ese momento — pero no combinaban con el estilo del palacio, así que se plantaron solo rosas blancas — le digo y él tiene esa forma especial de mirar y saber que entro mis palabras hay algo que no me siento lista de tocar en una conversación, por eso me sonríe y agrega.
— Vivo en una zona montañosa, no tengo flores plantadas, no tengo mucho tiempo y Nuria solo se ocupa de los deberes del hogar y de cuidar a mí hija — me dice.
— Las rosas le dan un toque de frescura y color a todo, puedes comprar plantas que no demanden mucho tiempo, cómo cactus y suculentas, son plantas de sol y poca agua— le recomiendo.
— Te invitaré alguna vez para que veas y me puedas recomendar con mayor claridad, la cantidad que necesite.
Le sonrío y siento con la cabeza, pasamos unas horas más de la mañana tomando té ingle y hablando trivialidades, por desgracia, Elsa y Louis interrumpieron nuestra animada conversación, con sus llegadas.
La señora Katrina y su esposo el señor Ángel, salieron temprano a resolver unos asuntos, Enre y su hermana aún duermen, imagino que el alcohol consumido les está causando estragos.
Oliver trae ojeras, él y Louis junto a Elsa evitan mirarme a los ojos, comprendo que se deben sentir avergonzados, por su comportamiento de anoche.
El celular de Louis no deja de sonar, está respira y dice:
— ¡Es la Duquesa!— mí estómago se encoje y mí semblante palidece, respiro y aprieto disimuladamente el cojín que tengo entre mis manos sobre mis piernas.
— Señora Duquesa, Bien día — dice Louis mientras su espalda está recta — entiendo señora mía y le ofrezco una disculpa, es mí falta— continúa diciendo.
Nikolas está sentado a mí lado, él solo observa y sonríe.
—Si, está justo frente a mí — dice Louis pasándome el celular para ponerme hablar con la Duquesa.
— Buen día Duquesa — digo mientras el timbre de la casa suena y Nikolas se pone de Pie para abrir la puerta.
— Amelia hija, es bueno escuchar tu voz— me dice y siento que está muy tranquila y serena.
No comprendo lo que me dice, anteriormente he pasado meses sin verla ni hablar con ella, incluso dentro del palacio a veces solo nos vemos en la cena, el desayuno a el almuerzo.
— Gracias— es lo único que puedo articular.
— Necesito que haga un reporte de tu viaje por la ciudad de Zagreb, todos los monumentos y obras arquitectónicas que visites, también debe agregar sobre la cultura de ese país — me dice y yo no puedo creer que me este pidiendo algo como eso, esa información está en internet, mí visita en este lugar es más recreativo que trabajo, por lo que agrego.
— Toda la información que necesites saber, está en internet, estoy conociendo la cultura e historia de los Katunaric, por lo que no tiene sentido lo que me pide— le digo.
Unas risas provenientes de la entrada principal hacen que lleve mis ojos hasta esta.
La castaña, amiga de Nikolas , la señorita Ivanna hace acto de presencia caminado junto al lado de Nikolas.
A caso está mujer no tiene otra vos aquel hacer , que solo perseguir a Nikolas por todos lados.
— Es imprescindible que llegues a Fife con ese informe en tus manos— dice la mujer que es mí madre.
— Veré que puedo hacer, si no Me necesitas hablamos luego — le digo.
— Que te diviertas, y no olvides quien eres— me dice ella y luego cuelgo la llamada.
Le pasó el celular a Louis y me pongo de pie, la castaña saluda a todos con besos en la mejilla, pero a mí solo me ofrece la mano para que la estreche.
Lo hago desafiante mirándola fijamente a los ojos color claro.
— Los vine a recordarles el picnic en la playa— dice la castaña y yo frunzo el ceño.
— Disculpa ¿qué?— indago y ella se ríe.
Miro a Nikolas quien me dice con la mirada que no tiene ni la más mínima idea, a lo que se refiere la castaña.
— ¡Cierto!— grita Louis — anoche en la fiesta, acordamos ir a la playa, los señores dijeron que no podían asistir, pero que nosotros deberíamos ir— hace memoria ella, y yo no recuerdo haber tenido esa conversación.
— Así es, la conversación se dio cuando ustedes no estaban — dice Ivanna, señalando nos a Nikolas y a mí.
— Nikolas, ¿podemos hablar?— le digo.
— Por supuesto, ahora volvemos— dice amable y me guía hasta la oficina privada de la señora Katrina, cierra la puerta detrás de él y yo le doy la espalda cruzándose de brazos, la calidez de su cuerpo la siento en mí espalda y ya ni se de qué quería hablar con él.
— Los resultados ya llegaron — me dice al oído y besa mí mejilla, suelto mis brazos y me doy la vuelta quedando frente al él, la ansiedad crece, pero la luz de su mirada me transmite paz, por lo que artículo las siguientes palabras, segura de mí misma.
— Y ¿qué dicen?— pregunto.
— Tu cuerpo está perfectamente, todos los sistemas de tu cuerpo funcionan correctamente, no tienes ninguna enfermedad cardíaca, ni arterial, ni nerviosa— me dice y yo sonrío agradecida, lo abrazo y me dejó abrazar por él.
— Eso me hace sentir más relajada — le confieso — pero entonces, ¿por qué en algunas ocasiones me falta la respiración y siento que me asfixio ?— le pregunto, ya que esa es la razón principal por la que estamos aquí.
— El doctor dice que pueden ser ataque de shock o ansiedad, que para eso necesitas visitar un especialista en salud mental — me informa Nikolas — investigaré de alguna....
Lo corto — por ahora mí salud física está bien y eso es lo que me importa, después me encargo de eso— le digo y el niega.
— De ninguna forma señorita Wilson, vas a ir a ese especialista en cuanto pisemos Reino Unido — no me sugiere, me demanda.
Y cómo se que no podré ahora ganar esa disputa con él, decido volver al ya que me hizo hablar a das con él.
— No creo que sea un buen momento para ir a la playa— le digo y el asiente con la cabeza.
— Estoy de acuerdo contigo, nosotros estamos bien porque solo nos tomamos una copa, pero los demás no están de ánimo.
— Me alegra que estemos de acuerdo — le digo y aprovechamos la soledad para darnos un par de besos más.
Al volver a la sala principal, Louis está en una conversación con la castaña, quien le sonríe a Nikolas.
— Temo decir que no es conveniente asistir hoy a la playa, los ánimos están bajos— habla Nikolas.
— Estoy de acuerdo con el señor Katunaric, la cabeza aún me da vueltas — dice Louis y leído la decepción en los ojos claros de Ivanna.
—¡Oh! Entiendo — dice algo afligida.
Amelia había pensado con sensatez, tomó la mejor decisión junto a Nikolas, horas más tardes Enre fue llevado a emergencias por intoxicación alcohólica, el baño estaba hecho un desastre de vómito, Nikolas junto a otros hombres llevaron al pobre hombre a qué sea atendido.
Amelia y las demás se hablan quedado en casa y se mantenían en contacto con Nikolas mediante llamadas, para saber del estado de Enre.
Del otro lado del mundo, la Duquesa de Fife, y madre de Amelia, había conocido un príncipe encantador, el cual ella pensaba, sería el partido perfecto para su hija.