La mañana había llegado y los rayos del sol entraban por la ventana acariciando los rostros durmientes de los amantes. Lara comenzó a arrugar su pequeña naricita pareciendo un delicado ratoncito, lo que divirtió y deslumbró a Viggo en las mismas proporciones. El hombre se acercó a ella y dio un delicado besito en su naricita de ratón. _ ¡Buen día mi amor!_ saludo el hombre besando a esa mimosa niña que permanecía en sus brazos _ vamos perezosa, es hora de que nos pongamos de pie, aún tenemos algunas cosas de qué hablar _ dijo ya con tono serio recordando que la noche anterior se deleitó con su pequeña y olvidó el pequeño detalle del supuesto compromiso orquestado por su abuelo con nada más y nada menos que la ex cuñada de Lara. Lo que ninguno de los dos sabía es que el abuelo, ni lerdo

