Alrededor de quince minutos me he tardado en convencer al Señor Hauser, el portero, para que me permitiese el paso al plantel, en menos de una semana estaría pisando de nuevo el instituto, pero para eso primero tenía que evitar llegar a la cárcel con éxito junto a la ayuda del Señor Penoth. Solo me ha pedido tres cosas y las enlistaré a continuación: 1. Convencer a Rebecca para que testifique lo que sucedió en realidad. 2. Pedirle a Borris Jaén lo mismo. 3. Cerrar mi boca en el juicio y que mi lado insolente no me domine. La uno y la tres serán un gran reto para mí, por ello, estoy caminando al único sitio que puede ser mi salvación. Visualizo las puertas del gimnasio y miro a través del cristal, echándole un vistazo a su interior. Ahí se encuentra ella, sentada

