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1406 Words
Jimin sintió un olor delicioso llegar a sus fosas nasales, aún estaba luchado por salir del hermoso mundo de los sueños, recordando que debía ir a trabajar. Intentó estirarse para poder destensar sus músculos, pero cuando intentó hacerlo, algo le detenía por su cintura y se aferraba a él fuerte. Jimin abrió los ojos confundido, captando con su vista borrosa el rostro de Yoongi muy cerca de él, viendo al mayor con los ojos cerrados, dormido. Jimin intentó separarse, pero cuando se alejó un poco el rapero le abrazó de forma inconsciente, gruñendo al no querer dejarlo ir. Jimin vio la almohada que había sido lanzada, la cual era parte de la barrera que había construido y había sido destruida, la tomó y comenzó a salir de aquel posesivo abrazo, cambiando su cuerpo por la almohada. El inconsciente rapero, al sentir el delicioso olor a galletas recién horneadas en la suave superficie, se quedó tranquilo. El rubio miró la hora en su celular y corrió al baño para ver si su ropa estaba seca, sonriendo cuando sí lo estaba. Se dio una corta ducha y se colocó las prendas, estaban arrugadas, pero no tenía tiempo de buscar una plancha para ropa. Cuando salió del baño vio a Yoongi de espaldas, sólo una toalla cubría su cuerpo y estaba sacando ropa del closet. ― ¡Oh! Y-yo lo siento, no vi nada― Jimin caminó por la habitación con la mirada gacha, sonrojado al recordar la espalda con hermosos lunares regados por el cuerpo de Yoongi. ¿Quién es el hormonal ahora? El lobo de Jimin le molestó con tono burlesco e hizo que el humano bufara. ―Te deje esa ropa para que te pongas, no pensabas ir al trabajo con ropa con olor a húmedo y arrugada ¿verdad? ―Yoongi se dio la vuelta, pero esta vez tenía una camisa y un jean n***o con rotos en las rodillas. ―Y-yo, no puedo ir todo de n***o al trabajo ¿no tienes algo más colorido? ―Yoongi levantó una ceja y rio al escuchar al menor. ― ¿Me ves cómo alguien que use ropa de colores? ―Jimin escaneó al mayor y miró la ropa en la cama. Pantalones rotos negros, una camisa negra con un estampado de alguna banda de rock en el medio, calcetines y unas botas negras. No es tan malo ¿verdad? ―Gracias entonces―Jimin tomó la ropa y comenzó a caminar hacia el baño, para cambiarse rápidamente. Cuando salió se sintió completamente ajeno a su zona de confort, era el pantalón muy pegado y todo muy...oscuro. ―Mis bebés no van a reconocerme así―se miró en el espejo de todos los ángulos y pudo fijarse la atenta mirada del alfa, escaneándolo. ― ¿vas a seguir mirándome o me vas a llevar a mi trabajo? Agust sonrió y tomó sus llaves. ―Toma esto, póntelo y no te lo quites hasta que lleguemos a Sweet Dreams―Yoongi le lanzó un cubrebocas n***o y una gorra negra, con argollas de metal en la visera. ― ¿Para qué? ―las miró y levantó una ceja, viendo que el rapero se colocaba unos iguales. Pareciera que usamos ropa de pareja... Pensó Jimin al ver atentamente la ropa de Yoongi y la suya. ―Soy famoso, si nos ven juntos pensarán que somos pareja y si eso llegara a pasar cubrir tu rostro sería lo mejor― Yoongi tomó una botella de agua y la abrió tomando un sorbo. ― ¿Tan feo soy como para que no quieras que te relacionen conmigo? ―preguntó Jimin en broma, guardando su ropa en una bolsa. ―Claro que no, eres precioso. Jimin abrió los ojos ante las palabras directas del rapero, su lobo corriendo en círculos con su cola hacia arriba, alegre por el cumplido del alfa. ―Y por ello no quiero que tengas a veinte paparazis esperando en la puerta de tu casa o trabajo, es por seguridad, corazón. Jimin frunció el ceño, totalmente extrañado por el repentino apodo, sintiéndose molesto por sentir que la arrogancia del alfa estaba llegando demasiado lejos. ―No me digas corazón, no somos pareja como para que tomes esas confianzas. Jimin salió del cuarto lanzando feromonas agrias, estaba molesto y sólo quería ir al trabajo. Mientras Yoongi estaba parado con la mirada gacha, golpeando a su lobo por lo que habían dicho. Ves idiota, por tu culpa ahora está molesto. Le reclamó a su lobo. Cállate y mueve tu diminuto culo, lleva a nuestro omega sano y salvo. Gruñó el lobo sin dejar a más discusión. El tiempo en el ascensor fue algo incómodo, el mayor sintiéndose molesto porque ya todo estaba bien antes, pero su lobo tenía que sobrepasarse y cagar todo. ―Lo sentimos mucho, no quisimos sobrepasarnos―habló el pelinegro, haciendo que Jimin le mirara confundido. ―Mi lobo es un idiota desesperado que es demasiado confiado. Jimin sonrió y se sintió sonrojar cuando lo escuchó. Fue su lobo el que lo dijo, eso quiere decir que su lobo me quiere... ―Ya, mi lobo también es un resbaloso, te entiendo―ambos rieron y el ambiente se sintió más ligero, cosa que ambos agradecieron. Caminaron hacia el auto y Yoongi le abrió la puerta al menor, dando una sonrisa amistosa. El menor se subió y colocó el cinturón de seguridad. Antes de que el alfa se subiera Jimin exhaló con fuerza, sintiendo el aroma del alfa en todo el auto, deleitándose con el olor. El mayor entró y con el rostro sonrojado miró hacia la ventana. ― ¿Quieres pasar por un café? Podemos pasar al autoservicio de Starbucks―el mayor ofreció y Jimin sonrió. ―Nunca he probado un café de ahí, así que realmente no sabría cuál pedir―Yoongi se sorprendió, pero no quiso demostrarlo, ya que podría mal interpretarse y poner las cosas incómodas de nuevo. ―Así como adiviné tu amor por el cerdo, adivinaré el que será tu sabor favorito de café. Jimin aceptó y ambos fueron hasta allá. ―Ten, un Berry Yogurt Frappuccino―Jimin lo tomó y lo vio de cerca, se veía rico, así que le dio un sorbo por el popote. ― ¡OH! Está delicioso, hyung―Jimin tragó y le dio otra probada, suspirando por el delicioso sabor de la bebida. ―Lo sé, sabía que te gustaría. Siguieron conduciendo y llegaron a Sweet Dreams. Jimin vio el portón abierto y se apresuró a quitarse el cinturón, ya que iba tarde, lo más seguro es que sus niños ya estuvieran en el salón. ―Muchas gracias por todo, Yoongi hyung―le miró con una sonrisa, recordando lo divertido que había sido la noche anterior. ―No es nada. Hubo un pequeño silencio y en ese momento Jimin se dio una vuelta para abrir la puerta, pero la voz del alfa le detuvo. ―Yo, me gustaría que esto se repitiera, digo, salir otra vez―Jimin le escuchó y tanto él como su lobo se emocionaron. Jimin se bajó del auto, pero no se fue, quedándose parado en la puerta, viendo al pelinegro con una sonrisa. ―Hagamos un trato, alfa―Yoongi levantó una ceja y se acomodó en el asiento, escuchando atentamente. ―Dime, omega. ―Voy a aceptar el salir contigo, el día en que vengas a Sweet Dreams y te disculpes con mis bebés por la escena que montaste el día que nos conocimos. Ese día iré donde tú quieras. Yoongi levantó las cejas con una sonrisa y asintió al tiempo. ―Excelente Jimin, espéralo. Jimin sonrió y cerró la puerta del auto, comenzando a caminar hacia Sweet Dreams. A unos pasos del lugar escuchó otros pasos detrás de él, confundido, miró hacia atrás, sonriendo cuando vio quien era. ― ¿Qué haces aquí? ―preguntó mientras reía. Yoongi iba con las manos en sus bolsillos, con la mirada hacia delante. ―Dijiste que si me disculpaba con los mocosos saldrías conmigo, así que a eso voy―se adelantó unos pasos de Jimin y este comenzó a reír. Ahora te atienes a las consecuencias, Park Jimin. ―Les pido perdón por decir cosas malas y por ser un monstruo malo―se disculpó por cuarta vez el mayor, los niños estaban sentados junto a Jimin, con los brazos cruzados y miradas serias.  ―Ahora di, lo siento mucho, les comprare helado a todos. Si no, no te perdonamos ―Félix y Lee eran los encargados de tener unas disculpas dignas y Jimin se reía al ver el intento de chantaje que los niños practicaban hacia el mayor. ―Ugh, bien. Si me perdonan les compraré a todos helado, del que quieran―los niños levantaron los brazos y saltaron en sus lugares por la oferta, Jimin se levantó del suelo y sonrió al ver a todos los niños reír y saltar, emocionados por comer helado. ―Bien, ahora que mis bebés te han perdonado, dime hora, día y lugar. Yoongi se acercó al omega con una sonrisa y habló un poco alto, ya que los niños seguían celebrando. ―Mañana, vengo por ti cuando salgas del trabajo y el lugar es una sorpresa―Jimin bajó la mirada y sonrió, sintiéndose sonrojado. ―Hasta mañana entonces. ―Hasta mañana. 
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