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2160 Words
A Jimin no le gustaba ser desconfiado con sus cercanos y mucho menos con aquellas personas con las que había tenido una buena relación, pero también se caracterizaba por ser bastante fiel a sus instintos, desde su presentimiento de no comer ese trozo de pan, que luego descubrió que tenía hongos, hasta las pistas de que sus padres le echarían de casa. No entendía la razón, pero se sentía desconfiado de la repentina visita de Jihyun, no porque no le creyera lo que pasó, sino porque todo se le hacía un poco extraño. Jimin pestañeó varias veces para volver a la realidad. Yoongi estaba sentado junto a los niños mientras estos le rodeaban en un círculo sobre la alfombra, ese día el alfa tenía que volver junto a Jungkook a Seúl, por lo cual el mayor se estaba despidiendo de sus bebés, ya que estos le habían extrañado mucho y gastaron cada gota de energía que este tenía, para despedirle de la mejor manera. ― ¿Nos contarías el cuento de la Cenicienta, Hyung? ―Félix le preguntó con ilusión al alfa y los niños notaron cómo este se ponía un poco incómodo. Félix bajó el libro lentamente con un puchero en sus labios, al parecer el alfa no era fanático de los cuentos. Jimin frunció ligeramente el ceño al ver que Yoongi les sonreía con incomodidad a los menores, decidiendo el intervenir para que estos no se entristecieran. ―Hyung tiene que irse, bebés, pero yo les contaré el cuento, no se preocupen―Jimin les guiñó el ojo a los chicos y estos volvieron a sonreír, levantándose y corriendo hacia la alfombra de los cuentos, ya que antes estaban en la de juegos. Jimin quería preguntar sobre esa extraña reacción con algo tan sencillo como un cuento, pero lo haría cuando fuera a despedirle a la entrada. Yoongi se levantó de la alfombra lentamente, nervioso al sentir la mirada analítica de su pareja a sus espaldas, sabía que tendría que explicarse, pero era algo un poco largo, no tenían tiempo para hablarlo en persona. Miró como Jimin sacaba de un cajón una bolsa con toallas húmedas, entregándosela a la chica pelimenta que estaba sentada en un banquillo. ―Noona, que laven sus caritas y manos, vuelvo en unos minutos―la chica asintió y se levantó del banquillo. ― ¡Hagan un trencito, chicos! ―los niños corrieron hacia la chica y se alinearon, tomando a su compañero del frente por los hombros. ― ¡Chu chu! Jimin sonrió y dio la vuelta, Yoongi tenía las manos dentro de los bolsillos de la chaqueta y miraba al rubio atentamente. Jimin caminó hacia el alfa y le tomó del brazo sin decir nada, caminando ambos en completo silencio hacia el pasillo, fuera del salón. Yoongi sacó la mano del bolsillo y se soltó del agarre del menor, tomando su mano y entrelazando sus dedos. Sabía que Jimin quería preguntar, pero no lo hacía por tocar un tema difícil para el momento, tomando en cuenta que debía irse en unos minutos. Pero no quería que Jimin se quedara con una mala impresión de él. Ambos caminaban en silencio hacia la entrada de Sweet Dreams, notando que el vigilante no estaba en el banquillo, probablemente estaba desayunando. ―No tengo una buena experiencia con los cuentos, no me gusta leerlos y mucho menos contarlos―Yoongi habló cuando Jimin estaba a nada de abrir la puerta principal, haciendo que mirara hacia el suelo unos segundos y luego al alfa. ―Ahora lo manejo mejor, pero prefiero no leérselos a nadie. Jimin guardó las llaves en uno de sus bolsillos y apretó la mano que tenía unida con la del alfa, apoyándose en el portón y halando a su pareja, para que estuviera más cerca. ―Y sabes que puedes hablarlo conmigo ¿verdad? ―Yoongi miró al suelo y pasó su mano libre por la cintura de Jimin, abrazándolo ligeramente. ―Lo sé―Jimin suspiró y rodó los ojos soltando la mano que tenía entrelazada con Yoongi y antes de que este se hiciera ideas erróneas, pasó ambos brazos por el cuellos ajeno, dando un paso adelante para quedar con narices juntas. ―Entonces no seas un alfa bobo y hazlo, me hubiera gustado que me contaras al menos una hora antes de irte, tonto―Jimin frunció el ceño y mordió con algo de fuerza la punta de la nariz de Yoongi, haciendo que este riera y apretara ambos brazos en torno a la cintura del omega. ―Ya, no me regañes, te pareces a Jin hyung―Jimin rio de ternura al imaginar al omega reñir al alfa hasta hacerlo obedecer, como si de un niño pequeño se tratara. También porque no solía escuchar el "hyung" de la boca de Yoongi tan seguido y se le hacía muy lindo. ―Pues le diré que te golpee cuando llegues por no hablar de cosas importantes con tu omega―Yoongi rio y besó la mejilla de Jimin, dejando muchos besos pequeños y tronados por la rechoncha mejilla. Miró de reojo cómo el vigilante llegaba, pero al ver a la pareja tan acaramelada, corrió de vuelta al comedor para empleados. ―Sé que nos espera una gran interrogación cuando lleguemos, Jungkook y yo, porque hemos estado a solas con nuestros omegas por días―Jimin hizo un puchero involuntario al recordar a Taehyung. Que él supiera, Jungkook y Taehyung no eran nada oficial y sabía que al omega le dolía pasar el tiempo junto al alfa y que este no mostrara un interés más allá de una amistad. Y sí sentía más que amor de amigos por el omega, pero era muy inseguro como para admitirlo. ―Tengo que ir a ver a mi Taehyungie, Jungkook es un alfa algo lento ¿no crees? ―Jimin acarició el cabello de Yoongi, acomodándolo hacia atrás. El alfa carraspeó y frunció ligeramente el ceño, como si estuviese preocupado por algo. ―Jungkookie aún es pequeño, me refiero, no ha tenido experiencias con parejas y mucho menos con alguien que es su pareja predestinada, debe ser algo difícil de digerir para él―Jimin miró con atención el gesto facial del mayor, se le veía realmente preocupado por el menor y lo que pudiese pasarle como primera experiencia en el amor. ―Si Taehyung realmente es su pareja destinada, todo el mundo conspirará para que terminen juntos, así que no te preocupes mucho, cariño―Yoongi asintió y miró a los ojos avellana del omega, viendo cómo estos se convertían en dos medias lunas por su sonrisa, contagiándose la felicidad por la imagen. Yoongi sabía que en poco tiempo llegaría el chofer con Jungkook en la camioneta, para irse a Seúl, así que aprovechando los pocos minutos o posibles segundos que le quedaban, apegó a Jimin más a su cuerpo y juntó sus labios con los del menor. Suspiró y sonrió en medio del contacto, abrazando firmemente al mayor por el cuello y abriendo ligeramente la boca, para generar profundidad al beso. El omega acariciaba el n***o cabello del alfa, moviendo sus labios al compás del contrario para un beso sensual, pero sin intenciones sexuales, meramente cariñosos. Cuando escucharon el claxon de un auto fuera de Sweet Dreams, el alfa en lugar de separarse, introdujo nuevamente la lengua en la cavidad bucal del omega, haciendo que este soltara un ligero gemido. El claxon volvió a sonar y eso hizo que Jimin recordara en dónde estaban, cualquiera de sus bebés podría verlo en esa situación demasiado íntima y no quería darle explicaciones a un pequeño. Dejando una suave mordida en el labio inferior del alfa se separó, dejando notar la respiración acelerada que ambos se habían provocado por el beso. ¿Por qué nos besa así cuando ya se tiene que ir? El omega de Jimin se quejó, había estado molesto con el alfa por darle supresores, aunque había estado totalmente de acuerdo con esa decisión, el lobo no lo estaba. ―Te están esperando afuera, no puedo atrasar al rapero estrella―Yoongi cerró los ojos con la nariz fruncida e intentó besar de nuevo a Jimin, sólo consiguiendo besar la sonrisa del omega, quien comenzó a reír por los pucheros del mayor―vamos, Namjoon hyung me va a regañar por distraerte. ―Tú puedes secuestrarme y tenerme contigo para siempre―el alfa se negó a irse tan rápido, abrazando al menor por las caderas y escondiendo su rostro en el cuello del omega, inhalando el delicioso olor a galletas recién horneadas que el menor desprendía, embriagándolo. ―Cuando este lobito esté en celo iré por ti, tenlo por seguro―Jimin dijo mientras golpeteaba con su dedo índice el pecho de Yoongi. El celo del alfa llegaría aproximadamente en un mes y medio. Y ambos estaban emocionados por pasarlo juntos. ―Bueno, sé que no quieres estar más con tu alfa―Yoongi habló con voz lastimera, fingiendo que estaba dolido y encogiéndose de hombros. ―sabía que Sehunie me ganaría como alfa ideal. Jimin soltó una carcajada y dejó un beso tronado en los labios del alfa, soltándose para poder abrir la puerta y dejarle ir. El alfa le abrazó por la espalda mientras este abría y dejó besos regados por el cuello del menor, queriendo dejar algo de su aroma en el menor, de forma disimulada. ―Llámame cuando estés en casa, quiero que hagamos una videollamada y hablemos de lo que pasó hoy ¿bien? ―sin importarle que alguien le viera, Jimin ayudó al alfa a bajarse su gorra y subir su cubrebocas, dejando un beso en los labios cubiertos por la tela. ―No te olvides de mí, alfa tonto. Yoongi sonrió y pellizcó la mejilla de Jimin. ―Es más probable que Jungkook odie la música, que Jin deteste la comida, que Namjoon deje de destruir cosas e incluso que Taehyung queme su portafolio fotográfico, a que yo deje de quererte, bebé―Jimin se mordió el labio con una enorme sonrisa y mejillas coloradas, Yoongi era un alfa amoroso y cursi cuando se lo proponía. Casi siempre. ―Me comentas si pasa algo con Jihyun, para hablar con Namjoon sobre la denuncia―ahora fue el turno de Jimin de morderse el labio y mirar al suelo, había olvidado por unos minutos ese tema que le tenía tan distraído. ―Te quiero, buen viaje―besó por última vez la nariz de Yoongi y le dejó salir. ―Te quiero bebé, nos hablamos luego―Jimin sonrió y soltó la mano del alfa, este caminando directamente a la camioneta y entrando por la parte de atrás, segundos después desapareciendo por la carretera. Jimin suspiró triste por tener que despedir al alfa nuevamente, pero sabía que así sería siempre si quería tener una relación con Yoongi. Después de todo él es famoso y yo un simple maestro de jardín. Cuando regresó al salón los niños estaban esperándole en la alfombra de juegos, ya que se había tardado más de lo pensado, los menores al ver al omega llegar, corrieron hacia la alfombra de cuentos y se acomodaron en sus respectivos lugares, haciendo que Jimin soltara una risita encantada. En ese momento tenía un cuento que contar. Jimin se bajó del auto y con un suspiro cerró la puerta, había llegado a casa después de cuatro horas de papeleo administrativo de Sweet Dreams, tenía que controlar los perfiles de cada niño y verificarlos, también al estar a medio año, debía llenar los expedientes nuevos. Nunca pensó que sería tan agotador. Cuando abrió la puerta de su casa, dejó sus zapatos en la entrada y notó la música que se reproducía estruendosamente en la sala, haciendo que su cien punzara por el dolor. Jadeó cuando recordó que Jihyun estaba en su casa y lanzó su mochila al suelo, sin ganas de nada más que hablar un rato con Yoongi y dormir como un tronco. Caminó a la sala y encontró a Jihyun bailando sobre el sofá, se le veía demasiado entretenido en gastar energía en su casa con todas las bocinas y luces encendidas. ―Jihyung...―el alfa cantaba a todo pulmón con su juego de Karaoke, el cual estaba todo enredado en el suelo. ―Jihyun...―Jimin estaba a nada de perder la paciencia, ni siquiera con sus bebés le había pasado eso, nunca, pero el ver a su hermano utilizar su casa como suya, dañar las cosas que tanto le ha costado conseguir y que todavía no le preste atención. ― ¡Jihyung! El grito hizo que el alfa mirara hacia atrás, saltando del sofá con una sonrisa enorme, como si no viera la mirada asesina de su hermano mayor. Se subió al sofá con zapatos...estando el estante y las pantuflas en la entrada. ―Oye Jimin ¿por qué esa cara, es porque no viene tu novio? ―el alfa habló sin pensar y corrió a pausar el juego de karaoke, aplastando con sus zapatos los cables de la consola. ―Apaga todo esto, ve a la cama y duerme―Jimin suspiró una vez más mientras se dirigía hacia su habitación, pero la voz de su hermano le hizo parar. ― ¿No cenas hoy? me muero de hambre―Jimin se detuvo con una ceja alzada, su nivel de paciencia estaba al límite, siendo rebasado por las ganas de ponerle jabón en la boca a su hermano. ―No tengo hambre, si tienes hambre eres totalmente capaz de prepararte algo por tu cuenta―Jimin cerró los ojos y con molestia tomó la perilla de la puerta. ―Pero eso lo hacen los omegas, no los alfas como yo. Jimin tuvo un recuerdo de esas mismas palabras en boca de su padre, exactamente las mismas. Sintió sus piernas flaquear ligeramente ante el amargo recuerdo. Ahí estaba su mal presentimiento.
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