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1827 Words
Jimin se encontraba al lado de su mejor amigo desde la infancia en esa habitación del hospital, tenía su mano entrelazada con la del menor, por unos meses, mientras miraba por sobre sus húmedas pestañas por el reciente llanto. Aún no le habían dicho el diagnostico de Taehyung, le dijeron que podía entrar, pero sin despertarlo y que el doctor llegaría para darle el diagnostico. Se sentía terriblemente nervioso, tanto que lo único que logró hacer fue escribirle un corto mensaje a la madre del castaño, quien angustiada le pidió a Jimin que le notificara cualquier noticia, ya que ella estaba en j***n con su alfa. Cuando estuvo dentro de la habitación le llamó a Jungkook, pero este no contestó, así que le dejó un mensaje por Kakao, dándole brevemente la noticia. Tomó su celular y abrió la aplicación, viendo justo el momento en que Jungkook abrió el mensaje y comenzaba a escribir. Se sobresaltó al escuchar la puerta ser tocada tres veces y guardó su celular velozmente. El doctor se asomó por la puerta y sonrió amigable cuando entró, cerrando la puerta detrás de él. ―Buenas tardes Jimin-ssi, soy el doctor Kwon Soon Young―se presentó con una sonrisa y Jimin se levantó de la silla, correspondiendo la reverencia. ―Doctor, por favor dígame que mi amigo no tiene nada grave―el castaño doctor suspiró y miró la tabla de notas que tenía en sus manos, leyendo los exámenes que le habían realizado a Taehyung. ―El caso de Taehyung-ssi es un poco complicado―suspiró el doctor y eso le hizo preocuparse, el doctor le señaló la silla en la que anteriormente estaba sentado y volvió a acomodarse, el mayor sentándose en la silla del frente. Jimin miró a Taehyung, quien dormía plácidamente con una almohada entre sus piernas y su brazo estirado para recibir el medicamento inyectado. Se mordió el labio y miró preocupado al doctor. ―Antes que nada, Taehyung no tiene nada crónico, lo que tiene es tratable y tiene cura―Jimin suspiró ante esas palabras, sintiendo el peso que tenía sobre su espalda caer. ―hicimos algunos exámenes de sangre y algunos de heces, en el primer examen notamos algo extraño con el lobo de Taehyung, lo cual pudo provocar los resultados del segundo examen. Jimin no entendía nada, quería que el doctor llegara al punto, pero no sabía cómo pedirlo de forma amable. Al ver la cara de confusión en el menor, el castaño rio y carraspeó, volviendo a la lectura de los exámenes. ―Taehyung tiene gastroenteritis, una enfermedad gástrica, donde la mucosa del estómago se inflama y daña al intestino, lo que explica los vómitos y la diarrea del chico. Lo que me preocupó fue la falta de fuerza que su lobo tiene ante la infección, por algún motivo el lobo de Taehyung está débil. Jimin automáticamente relacionó la debilidad del omega con la separación ente él y Jungkook, pero no comprendía por qué a él no le había pasado lo mío, sabía que Yoongi era su predestinado, entonces ¿por qué él no estaba enfermo por la falta de su alfa? ― ¿Esto tiene que ver con que esté separado de su predestinado? ―el doctor abrió los ojos y comenzó a anotar en la hoja de los exámenes, asintiendo cuando terminó de escribir. ―Muy probable, a veces los omegas se sienten desprotegidos y débiles cuando están lejos de su pareja, en especial cuando son predestinados, lo que hizo que Taehyung desarrollara más rápido la enfermedad, por las defensas bajas. Jimin miró a su mejor amigo y sonrió enternecido, dando un apretón en sobre la mano de su amigo. ―Pero yo estoy lejos de mi predestinado ¿por qué no estoy enfermo? ―el doctor miró sin mucho disimulo el cuello de Jimin, notando que no había ninguna mordida en este. ―No estoy seguro de la relación que tienes con tu pareja, pero quizá tú estás muy seguro de tu unión con tu predestinado. Quizá el lobo de Taehyung no está seguro de su unión y por ello se debilita con la lejanía―Jimin asintió ante la acertada idea del doctor, Taehyung y Jungkook no habían formalizado nada desde la estadía del cantante. ―Cierto, no concretaron algo antes de la separación. ¿Cuándo podrá salir del hospital? ―Jimin vio cómo el doctor se levantaba y caminaba hacia la bolsa donde estaba el medicamento que le administraban a Taehyung, dándose la vuelta para responder. ―Cuando despierte y las doctoras le quiten la vía intravenosa, podrán ir por los medicamentos en la farmacia del hospital―Jimin se levantó para darle la mano al doctor, pero justo en ese momento la puerta fue tocada con prisa. Ambos miraron hacia la puerta y la naranja cabellera de Jihoon, quien tenía el rostro lleno de preocupación, entrando a la habitación sin más y acercándose a Jimin. ―Jiminie hyung ¿qué le pasó a Taehyung? Recibí su mensaje―Jihoon pasó al lado del doctor, quien le miraba atentamente mientras apretaba entre sus dedos la tabla de las hojas. Jimin notó esa reacción del doctor, viendo como este inhalaba y sentía el dulce olor a caramelo y chocolate de Jihoon, removiéndose en su lugar. Vaya ¿el doctor encontró a su predestinado? Jihoon acarició el rostro de Taehyung y se sintió nervioso por el sentimiento de que alguien le miraba, haciendo que mirara hacia atrás lentamente. ―Jihoonie, él es el doctor Kwon Soon Young―presentó el omega rubio, haciendo que Jihoon viera atentamente al doctor, sintiéndose la conexión entre las miradas. ―U-un gusto doctor―saludó el más pequeño con una reverencia temblorosa. ―Hoshi, tú puedes decirme Hoshi―habló con torpeza el doctor, haciendo que Jimin soltara una carcajada que intentó contener con su mano, fallando y llamando la atención de ambos chicos. ―Jihoon ¿podrías ir a la farmacia por los medicamentos de Taehyung? Yo esperaré a que despierte. El doctor puede acompañarte―Jimin notó el sonrojo tanto en el omega como en el alfa, el más pequeño asintiendo y caminando hacia la puerta. Cuando ambos salieron Jimin rio, sintiéndose feliz por su adorable amigo. Sintió su celular vibrar en su bolsillo, tomándolo entre sus manos y viendo el nombre de Jungkook en la pantalla. Cuando presionó el botón para contestar, sintió un fuerte tirón en su vientre, lo que hizo que se quejara y se doblara, despegando el celular de su oreja. Mierda, mi celo. El pensamiento de que su celo estaba a nada de llegar le hizo preocuparse, no podría cuidar de Taehyung, porque estaría en su tiempo de calor y no sabía quin podría ayudarle. ―H-hola Jungkook―habló cuando pudo sentarse en la silla y acercar el celular a su oreja. ―Jimin, dime en qué hospital están―la voz de Jungkook se escuchaba agitada, como si estuviera corriendo. "Espérame imbécil" Se escuchó el grito a lo lejos de la línea, Jimin reconociendo la voz de su alfa de inmediato. Sintió otro retorcijón en su vientre, volviendo a jadear. ― ¿Jimin, estás bien? ―Estamos en el hospital central, en el área de urgencias―cuando terminó la oración la llamada fue cortada por el alfa, haciendo que Jimin se extrañara. ― ¿Están aquí? ―habló para sí mismo, pero en ese momento sintió su mano ser tomada y vio cómo Taehyung comenzaba a despertar, apretando su mano al sentirla tiesa por la intravenosa. ―Mh ¿J-Jiminie? ―preguntó confundido y con voz rasposa. El omega rubio se sentó para quedar al frente del castaño y acarició su cabello, sintiendo sus manos temblar por el calor que subía por su columna vertebral hasta su frente, sintiendo los síntomas del celo. ―Jimin, tu celo...―Taehyung sintió el olor extremadamente fuerte a galletas recién horneadas, notando que el rubio sudaba y jadeaba, intentando mantener la compostura por su amigo. ―Ya nos iremos a casa, no te preocupes por mí. En ese momento la puerta fue abierta y un sudado Jungkook se dejó ver, ambos omegas le miraron con los ojos abiertos, sorprendidos por la inesperada visita del alfa, quien tendría que estar en Seúl. Cuando Jungkook entró y se colocó al lado de Taehyung, se cubrió la nariz con su mano y miró con los ojos abiertos a Jimin. ―Tu alfa está en las sillas de afuera, se quedó sin aire por correr, creo que ambos deberían irse a tu casa, hyung. Yo me quedaré con TaeTae―habló sin dejar de cubrir su nariz. Jimin asintió y con un dolor en el vientre salió de la habitación, dejando un beso en la frente de su mejor amigo antes de salir. Caminó por el pasillo hacia la entrada y vio a Yoongi sentado en una de las sillas, con un cubrebocas y una gorra, sin embargo, estaba respirando muy rápido con los ojos cerrados. Nuestro alfa está muy cansado. Habló el lobo de Jimin y este asintió con una sonrisa juguetona, acercándose al mayor. Cuando estuvo frente a él le acarició una de sus mejillas y este levantó la vista rápidamente, levantándose al verlo. ―Jiminie―abrazó al omega por su cintura y besó la coronilla de este, sintiendo cómo Jimin se apegaba a él con fuerza, gimoteando ligeramente. Cuando bajó el cubrebocas sintió el olor de Jimin en todo su esplendor, haciendo que su alfa comenzara a gruñir y a rasguñar. Nuestro omega está en celo, sácalo de aquí. El lobo gruñía con fuerza y se retorcía, sintiéndose molesto porque otros alfas podrían llegar a sentir el olor de Jimin y acercarse. Yoongi tomó de la muñeca al menor y juntos salieron del hospital hacia el auto del menor, el alfa extendiendo su mano cuando llegaron al auto. ―Dame las llaves―pidió, intentando controlar su lobo por el olor a galletas que permanecía en el aire. Jimin acató la orden y subió al asiento del copiloto. Sabía que el principal objetivo del alfa era llevarlo a casa, donde pudiera estar seguro y lejos de otros alfas, por lo que no se molestó en que no le mimara. Pero su lobo se estaba retorciendo por mimos, querían sentir a su alfa cerca, que los abrace y bese, incluso el lobo exigiendo ser tomado y marcado. Pero definitivamente Jimin no estaba preparado para ello, al menos no tenía las cosas necesarias en casa para pasar un celo como el lobo deseaba. Llegaron rápidamente a la casa, Yoongi saliendo a toda prisa y rodeando el auto para ayudar al rubio, ambos caminaron con las manos unidas a la casa y entraron a esta, el alfa cerrando la puerta con desespero y acorralando a Jimin, escondiendo su rostro en el cuello ajeno. ―Hueles muy bien, mi amor―halagó el alfa, haciendo que Jimin se apegara a él y subiera sus piernas en torno a la cadera del mayor. Cualquier signo de cansancio en Yoongi había desaparecido. ―Yoongi, Yoonie―habló en susurros el menor, cuando el pelinegro dejó besos suaves sobre su cuello. Yoongi se despegó del menor y sostuvo fuertemente los muslos ajenos, ambos dirigiéndose a la habitación del menor, Jimin siendo cargado como un bebé koala. ―Dime bebé―entraron a la habitación y Yoongi besó los labios fruncidos del menor, sintiendo ternura por su pareja. ―Queremos mimos, quédate con nosotros―habló Jimin con voz suave, siendo mezclada con la voz de su lobo, aclamando por ser mimado durante su calor. El alfa sonrió y dejó a Jimin en la cama con delicadeza, dejando un beso en la frente del contrario y caminando hacia el armario para sacar un pijama cómodo. ―Mi omega recibirá todos los mimos que quiera, este alfa es todo tuyo.
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