Jimin le miraba con la duda bañando su rostro, no porque no quisiera salir con el alfa, sino que había sido muy repentino e inesperado, que lo único que su cuerpo logró hacer para responder fue asentir, apretando la camisa del alfa entre sus dedos por los nervios.
Nuestro alfa nos quiere decir algo, justo hoy nos pusimos los calzoncillos de patos, bien Minie.
El lobo de Jimin se lamentó y este frunció ligeramente el ceño por los pensamientos acelerados de su lobo, sintiéndose ligeramente nervioso por lo que su lobo decía, podría llegar a pasar.
― ¿A dónde iremos? ―cuando pudo volver a hablar le preguntó al alfa, este le miró con una sonrisa y le pellizco una mejilla.
―Es una sorpresa, pero primero quiero que pasemos por tu casa, necesito que tomes ropa para un día.
Jimin levantó las cejas y se removió en su lugar, moviendo sus pies a los lados, completamente ansioso.
― ¿Por qué solo para un día, hyung? ―Jimin pudo ver sobre los hombros del alfa como Jungkook le hacía cosquillas a Taehyung y este corría para no ser atacado.
―Porque mañana tenemos que volver a...Seúl―su voz se volvió un susurro al recordar aquello, tenía que volver a la cuidad y no vería más a Jimin, no al menos tan frecuente como lo hacía antes.
Jimin comprendió el sentimiento que estaba invadiendo al mayor, realmente no se había puesto a pensar en que el alfa se iría pronto y no podrían verse.
Jiminie, nuestro celo está cerca y nuestro alfa no estará con nosotros...
El rubio se soltó repentinamente al agarre que mantenía con el alfa, de forma inconsciente. Se le había olvidado que su celo se aproximaba en unas semanas y su lobo al conocer y reconocer a su alfa, estaría pidiendo por él durante todo el celo.
―Jimin, Jiminie ¿qué pasa? ―El rapero se preocupó cuando las manos de Jimin le soltaron y se dejaban caer lentamente, notándose en su rostro la preocupación de sus pensamientos. ―Minie, si no quieres ir o estás muy cansado podemos dejarlo para otro día.
Jimin despabiló al escuchar la voz desanimada del alfa, mirándolo directamente a los ojos y colocando sus manos sobre su pecho.
―L-lo siento, es sólo que...―Jimin miró como la futura parejita se acercaban a ellos con una sonrisa, haciendo que se detuviera, ya que era un tema que le avergonzaba.
―Bueno, nosotros nos vamos, Jungkookie me irá a dejar a casa―Jimin pudo ver el brillo en los ojos de su mejor amigo y como le tomaba disimuladamente de la mano.
Ha pasado algo y no me ha contado, uh.
―Bueno, llévalo seguro y por favor no fabriquen cachorritos, primero cásense―las mejillas de ambos menores se sonrojaron y los mayores comenzaron a reír por sus rostros.
Pero Taehyung no se iría sin devolverla.
―Bueno, eso tendría que decírtelo a ti, hyung. El celo de Jiminie llega en dos semanas, así que los que harán cachorritos son otros.
Jimin se sonrojó y le dio un manotazo a Taehyung, viendo como Jungkook comenzaba a reírse con fuerza.
Yoongi miró a Jimin con los ojos abiertos, ignorando la vergüenza que había sentido por un momento y preocupándose por el bienestar del lobo de Jimin y del propio, ya que al dos lobos encontrar a su pareja predestinada, era muy doloroso el pasar el celo de alguno separados, los lobos pedirían a aullidos estar con su pareja a toda costa, algunas veces alargando el celo.
Al ver que Jimin estaba demasiado avergonzado respecto al tema, decidió el no preguntarle frente a los chicos, tenía tiempo para preguntarle a solas.
Minutos después los menores se fueron con Jungkook como el conductor, directos al hogar de Taehyung. Jimin y Yoongi se habían subido al auto del mayor, Jimin quedando impresionado al entrar.
―Un Volvo Polestar dos ¿es en serio? ―Yoongi se colocó el cinturón de seguridad y se levantó de hombros.
―Son lujos que puedo darme, desde que vi el auto lo quise, así que es mi protegido―Jimin rodó los ojos mientras sonreía y se colocó el cinturón de seguridad, comenzando a conducir.
―Hablé con Namjoon para que te diera libre esta semana de vacaciones, así que, si vas a llevarme a un super lugar, podemos tomarnos más días―los ojos del alfa brillaron ante la emoción por poder pasar más tiempo con el omega, ya que al pensar en que pronto tendría que irse, quería aprovechar cada segundo.
―Entonces usted, bello omega, me permitirá entrar a su habitación y preparar su maleta, ya que si usted lo hace perderá todo el sentido―Jimin rio con gracia al escuchar la voz de Yoongi, como si fuera un mayordomo que le habla a su jefe.
―Usted tiene permitido hacer mi maleta, con la condición de que no se burle de mi ropa interior con estampados.
Yoongi soltó un carcajada y apretó rápidamente la mano de Jimin sobre su pierna, devolviéndola de golpe al volante.
Llegaron a la casa del menor y ambos entraron, quedándose Jimin en la sala.
El rapero salió minutos después, encontrándose con el omega completamente dormido, algo normal contando que eran la una de la madrugada.
Acomodó el bolso en su hombro y con mucho cuidado pasó uno de sus brazos bajo las piernas de Jimin, colocando la otra debajo de su espalda, levantándolo.
Caminó al automóvil y dejó a Jimin arrecostado en el asiento, inclinándolo un poco hacia atrás para que estuviera más cómodo, dejando su chaqueta sobre el omega. Regresó a cerrar la casa con seguro y entró de sopetón al auto, demasiado emocionado por lo que les esperaba en el lugar.
Yoongi condujo con mucha precaución, a pesar de tener mucho sueño no podía darse el lujo de dormirse a media carretera y sufrir un accidente. Tardaron cuarenta y cinco minutos en llegar y cuando estuvieron allá Yoongi se bajó rápidamente el vehículo, dando la vuelta ara abrirle a Jimin y poder despertarlo cómodamente.
―Jiminie, ya llegamos...―le movió suavemente y apartó los mechones de cabello que se pegaban en su frente, el rubio comenzando a despertar lentamente.
―Mh ¿ya llegamos? ―Yoongi asintió y le ofreció su mano a Jimin, este tomándola un poco desorientado por despertar recientemente.
Jimin miró a los lados con la mirada borrosa, viendo algunas palmeras en el lugar y algunas casitas. El sonido del mar se dejó escuchar, delatando que estaban muy cerca de él. Miró hacia adelante, donde había cabañas más grandes que las casitas del otro lado, donde Yoongi se dirigía.
― ¿Vienes o te quedarás ahí? ―Jimin corrió hacia el mayor y tomó su maleta, a pesar de que el alfa no quería dársela.
Subieron unas escaleras de piedra que dirigían a una de las cabañas, donde el mayor abrió la puerta y una rústica, pero moderna sala se mostraba. Las paredes eran de madera, o tal vez era otro material que se asemejaba a su apariencia, los muebles eran negros y tenía algunas decoraciones blancas, unos cuadros con pinturas extrañas en las paredes.
Yoongi le dirigió hasta uno de los cuartos de la cabaña, tenía una amplia cama matrimonial y estaba pulcramente arreglada, con muchas almohadas. Dejó su bolso en el suelo y miró el lugar con mayor detalle, asombrado por la belleza del lugar.
―Jiminie.
El rubio vio hacia atrás con rapidez, siguiendo la voz de Yoongi que le llamaba.
Abrió la boca y los ojos cuando pudo ver al alfa con un hermoso ramo de tulipanes rojos, envueltos en un lazo blanco casi transparente. En su mano derecha tenía una pequeña cajita de regalo blanca y unos globos amarillos atados a la caja.
―Jimin, el omega más hermoso que he podido ver en toda mi vida, el omega que me hizo darme cuenta de que puedo ser un grandísimo imbécil en muchas ocasiones, el omega que me hizo que me enamorara de pequeñas bestias muerde piernas, el omega que me convirtió en un alfa cursi y empalagoso...el omega que deseo sea mi pareja.
Jimin tenía los ojos llorosos y cubría su boca abierta con sus dos manos, no lo había visto venir y por todo lo que había pasado en esa semana se sentía más sensible, tomando en cuenta que su celo se acercaba.
―Y por ser ese omega que tanto quiero, por favor acepta ser más que mi pareja; mi confidente, mi amante, mi mejor amigo, el dueño de mi corazón y el futuro padre de nuestros cachorros.
Jimin asintió con la cabeza efusivamente, lanzándose sobre el alfa en un abrazo apretado, susurrando pequeños "sí, si quiero" en el oído del alfa.
Yoongi le abrazó con cuidado de no aplastar el ramo de tulipanes y sonrió en grande, completamente feliz por la respuesta tan alegre del omega. Jimin se separó ligeramente del alfa y aceptó el ramo de tulipanes rojos, pegando su frente con la del alfa en una sonrisa.
―Abre tu regalo―le dijo mostrándole de cerca la cajita que había sostenido en todo momento.
Jimin se separó y tomó la cajita entre sus manos, desatando el lindo moño que formaba el listón blanco, tomó la tapa desde arriba y la abrió, dejando ver un papelito dentro de la caja, únicamente.
El omega, curioso por el inusual presente, tomó el papel y lo desdobló, encontrando unas letras en él.
"Ve a la cocina"
Yoongi le sonrió cuando el omega le miró emocionado, comenzando a removerse en el lugar. Le tomó de la mano y juntos bajaron las escaleras, llegando a la sala. Caminaron recto y se adentraron en el corto pasillo que daba a la cocina, encontrándose con una gran caja azul sobre la mesa del comedor, esperando a ser abierta.
Jimin se acercó cauteloso y tomó la tapa de la enorme caja, levantando sus brazos para abrir la caja.
Una pequeña bolita café se movió dentro de la caja, levantando sus patitas delanteras y apoyándolas en la pared de la caja, sacando su pequeña lengua y moviendo su colita a todos lados.
― ¡Oh por dios! ―gritó con voz aguda el omega, sacando con cuidado al pequeño cachorro que estaba en la caja, apegándolo a su pecho.
―Es un macho, lo adopté porque pensé que sería un buen amigo―Jimin chilló y se apegó al alfa en otro abrazo, saltando emocionado por tener al perrito café. ―compartiremos la custodia.
―Será nuestro bebé―habló Jimin con emoción, no siendo consciente de la mezcla de emociones que causó en el pecho del alfa.
Dejó al cachorrito en el suelo por unos segundos, tomando con ambas manos la cara del alfa y estampando sus labios contra los del mayor, guiado por la emoción del momento.
Yoongi abrió los ojos por la sorpresa, pero los cerró rápidamente al reaccionar que su omega le estaba besando.
Jimin se mantuvo con los labios pegados, pasando ambos brazos por el cuello del alfa.
Es mi primer beso.
Yoongi abrió ligeramente la boca, generando que sus labios se acoplaran de mejor manera con los de Jimin, quien ansioso imitó el movimiento del alfa.
Su primer beso. El primero de muchos.