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2893 Words
Jimin dio dos pasos hacia atrás, viendo con determinación su objetivo desde su punto, inclinándose sobre sus patas delanteras para tomar una posición de ataque. Su objetivo se movía sobre la arena, de vez en cuando acercándose al mar y hundiendo sus patas en el agua. Agitó su cola y con velocidad corrió hacia su objetivo, rápido y preciso. Sin embargo, el gran lobo n***o se movió hacia un lado y el pequeño lobo blanco cayó de cara a la arena húmeda, rodando unas cuantas veces hacia el agua, quedando con las patas elevadas, desconcertado. Tienes que mejorar tus tácticas de caza, omega. El lobo blanco se acomodó y se agitó, haciendo que la arena húmeda que se había quedado en su pelaje saliera disparada a diferentes direcciones, el alfa corrió lejos, para evitar que la arena cayera sobre él. No es cierto, tú hiciste trampa. El omega se quejó, lanzando con su hocico arena hacia el alfa, este agitándose divertido por la actitud del menor. Se lanzó sobre el lobo blanco y le lamió debajo de las orejas, para que dejara de estar molesto. No seas mal perdedor. Jimin bufó, pero no se resistió a los mimos que su alfa le entregaba, en cambio, inclinaba su cabeza para que el lobo n***o pudiese mordisquear la piel dura de su cuello, una acción bastante territorial. Tenemos que irnos, es tarde y mañana tenemos que volver a Busan. El alfa habló, haciendo que el pequeño lobo blanco dejara de agitar su cola y se quedara quieto, con las orejas gachas. Las vacaciones habían finalizado y Yoongi tenía que regresar a Seúl, ya que prácticamente allá está toda su vida hecha, no podía quedarse más. Le habían ofrecido a Jimin ir al concierto que se daría en Seúl, siendo de los últimos conciertos y luego sería el Fansign, pero no podía ir por dos razones importantes. Al día siguiente tenía la entrega de actividades de sus niños, después de eso una reunión con la dueña de Sweet Dreams. Y segundo, en esa semana entraba en celo. Si es verdad que le gustaría estar con su alfa en esos días, al menos para que su olor le calmara el inminente dolor, pero no podría pasar. El lobo blanco se separó del gran lobo n***o y sin mirar hacia atrás corrió hacia el tronco donde habían colocado sus batas, tomando de un mordisco la suya y cubriéndose lo mejor que pudo, pasando por detrás del tronco, para poder transformarse. Cuando el humano reemplazó al lobo, Jimin se acomodó la bata y salió de su escondite con los brazos cruzados y una sonrisa triste, moviendo la cabeza en dirección a la otra bata, para que el alfa hiciera lo mismo. Yoongi corrió detrás del tronco y se transformó, saliendo de él y acercándose a su pareja, abrazándolo, posando ambas manos en la cintura del omega. ―Lo siento, no quise arruinar el momento―se disculpó, viendo como Jimin dejaba caer sus brazos anteriormente cruzados, pasándolos sobre sus hombros. ―No arruinaste nada, de hecho, tienes razón. Lo que pasa es que mi lobo aún está recio ante la idea que pasará su celo lejos de ustedes, eso es todo―contó con tono triste en su voz, encogiéndose de hombros para que el alfa no se sintiera mal por ello, porque era lo menos que deseaba. Yoongi bajó la mirada, viendo los pequeños pies del menor y los propios, sonriendo ante la diferencia de estos. Jimin tomó la barbilla del mayor con su dedo índice y el pulgar, haciendo que este levantara la mirada, viéndose a los ojos. Sonrió cuando notó la mirada del mayor triste, le daba ternura que el alfa rapero que insultaba a cualquiera que le molestara, estaba haciendo ojitos de cachorrito triste. Sonrió hasta que sus ojos se cerraron y se acercó a los labios del alfa, uniéndolos en un beso con sonrisas en el medio. Cuando pudieron dejar de reír juntaron firmemente sus labios, dando ligeros movimientos para profundizar, suspirando. Jimin sintió el viento de la noche, apegándose más al alfa para poder obtener algo de calor. ―Vamos, tenemos que arreglar las maletas y disfrutar las últimas horas antes que me vaya. Tomaron las pocas cosas que habían llevado y caminaron hacia la cabaña con sus manos juntas y sus dedos entrelazados. Al llegar a la cabaña Jimin se lanzó a la cama boca abajo, acomodándose lentamente sobre las almohadas. ―Oh no omega mal intencionado, vas a preparar tus maletas antes de dormir―le regañó el alfa, sacando la maleta de Jimin del armario y dejándola cerca del omega. ―Y si mejor nos quedamos aquí para siempre, de todas maneras, no me extrañaran―se acomodó en la cama y sonrió para sí mismo, cuando escuchó la risa de Yoongi. ―Aunque quisiera tenerte para mí solo, estoy seguro de que tus bebés te buscarían en cielo y mar para que volvieras, no quiero meterme en problemas con Hana y Félix. Jimin soltó una carcajada y se levantó de un salto, tomando su maleta para guardar sus cosas. Cuando las maletas estuvieron listas se turnaron para darse una ducha, saliendo con sus dientes, cabello y cuerpo limpios. Se acostaron en la cama y apagaron las luces, siendo la luna la única invasora en la habitación, dejaban besitos flojos en los labios del contrario, ya que habían jugado como lobos toda la tarde y buena parte de la noche, así que estaban muy cansados. A los minutos el alfa cayó completamente dormido, siendo rápidamente seguido por el omega. Pasadas las horas, Jimin sintió una ligera incomodidad, se removió en la cama y abrió los ojos, viendo que, en el lado donde tendría que estar Yoongi, no había nada. Se sentó algo desorientado por la falta del alfa y sintió un horrible olor llegar a su nariz de forma brusca. Frunció la nariz y se levantó rápidamente de la cama, caminando hacia la terraza, donde provenía el olor. Jimin pasó con recelo entre la enorme nube de humo que había en la entrada de la terraza, viendo a alfa fumando en el borde de la barandilla, viendo hacia el cielo. Cuando suspiró por la sorpresa el humo del cigarrillo entró de lleno en sus pulmones, haciendo que sintiera ardor en su garganta y comenzara a toser. Cuando el alfa escuchó la extraña y seca tos de Jimin se dio la vuelta rápidamente, con los ojos abiertos. Mierda, olvidé que tiene asma. Jimin tenía el rostro rojo e intentaba respirar de la mejor manera ante la tos que lo evitaba. Con algo de dificultado corrió hacia su maleta y la abrió, buscando la pequeña maleta donde guardaba su inhalador. ―Jimin, Jiminie lo siento, se me había olvidado que... Jimin inhaló de forma dolorosa, intentando con todas sus fuerzas tomar aire, recostándose en el armario cuando no pudo encontrar su inhalador, tomando su garganta e intentando respirar. Yoongi con velocidad se lanzó a suelo junto a Jimin y buscó la maletita por toda la ropa. Cuando la encontró la abrió con torpeza, dándole las cosas a un rojo y agitado Jimin. El rubio rápidamente colocó el inhalador como era debido y se lo llevó a la boca, recibiendo ese agrió aire que le brindaba el inhalador. Poco a poco logró relajar la respiración, pero le era imposible por la tos reciente. No pudiendo soportar más el olor Jimin se levantó de golpe y salió del cuarto, llevándose consigo una almohada. El alfa le siguió con precaución, dándole su espacio para que el menor pudiese recuperarse. ―Jiminie, perdóname, de verdad me había olvidado de tu asma―Jimin se acostó en el sofá con el inhalador aún entre sus labios, cerrando los ojos para poder tranquilizarse. El alfa se sentó en el suelo, junto al sofá y atrajo el ventilador de piso que estaba cerca, levantando el flequillo de Jimin para que pudiese darle aire. ―V-ve a bañarte, apestas―Jimin alejó a Yoongi de él, no es por estar completamente molesto, pero no quería sentir ese asqueroso olor del cigarro y el alfa lo llevaba en su ropa y manos. ―S-sí, por favor quédate aquí, pondré el aire en el cuarto para que salga el olor. Lo siento mucho. El pelinegro corrió a la habitación con la culpa pesándole, encendiendo el aire del cuarto y cerrando las puertas de la terraza, quitándose la ropa para darse una ducha rápida. Jimin suspiró cuando se sintió mejor, dejando el inhalador en la mesa de la sala. Miró hacia un lado, encontrando en el reloj de pared que eran las tres de la madrugada. Suspiró cuando pensó que Yoongi podría refriarse por ducharse tan temprano y con el frío que hacía, pero no podía soportar el olor. "¿Qué, el humo del cigarro daña tu cutis? omeguita" Jimin recordó las palabras de Yoongi cuando se conocieron, fuera de Sweet Dreams. Sonrió cuando recordó los pensamientos que había tenido sobre el alfa, sobre ese chico arrogante, malicioso, engreído y hasta un insensible, sonriendo al pensar que ahora esa persona era su pareja. Pero definitivamente Yoongi no era como todos lo pintaban, un chico malo, sin sentimientos y serio, era un chico dulce, compasivo y hasta empático. Simplemente ese lado no merecía ser conocido por todos. Se levantó del sofá y tomó su almohada de vuelta, pensaba el quedarse a dormir en el sofá, pero no quería que Yoongi se sintiera mal. Pero claro que no permitiría que Yoongi siguiera fumando, no señor. Entró lentamente a la habitación y sonrió al no sentir el horroroso olor, sólo sintiendo el olor a jabón y un poco del té verde de Yoongi. Se acomodó en la cama y esperó a que el alfa saliera, para que pudieran dormir las tres horas que les quedaban. Yoongi salió con la camisa mal puesta y los pantalones de lado, viendo hacia los lados por su omega. Cuando vio a Jimin en la cama sonrió de lado, arreglándose la ropa sin ser consciente que la dejaba más chueca. ―Y-yo, me puse mucho jabón para oler bien, también puse algo de crema, por si acaso. Jimin sonrió por la mirada culpable del mayor y levantó un brazo, llamándolo silenciosamente. Yoongi apagó el aire acondicionado y se acurrucó al lado del omega, acariciando la mejilla del rubio y comprobando que su rostro ya no estaba rojo o sudado, besando su frente, aliviado. ―Estoy mejor, no te preocupes―Jimin habló y el alfa asintió no muy convencido. ―estoy bien, pero no quiero que sigas fumando, te matará y de paso a mí. Yoongi suspiró y acarició las manos de Jimin, en un intento de sentirse menos culpable. ―Yo, mi lobo me despertó con los pensamientos de tu próximo celo y me puse muy estresado por su insistencia, que no pude resistir, pero en serio no recordaba tu asma―Jimin sonrió comprensivo y se acomodó en el pecho del alfa, sonriendo cuando sintió las caricias en su cabello. ―N-ni recordaba la estupidez que te dije el día en que nos conocimos. Jimin rio al sentir la vergüenza en la voz del alfa, dejando un beso en su mandíbula. ―Sí, fuiste un imbécil ese día, pero ya lo dejé en el pasado. Yoongi suspiró y abrazó con fuerza al omega, sintiéndose un poco más tranquilo. ¿¡Y ME HECHAS LA CULPA A MÍ?! Yo te desperté, pero no te dije que pusieras leña a la chimenea, humano estúpido. El lobo de Yoongi se quejó y gruñó, molesto por lo que había dicho el humano. Yoongi se encogió de hombros y besó la frente de un dormido Jimin, acomodándose para volver a dormir.                                                                                             Iban de camino a Busan y estaban atorados en el tráfico, el alfa tenía una mano en su frente y la otra en la palanca de cambios, viendo con molestia la larga cola de autos. Bufó con fuerza y por inercia acercó su mano al compartimiento del auto donde guardaba sus cigarrillos, siendo detenido por el carraspeó de Jimin. El alfa despabiló y le miró con sorpresa, dejando la caja en su lugar con una sonrisilla culpable. Jimin frunció los labios y tomó la caja del compartimiento, guardándola en su bolso para lanzarlo al basurero más cercano. Abrió la bolsa pequeña de su mochila, acomodando a un dormido Holly para que no le molestara y sacó una bolsa transparente con adornos amarillos, sacando un chupetín de esta, tendiéndoselo a Yoongi. ―Tengo muchos de estos por mis niños, así que no quiero volver a verte con un cigarro, te regalaré bolsas de estos―Yoongi le miró con una sonrisa y asintió, acercando la mano hacia Jimin. Pero antes de que pudiese tomar el chupetín, Jimin lo llevo a su pecho, tendiéndole la otra mano. ―Dame el encendedor. Yoongi sonrió y soltó una pequeña risita, levantándose un poco para poder sacar el encendedor del bolsillo de su chaqueta, entregándoselo a Jimin. El rubio lo tomó y sacó de su pequeño estuche un plumón permanente. Al ser maestro siempre tenía que llevar ese tipo de cosas consigo, nadie sabía cuándo podría acabarse un plumón o cuando un niño se lastimaría y querría un chupetín para sentirse mejor. Jimin abrió el plumón y comenzó a escribir sobre el encendedor. "Jiminie❤" Escribió de ambos lados, cerrando su plumón y guardándolo. Le entregó el encendedor de vuelta con el chupetín amarillo. Yoongi sonrió y con una ceja levantada vio la hermosa caligrafía del omega sobre su encendedor blanco, mirándole curioso. ―Por si te dan ganas de volver a fumar, lo verás y espero que al recordarme se te quiten las ganas. Yoongi sonrió y guardó el encendedor en su bolsillo, comenzando a quitarle el plástico que protegía al caramelo e introduciéndolo a su boca. ―Claro que sí. Tardaron una hora más de lo esperado, pero habían colocado música a un volumen bastante alto y habían cantado y bailado en todo el camino, así que estaban felices pese al tráfico, hasta Holly se había puesto a ladrar con ellos, agitando su cola con emoción. Cuando llegaron al hotel vieron como Namjoon estaba en la recepción del lugar con sus maletas y las de Jin, Jungkook estando abrazado a Taehyung. ― ¡Jiminie! ―gritó el omega, corriendo hacia Jimin y dándole un abrazo. ― ¿Por qué no me contestabas en celular? Jimin sonrió culpable y besó la mejilla de su amigo, viendo la mirada decaída de Jungkook. ―Lo siento, no estuve al pendiente―Jimin dio un vistazo de cómo Yoongi iba junto a Jungkook y le daba una palmada amistosa en la espalda, entendiendo el dolor de dejar a los omegas. ― ¿pasaste un lindo tiempo junto a Jungkook? Taehyung se separó un poco de Jimin y le miró con una pequeña sonrisa, que delataba un toque de tristeza. ―Pensé que me pediría ser su pareja hoy, pero no pasó...―Taehyung sonrió pequeño y jugó con sus dedos, triste. ―Hey, no estés triste. Sabes que Jungkook es más temeroso por todo esto de su fama y lo que podrían hacerte sus fans, dale tiempo―Jimin le pellizco una mejilla y tomó el transportín de Holly, ya que el omega no había visto a su nueva mascota. ―Mira, te presento a Holly. Taehyung abrió los ojos al ver al cachorrito café, tan pequeño y lindo. ― ¡Es una hermosura, ya quiero jugar con él! ―chilló emocionado, introduciendo un dedo entre las rejillas, sintiendo la naricita del perrito olfatearle. Los alfas les miraron con ternura, sintiéndose mal por irse. ―Quise pedírselo hyung, pero fui un cobarde y me retracté―confesó Jungkook al rapero, suspirando. ―de verdad me arrepiento y sé que perdí la oportunidad, ahora a la distancia será más complicado, en especial por el poco tiempo que tenemos... Yoongi colocó una de sus manos sobre el hombro del menor, dando un ligero apretón de apoyo. ―Si ustedes de verdad son destinados, todo saldrá a la perfección para que ustedes puedan estar juntos, no te angusties. Namjoon anunció que la camioneta había llegado y debían irse rápidamente. Jimin dejó a Holly en el suelo, seguro en el transportín y se acercó al alfa. Namjoon le pidió a los de seguridad que cubrieran a las parejas, por si alguna persona reciente del hotel pasaba, no les vieran ―Llámame cuando puedas, no te mates con esos cigarrillos y mándame una foto cada vez que te comas uno, para sentirme orgulloso de mi alfa―Jimin se abrazó a Yoongi, sintiendo sus mejillas colorearse al escucharse decirle "mi alfa" ―Cuídate, come a tus tiempos y por favor disfruta a esos niños que te aman tanto―Yoongi sonrió y pasó su mano sobre la mejilla del menor, acariciándolo. Jimin se colocó de puntillas y besó al alfa con profundidad, siendo este su último beso en un tiempo indeterminado. Yoongi apretujó la cintura del menor y lo apegó más a él, abriendo la boca del menor para poder introducir lentamente su lengua, volviendo el beso profundo, pero no con intenciones sexuales. Jimin se removió al sentir su vientre punzar, sabía que la llegada de su celo estaba muy cerca y el beso que estaba teniendo le hacía removerse. Se separó lentamente del mayor, sintiendo se respiración agitada y sus labios hinchados. ―Sí, sí llegas a necesitar ayuda en tu celo sólo llámame, puedo hacer un espacio con Namjoon para que me deje venir, pero no quiero que tu omega ni tú sufran. Jimin asintió con su frente pegada a la del alfa, dejando un último beso en los labios del rapero. Se despidieron en la entrada del hotel y los omegas miraron con sus manos entrelazadas como sus alfas se iban, sintiendo un pequeño vacío en su pecho. Sabían que no era una despedida, el ser predestinados les aseguraba que el destino movería sus hilos para que pudiesen estar juntos, sólo tenían que esperar y ser fuertes.
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