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Las pruebas de sonido suelen volverse tediosas. Tres o cuatro acordes y se detiene, para volver a empezar. Chequeos y más chequeos. Botellas de agua mineral y algunos vasos de whisky infiltrados. Correcciones en una pantalla, luces con juegos sincrónicos y bromas repetidas que seguian causando la misma gracia. Liam y Ciro habían comenzado a perderse en ese juego de guitarras, improvisado y absorto mientras el césped de aquel estadio cubierto con ese material plástico duro y dispuesto a ser pisoteado albergaba a los nuevos jóvenes de esa enorme familia que habían formado en el pasado. Clara se sentía tan libre desde su conversación con Evens que lograba disfrutar cada segundo como si no importara nada más. Se reía, bailaba e incluso se había dejado alzar por aquel joven alto y corpulento de tez oscura simulando que estaban en el recital rodeados de fanáticos tarareando los temas con algarabía. 
Desde el escenario Dante intentaba concentrarse en lo que le pedían. Era su primera vez sobre un escenario tan grande, era su primera vez tocando junto a su padre, pero sobre todo, era la primera vez que cierta jovencita iba a tener la oportunidad de verlo hacer lo que más disfrutaba en la vida y sin embargo, su amargura no podía ser mayor, ya que ni siquiera había cruzado una mirada corta con él. Rasgó la cuerda con demasiada fuerza y el sonido llevó a los presentes a voltear a mirarlo. -Tranquilo hijo, no hay que romperla.. Todavía. -le dijo Ciro acercándose ajeno a lo que en verdad le molestaba y Dante arrugó sus labios mientras alzaba los hombros con displicencia, como si necesitara que aquello pasara al pasado y la atención dejara de estar sobre él. -Vamos a apoyarlo, Claru, no todos los días uno debuta en semejante escenario.- le sugirió Evens y como Clara no encontró excusas para negarse, lo acompañó. -Entonces ¿el año que viene terminas la uni?- le preguntó Miranda a Mackender, ahora que se habían quedado solos. -Así es, vos ya terminaste ¿verdad?- le respondió mientras estudiaba sus largas piernas de reojo preguntándose porque todavía no se había animado a intentarlo con ella. -Si, creo que este va a ser el mejor verano de mi vida. Sin estudios pendientes y sin trabajo aun, estoy en ese limbo en el que debo exprimir hasta el último segundo, porque en cuanto se termine, Mack, no me voy a poder bajar del mundo.- le dijo con sus ojos achinados, con esa mezcla de seriedad y provocación que a él le había comenzado a gustar demasiado. -Entiendo la sensación, mi mamá siempre insistía en que no nos guardamos nada, que la juventud pasa rápido, que una vez que uno asume responsabilidades ineludibles, la libertad como la conocías deja de existir. Siempre creí que exageraba, pero ahora que estoy por terminar mi universidad, creo que un poco la entiendo.- le respondió Mack, que había comenzado a caminar hacia el escenario con pausa. -Responsabilidad. Esa palabra me persigue desde que puedo recordarlo, ya conoces a mi papá, siempre fue muy estricto en eso, en que no nos desviamos del rumbo, que hiciéramos las cosas bien. Todo lo contrario a mi mamá, que siempre quiso regarnos con su alegría, con su soltura, con su confianza en que nada debería ser tan definitivo. Creo que mi hermana aprendió mucho más de ella que yo. Mirala. - le dijo señalando la forma en la que se había subido a caballito de Evens y avanzaban varios metros delante entre risas y canciones. -Vos sos divertida, también.- le respondió Mack volviendo a mirarla de costado. Era divertida y muchas cosas más, pero no quería decirlas, no quería entrar en un juego que luego podría costarle demasiado caro. -Si, divertida…- repitió conteniendo las ganas de sacarse las dudas que tenía con respecto a lo que ella representaba para él. -¿Que?- le preguntó Mack deteniendo el paso para estudiar sus ojos que cada vez encontraba más intrigantes. -Nada… ¿Solo divertida soy para vos?- le arrojó con toda la valentía que él no había demostrado. Entonces Mack llevó las manos a su cabeza mientras su rostro mostraba gestos dubitativos que lo hacían ver gracioso. -Bueno, en realidad.. No sé.. Creo que es mejor que no te diga lo que pienso de vos.- le dijo apresurando el paso y ella se quedó quieta con sus palmas abiertas como si no pudiera creer su respuesta y antes de perder la distancia de alcance estiró su mano para detenerlo. -¿Qué se supone que significa eso? - le preguntó dispuesta a llegar al fondo de la cuestión y él negó con su cabeza. -Mejor vamos, ya esta por terminar la prueba y…- balbuceó, pero ella no lo soltó. ¿qué le pasaba? Ellos siempre habían sido genuinos, habían hablado sin vergüenza, habían compartido miles de momentos divertidos sin ocultarse, diciendo lo que pensaban incluso si era ridículo ¿Que había cambiado? Iba a volver a increparlo cuando recordó lo que Clara le había contado de Evens. A lo mejor Mack también era gay, pensó cambiando su gesto a uno que él leyó al instante. -No te preocupes, no tienes que fingir conmigo, la verdad es que todavía no entiendo porque no nos lo dijeron antes, llevamos años compartiendo cenas y vacaciones, incluso fuimos al mismo colegio, creía que había una confianza, una amistad.-. Le dijo soltandolo para avanzar y dejarlo ahora atrás a él, quien se quedó sin entender nada, con sus palmas abiertas como había hecho ella antes y en el instante en el que vio a su hermano comprendió que había entendido todo mal y se desesperó por alcanzarla. -Esperá, no soy gay si es lo que insinuas, mi hermano habrá tenido sus motivos para no contarlo antes, y yo lo respeto, pero yo no.. para nada.- le explicó recorriendola de arriba a abajo con una mirada lujuriosa que volvió a confundirla. Habían llegado al borde del escenario y debían bajar unas escaleras para luego subir por el costado. Entonces ella aprovechó el recoveco para detener su marcha y acercar su cuerpo tan alto como el del él y atraparlo entre una de las paredes y el ella. -¿Entonces se puede saber porque actúas tan raro conmigo? Si no te gusto puedo soportarlo, Mack, somos adultos, tampoco es que quiero que te cases conmigo.- le dijo indignada y él se sintió demasiado tonto. Se quedó en silencio y cerró sus ojos, como si necesitara buscar cordura en esa marea de deseo que lo había invadido con solo tenerla cerca y cuando iba a actuar ella se separó. -Relajá, Mack, todavía no me comí a nadie.- agregó enojada, mientras se alejaba intentando contener la decepción de haber imaginado algo que nunca había sido. Mientras tanto Clara se había sentado sobre unos contenedores cerca de Dante, Evens se había excusado en tener que ir al baño y ella observaba al bajista con curiosidad. Era realmente muy bueno. Si bien lo había sospechado, nunca lo había visto tocar y en ese momento, concentrado en las cuerdas con su cabello largo sobre su rostro pero sus labios apretados dibujándose entre los mechones, con esa barba incipiente pero rebelde y esos ojos cerrados disfrutando hasta la última nota, se sintió atravesada como nunca antes le había pasado, como si lo estuviera viendo por primera vez y eso no le gustó. Era Dante, el molesto pequeño, el amiguito menor que fastidiaba los juegos, no podía encontrarlo atractivo, no quería que las cosas cambiaran, pero entonces él alzó su cabeza y la descubrió mirándolo y todo definitivamente cambió. Sus mejillas se tornaron coloradas mientras apartaba la vista y colocaba su cabello hacia atrás. Estaba nerviosa y no entendía el porqué, pero él pareció disfrutarlo, ya que sonrió de lado con suficiencia y continuó tocando con una energía renovada. Clara miraba hacia los lados en busca de un escape, ¿donde se había metido Evens? ¿Dónde estaba su hermana? Se sentía incómoda y eso era algo que nunca le había pasado con sus amigos. La canción terminó y Dante avanzó con paso firme hacia ella que pareció hacerse más pequeña acurrucando sus rodillas sobre su pecho. ¿Qué estaba haciendo? Pensó y cuando lo tuvo a escasos centímetros cerró sus ojos como si él fuera a abordarla. Solo que nada de lo que su mente había imaginado ocurrió. Dante había ido en busca de una botella de agua que estaba cerca, no se había acercado por ella, bebía a su lado y ella estaba haciendo un papel patético, entonces se obligó a levantarse, bajó de aquella caja y acomodó su pollera demasiado corta producto de sus exuberantes curvas y cuando iba a alejarse, él sí se animó a acercarse. -Sé que te gusto, aunque nunca vas a aceptarlo..- le dijo al oído y ella se quedó de piedra, atravesada por esa voz en un tono que nunca antes le había oído, sin poder reaccionar, observandolo alejarse de nuevo, con la única necesidad de salir de su vista para no volver hacer el ridículo
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