Los días pasan, y por más que lo intento, no puedo dejar de pensar en Mathias, siempre estoy pendiente del teléfono por si pudiera escribirme. La ansiedad de saber que está tan cerca de mi me está matando. Hoy Camilo juega un partido. Richard quién es el que siempre lo lleva, no podrá asistir, por lo que me pide que lo haga. Ese día me arreglo un poco más de lo normal, ya que estoy segura de que me encontraré con Mathias. Antes de ir al partido, dejo a Romina en casa de su mejor amiga. Llegamoso donde tendrá lugar el partido. Camilo se baja corriendo del auto, en busca de sus amigos, me quedo por un momento en el auto recogiendo los bocadillos, y dulces que he llevado para comer durante el partido. —Que bella estás —me dice una voz que viene detrás de mi— ¿Puedo ayudarte con algo? Al s

