KATHERINE PIERRE.
Llegué a mi departamento completamente cansada, durante toda la noche y parte de la madrugada nos quedamos hablando y viendo muchas películas, ya perdí la cuenta de cuantas nos vimos en total, pero lo importante es que la pasamos muy bien. Me voy de inmediato a la ducha para relajarme un poco, podía sentir mi cuello tensionado, así que lleno la tina y le tiro una bomba de sale. Me sumerjo dentro y tomo mi teléfono ya que no lo había visto en toda la noche, reviso mis r************* y no halló nada interesante.
Justo en aquel instante recibí un mensaje de él, estaba consiente de que él tenía mi número, pero no habíamos entablado una conversación por este medio. Sonreí al instante cuando vi que decía.
Me muero de ganas por verte de nuevo, de mi cabeza no se van las imágenes de tus pechos al aire.
Y como si fuera una caricatura, un pequeño foco se dibujo por encima de mí cabeza.
Sabía que estando al lado de Evan Pride todo seria en un contexto s****l y no estaba enojada por eso, de hecho, sin contar a Luke Marshall. Hace mucho que no tengo sexo con alguien. Abro la cámara de mi teléfono y con la ayuda de mi mano izquierda apretujo mis senos para que se vieran más grandes y redondos, no eran tan grandes, pero si humildes. Capturo la imagen y le doy enviar con una sonrisa maquiavélica. No tardo ni siquiera dos segundos cuando responde el mensaje.
Joder Katherine, son las siete de la mañana y estoy en el trabajo, hiciste que se me endureciera el pene.
Suelto una carcajada, había dado justo en el punto donde quería.
Gracias por informarme de ello, ahora mismo me estoy manoseando. Enviar.
Espere que contestara, pero pasaron dos, tres, cuatro, cinco minutos y nada, un poco decepcionada deje mi teléfono a un lado para seguir relajándome, cerré mis ojos, pero mi teléfono comenzó a sonar, era una llamada, contesto ni siquiera con ver de quien se trataba.
— Entonces te estas manoseando. — abro los ojos de golpe y miro el identificador de llamada. “Evan Pride” — hiciste que dejara mi trabajo a medias ¿Lo sabes Katherine? — el tono de su voz se hizo más grave. — y ahora me tienes encerrado en mi oficina con la polla al aire, esperando tu rico coño.
Jadee con lo sucio que sonó aquello, a pesar de estar en el agua, mi boca se sentía seca y el calor penetro todo mi cuerpo, Evan puede hacer que todo mi cuerpo reaccione de esta manera con tan solo decir unas cuantas palabras y estaba claro de las consecuencias que causa sobre mí.
— Que poco control tienes. — respondo con una sonrisa. — ¿Tanto te hace falta una buena follada? — Evan se carcajea con su voz gruesa, de inmediato mando mi mano a bajar hasta llegar a mi tierna amiga.
— Quizás eres tu quien quiere que te folle tan duro que después no te puedas sentar en tu sofisticada silla.
— Ay Evan, definitivamente quieres proyectarte en mí.
— Lo que yo quiero es estar encima de ti, con tus piernas sobre mis hombros diciéndote que pare porque lo sientes muy profundo.
El tipo sabia como prender a una mujer con tan solo unas palabras, acaricie a mi amiga con cariño para ir calentando un poco, ella estaba muy feliz por ser acariciada nuevamente, pero ya quería que Evan Pride la tocara.
— ¿Te estas tocando? — pregunta Evan.
— Si. — respondo y no era mentira. — ¿Tu tambien te estas tocando?
— Claro que sí, aún estoy viendo la imagen de tus tetas, aunque me gustaría tenerlas ahora mismo entre mis manos, ¿Por qué no vienes?
— Uh… no soy tan fácil Evan Pride, primero debes sacarme a una cita, tan siquiera.
— ¿Acaso quieres que te invite a salir? No sabía que eras romántica.
— No lo soy, pero es mi requisito para que puedas meterte una de mis tetas en la boca.
— Que boquita sucia tiene la directora de la casa de modas McCann.
— Y tambien doy buenas mamadas. — escuche jadear a Evan. — solo imagina a mi boca sobre tu polla, subiendo y bajando llenándola toda de saliva, lista para que la metas en mi coño. — comienzo a hablarle más sucio. Y al igual me sigo manoseando.
— Dios…
— Dios no te hablaría así de sucio, más bien sería el diablo, un diablo que te pasaría toda la lengua por tu hinchada v***a. — y gemí al hundir mis dedos. — me acabo de penetrar con mis propios dedos.
Evan jadea.
— Ahora imagina que soy yo quien te esta masturbando, imagina como lamo tu coño mientras que muevo mis dedos de adentro hacia afuera. — murmura con su voz grave.
— Si. — gimo mientras muevo mis dedos. — dime más.
— Imagina como te empotro contra el lavabo y te hago abrir las piernas para penetrarte por atrás.
— ¿Así te gustaría que este en frente de ti?
— Cariño te quiero tener en todas las posiciones del kamasutra. — reí en mi interior, muchas veces me habían dicho esas palabras, pero ninguna daba a mi talla y no quería creer que Evan Pride era uno de esos que hablan y no hacen nada, porque en su rostro se puede ver lo pervertido que era.
— ¿Así conquistas a las chicas?
— Si crees que solamente hablo y no realizo nada te recomiendo que vengas y lo compruebes por ti misma.
El sonido de las notificaciones cuando me llega un mensaje suena, separo mi teléfono de la oreja y veo que es un mensaje de Evan, por la notificación pude ver que era una imagen. Una sonrisa surca mis labios y claramente abro la imagen.
Jadee sorprendida al verlo. Me había enviado una foto-pene y no estaba para nada mal, pero había algo raro allí, su m*****o tenia ciertos relieves que lo hacían lucir deforme.
— ¿Acaso el ratón te comió la lengua? — escucho a través del altavoz.
— ¿Qué es lo que tienes en el pene? — pregunto sin más. Evan se carcajea aun con su voz ronca.
— Se llaman perlas son para la excitación femenina. — entonces recordé de una vez que me habían hablado de ellas, pero nunca llegué a pensar que iba a conocer a alguien con una de ellas.
— ¿Tan poco eres que no puedes excitar a una mujer sin esas perlas? — lo provoco.
— Con o sin perlas puede hacer llegar con tan solo mover en el punto exacto. Pero te da miedo venir a mi y disfrutar un gran pla…
la llamada se ve interrumpida por otra llamada entrante.
“Don caprichos” Era Dalton quien me estaba llamando, cuelgo la llamada de mi hermano y lo miento la madre por interrumpir mi momento candente con Evan.
— Lo siento era mi…
De nuevo la llamada es interrumpida, coloco los ojos en blanco al ver que era nuevamente mi hermano menor.
— ¿Qué carajos quieres Dalton estoy en una llamada importante? — digo al contestar la llamada con rabia.
— Tu presencia es requerida en la mansión Pierre.
— Estoy muy cansada como para ir a casa ahora mismo Dalton.
— Oye, yo solo sigo ordenes, mi padre requiere tu presencia.
— Tu solo dile que tengo mucho trabajo que hacer y que no tengo tiempo para sus tonterías. — cuelgo la llamada.
— ¿Estas? — la llamada de Evan aún seguía en espera.
— ¿Surgió algún problema? — pregunta.
— No, es solo mi hermano molestando, pero en ¿Dónde nos encontrábamos?
— Creo que debemos dejarlo aquí, llego un cliente importante.
Sentí muy feo en mi estómago, pero trabajo era trabajo y lo entendía.
— Oh… está bien, entonces hasta luego. — cuelgo mi teléfono.
Veo mi cuerpo completamente desnudo y mojado y sobre todo caliente como un maldito horno de pastelería. Salgo del agua y me coloco mi bata de baño para ir a mi dormitorio, me tiro sobre esta y caigo rendida en un profundo sueño.
Pronto escucho como mi teléfono suena con insistencia. Maldigo por lo bajo y me remuevo en la cama, al abrir los ojos notos que tengo una teta afuera de la bata de baño y no solamente eso, por la ventana de mi balcón ya no había rastro de sol.
— Mierda. — me levanto de golpe y al mismo tiempo me asusto al ver toda mi habitación a oscuras, lo único que podía iluminar parcialmente era mi teléfono.
Enojada tomo mi teléfono y contesto.
— ¿Qué? — respondo.
— Exijo que vengas a casa en estos Momentos Katherine Elizabeth Pierre McCann. — era mi padre. Ni siquiera tenia su numero registrado en mi teléfono, no quería tener el numero de aquel maldito viejo que ha dividido a la familia.
— Señor Pierre, hace mucho que deje esa casa para evitar ver su cara, ¿Qué le hace creer que iré?
— Katherine, si no vienes por tu cuenta, te aseguro que enviare a alguien a buscarte y te traiga si sea de las greñas.
— No te tengo miedo Jonathan Pierre
Cuelgo. Pero no tarde en recibir otra llamada, pero esta vez de mi madre. Ya cansada de tantas insistencias por parte de ellos me visto. Más sin embargo no dejaron de llamarme.
— Hola mamá. — respondo cansada. — ¿Qué necesitan de mí?
— Necesitamos que vengas a casa.
— Pero… ¿qué es eso tan importante que no me pueden decir?
— Habrá un evento en casa hoy y queremos que estés aquí con nosotros, Dalton y Michael estarán.
— ¿Hasta cuando vamos a hacer este circo de la familia feliz? — pellizco el puente de mi nariz.
— Sabes que este es el precio que hay que pagar por esta fama. — bufo. — por favor Katherine, tienes media hora para estar lista y llegar a casa.
Me miro en el espejo al haber adelantado gran parte de mi vestimenta.
— Ok. — cuelgo.
Me siento en frente de mi tocador y comienzo a sacar todos mis maquillajes, aplico todo en mi rostro hasta dejarlo prolijo, paso la plancha por mi cabello dejándolo liso. Taconeo fuera de mi departamento hasta llegar a mi automóvil. Dejo mi bolso aun lado y me adentro en las grandes congestiones de automóviles en la ciudad. Las luces de la gran manzana iluminaron mi parabrisa y un anuncio con Rachel modelando la marca a apareció en una de las grandes pantallas. Sonreí al recordar la primera vez que vi a esa chica. A pesar de no haber visto su potencial, era realmente hermosa, solamente necesitaba un poco de arreglo para lucir como toda una top model, ella ha perfeccionado su caminata poco a poco, con las clases que se le imparten dentro de la academia de modelaje que nosotros tambien manejamos.
Poco a poco fui dejando la gran ciudad para dejar ver las grandes mansiones a las que solo los grandes empresarios y multi millonarios podían acceder, por sus grandes costos, hasta de mantenimiento, a veces me daba mucha ansiedad lo asquerosamente ricos que podían llegar a ser esas personas y no solamente eso, tenían tan influencia que podían manejar a cualquiera a su antojo y eso incluía a mi padre.
Los guardias que custodiaban las puertas de la mansión Pierre abrieron sus puertas al identificar mi auto, estaciono correctamente en el lugar que siempre está disponible para mí. Saludo a una de las cuantas personas afuera y entro a mi antiguo hogar, lugar donde vi muchas peleas y discusiones por parte de un hombre que no entiende que ninguno de sus hijos son como maquinas al igual que él y que sentimientos si tenemos.
Las puertas de la casa se abren dejándome ver a la cantidad de personas que habían dentro de este lugar. Por lo menos albergaba unas cuarenta personas entre viejos y adultos como yo. Michael al verme me hace una seña con su mano, a su lado tenia a aquella chica que supo conquistar su corazón y por supuesto mi Dalton estaba allí, al niño caprichoso tampoco le gustaban estos eventos de viejos.
— Hola chicos. — saludo.
— Que bueno que viniste, papá estaba apunto de disfrazarla de ti. — dice Michael señalando a la chica.
— ¿Por qué están necesario que yo este aquí? — les pregunto.
— No tenemos ni idea de lo que ese viejo mañoso quiere. — responde mi hermano mayor.
— Algo debe estar tramando. — comenta por fin Dalton.
Mi hermano menor claramente había tenido un cambio luego de lo que sucedió con Emily, esta vez su semblante era un poco más serio, aquella maldita perra tambien había destruido esta familia ya de por si disfuncional. Pero esta vez actuaba con mayor raciocinio y con el maldito pene o por conveniencia propia. Extrañamente el y Rachel se volvieron amigos de estudio. La chica no ha dejado de estudiar y seguir su sueño de ser escritora y la apoyamos en todo momento. Ella ha hecho que Dalton dejara de atrasarse en la universidad y van acordes en semestre, pero si mal no estoy mi pequeño no tan pequeño hermano va un semestre adelantado.
— ¡Katherine! — mi padre se acerca a mí con una fingida felicidad. — que bueno que viniste, ven quiero presentarte a Henry Basley y a su esposa Artemisa Gilbert. — me toma de la mano para que me acercara más a él como si tuviéramos una relación hermosa de padre e hija.
— Mucho gusto. — les sonrió, pero no era una sonrisa genuina.
— Hola Katherine, tu padre nos ha hablado mucho de ti. — dice la tal Artemisa.
— Vaya, espero que hayan sido cosas buenas. — rio con sarcasmo.
— Tenlo por seguro. — dice Henry. — quiero presentarte a mi hijo Henry Jr.
Detrás del viejo aparece un hombre moreno, alto bien vestido y con unos ojos color miel particularmente penetrantes, bastante guapo si me lo preguntan.
— Mucho gusto señorita Pierre. — me tiende su mano
— El gusto es mío. — la tomo y este la lleva a sus labios.
— ¿Qué tal si van y se conocen un poco?
Entonces todo tuvo sentido, le lanzo una mala mirada a mi padre y este con la mirada tambien me reprende, pero para no formar una pelea en frente de los invitados asiento con mi cabeza.
— Voy por algo de tomar ¿Me acompañas? — le pregunta o Henry. Él asiente con su cabeza y nos desparecemos de la vista de nuestros padres.
— Oye Henry, siento mucho lo que te voy a decir, pero no pienso salir contigo, si eso es lo que planean nuestros padres.
— No tengo ningun problema, tampoco planeaba salir contigo, pero por el momento mejor finjamos que nos estamos llevado bien para que nuestros padres nos dejen de molestar. — dice con una sonrisa. — nuestros padres van a ser socios y para ellos no hay nada mejor que juntar a los hijos.
— Es una porquería todo lo que hacen. — bufo. — me caíste bien Henry Jr, te invito un trago.
Nos acercamos a una mesa de tragos improvisadas y le hago una seña al mesero para que sirviera dos tragos de whisky, rápidamente lo sirven y le tiendo uno al moreno.
— Salud. — dice.
— Salud. — ambos tomamos el trago de golpe y el hace una mueca mientras que yo no lo hago.
— Eres fuerte, eh.
— Que te puedo decir, es una de mis bebidas favoritas. — le hago saber.
— No soy mucho de ingerir alcohol, pero de vez en cuando no esta mal tomarlo.
— Tu lo has dicho Henry.
No muy lejos veo como mis hermanos se están acercando, pero rápidamente, me pongo blanca como una hoja de papel.
“Pero que cojones” me digo mentalmente. Decido ignorar lo que vi y sigo con Henry.
— Hola. — Dice mi hermano mayor. — Michael Pierre.
— Oh… se quien eres, eres el nuevo director de Pierre inc. — dice Henry con una sonrisa. — ya nos hemos visto, soy el abogado de Monte olimpo.
— Si claro, ya te recuerdo, no sabia que eras hijo de Henry Basley, no se parecen en nada.
Noto como la prometida de Michael le lanza una mala mirada por lo imprudente que fue, yo hasta en el momento numero uno me di cuenta y no tenia porque mencionarlo ni preguntarlo.
— Es que soy adoptado. — aclara Henry sin perder la compostura.
— Siento si te molesto mi comentario. — dice mi hermano con una fingida voz.
— No tengo ningun problema. — responde.
— Katherine ¿Ese no es…el amigo de Dereck? — Dalton señala en dirección a un especifico lugar de todo el salón.
Para no quedar mal. Miro en la dirección que Dalton me señalo y efectivamente Evan Pride se encontraba en una de las fiestas que tanto presumia que odiaba, junto a la gente rica que detesta.
Su mirada se conecto con la mía y de inmediato vuelvo a mirar al resto.
— Sí, es él. — respondo.
— ¿Y que hace él aquí? — pregunta mi hermano menor.
— No lo sé, Dalton si quieres ve y pregúntale. — hablo.
— Uy, tranquila fiera, solo hice una pregunta. — bufa el amargado.
— Pero no vino solo. — Michael se aleja de nosotros junto con su prometida. Dalton y yo nos miramos extrañado y vemos desde nuestro punto de visión al lugar donde nuestro hermano mayor se dirigía.
— ¿Ese es Dereck Pierre? — pregunta Henry.
— ¿Lo conoces? — volteo a verlo.
— Me gustan mucho sus pinturas, no sabia que era tu hermano. Bueno ustedes eran sus hermanos.
— Es que… él quiso ser independiente. — respondo. — oye Henry ¿Podemos hablar luego? Es que… Dereck ha estado muy lejos y no lo habíamos visto.
— Claro, pero primero me gustaría conocerlo. — dice emocionado.
— Si, ven con nosotros. — le digo.
Los tres caminamos en la misma dirección por la que Michael se fue, Evan tenía su mirada fija puesta en mi como un león cazando a su presa.
— Hola. — mi voz sale más aguada de lo normal.
Dereck posa su mirada sobre mi y de inmediato siento como mi corazón comienza a latir rápidamente, Dereck y yo había permanecidos juntos como hermanos desde hace mucho tiempo y que ahora nos hayamos separado fue un poco difícil y se que para el tambien lo fue.
— Ven acá. — mi hermano me toma del brazo y me pego a su cuerpo. — lamento haberte hablado como lo hice cuando me llamaste.
— Perdóname tu a mi por haberte dado la espalda. — me alejo de él y lo sonrio. — mira, te presento a Henry, es un gran fan tuyo. — le digo señalando a Henry.
— Mucho gusto. — el chico moreno le tiende la mano. — me gustan mucho tus obras, en mi oficina tengo dos de ellas.
— Muchas gracias por tu apoyo. — Dereck le sonríe. —¿Ustedes son pareja o amigos? — pregunta intercalando su mirada con la mia y la de Henry.
— Eh… no, nos acabamos de conocer, es hijo de uno de los socios de papá. — respondo.
— Oh… se ven bien juntos. — halaga mi hermano.
ESPEROOOOOO MUCHOOOOO que le haya gustado el capítulo, fue hecho con mucho amor y cariño
Muchos besos y abrazos
XOXOXO