CAPÍTULO CUATRO ESCAPE DE EMERGENCIA.

3503 Words
KATHERINE PIERRE, Caigo completamente empapada sobre la cama de Noah, o eso creía yo, maldije a Evan Pride por haber hecho pasar esta situación tan penosa y tambien maldigo a la maldita loca que habita ahora mismo en su departamento. No entendía porque él había decidido adoptar a esa loca del diablo, pudo haber pasado por miles de traumas, pero nadie va a soportar ese carácter de mierda que ella posee. Pero maldije el doble cuando recordé que dejé todas mis pertenencias dentro de mi auto, definitivamente me iban a robar y debía comprar cosas nuevas y cancelar mis tarjetas para evitar ser saqueada como los ingleses lo hicieron con este país. — ¡Noah! — exclamo llamándolo. De inmediato escuche como unos pasos rápidos se acercaban hasta la habitación, la puerta se abre de golpe y mi amigo me ve como si tuviera un tercer ojo. — ¿Qué cojones Kath? ¿Qué haces en mi habitación? ¿Cómo fue posible que entraras por mi habitación? — Es una historia que te contare si me prestas tus baño y ropa limpia. Noah me muestra donde queda el baño y de inmediato me despojo de mi ropa y me meto a la ducha con un poco de agua caliente a petición de Noah, el cual me pidió que no me la gastara toda de un solo tope. Deje que toda el agua se llevara la calentura que Evan me dejo. “Demonios estuvimos a punto” Dice aquella voz en mi cabeza. Desde el momento numero uno en que vi a Evan Pride quise tirarme a sus brazos y hacerlo mío, si bueno, tambien era una chica salvaje sin pelos en la lengua, el chico me atraía sexualmente y quería probar aquel bombón. Salgo de la ducha envuelta en una toalla y tomo una pantaloneta gigantesca de Noah y un suéter que me quedaba el triple de grande. Podía decir que lucía como todo un cholo, solamente me faltaban unas gafas negras acomodadas perfectamente hacia atrás alegando que el barrio me respalda. Salgo a la sala completamente renovada, Noah ya se encontraba allí con dos cervezas y una gran sonrisa esperando al gran chisme. — ­Creo que vendré más seguido a tu departamento. — bromeo. — Ya ven, siéntate y cuéntame que sucedió. — Venía hacia acá para darte la noticia que Luke Marshall retiro la denuncia, cuando mi auto decidió que era buen momento para descomponerse, cuando salgo a revisarlo una torrencial lluvia cae sobre mi mojándome, luego me encontré a Evan y me dijo que me llevaría a cas, pero ya sabes como se pone el trafico cuando llueve, así que me trajo a su departamento, me iba a dar ropa para cambiarme, pero llego la loca y armo todo un escándalo. — ¿Y qué hacían tu y Evan? — hace bailar sus cejas. — no me vas a negar que te sientes atraída por el tatuado. — No te lo voy a negar, si me siento atraída por él, pero aquel accesorio que el lleva a todos lados no me gusta y nunca deja que yo me acerque a él. — Sabes, he intentado mil veces decirle que la deje en un psiquiátrico. Ella no esta bien de la cabeza. Su padre la maltrataba ¿te lo conto? — Algo me dijo. — afirmo. — El tiempo golpeaba la cabeza de su hija contra la pared cada vez que tenia la posibilidad de hacerlo. — Vaya dilema en que se metieron los dos. — Yo no, esa mujer se engancho a Evan como un caimán a su presa, que lo suelte es realmente difícil. Le doy un gran trago a la cerveza y entonces el timbre de la casa suena. — Debe ser Evan. Noah se levanta del sofá y se dirige a la puerta, escucho un murmullo y pasos venir en mi dirección. Miro por el rabillo de mi ojo y era Evan vestido con ropa diferente en sus manos tenías prendas que parecían ser de mujer. — Te traje ropa. — me las tiende. — Gracias. — digo sonriendo a labios cerrados. — Lamento lo de hace unos minutos, ya resolví todo. — Maldita loca. — hablo más para mí, pero se que el me escucho. — Amigo, no debiste dejar que Katherine subiera por las escaleras de emergencia y sobre todo lloviendo. — Lo sé y lo siento, pero sabes como se pone Carolina. — Evan hace una mueca de fastidio y se acerca al ventanal de la sala. — Ya ha parado un poco la lluvia ya pue… — Noah me va a llevar. — lo interrumpo, pero era mentira. Noah me mira confundido y le guiño un ojo. — tengo que ir a mi auto primero. — Ya mandé tu auto al taller. — se adelanta Evan. — ¿Y cómo es eso de que mandaste mi auto al taller? — me levanto y me acerco a él confundida. — ¿Sabes lo que cuesta cambiar piezas de ese auto? — Claro que lo sé. — responde lo más tranquilo posible. — ¿A que lugar crees que envían los autos de lujo? — Quizás a la misma compañía donde se compran. Evan lanza una gran carcajada y lo miro confundida. — Kath, Evan es el dueño del mayor taller automotriz de todo Nueva York, las grandes marcas siempre envían sus autos defectuosos con él. — Noah se toma el tiempo de informarme y mi boca casi cae al suelo por la sorpresa. Llevo casi seis meses frecuentando a estos chicos y hasta ahora me entero que uno de ellos adinerado y se da el lujo de insultar a los que tambien son como él, aunque tenga un poco de razón. — Vaya, pues, felicitaciones. — digo sin más. — Uno a veces no sabe con quien se relaciona. — me vuelvo a sentar en el sofá. — Otra cosa, Noah no va a poder llevarte. — me informa Evan con una gran sonrisa. — uno no puede utilizar por el momento el auto que le gano a tu amigo y segundo su otro auto tambien esta en el taller y las calles están muy mojadas como para salir en motocicleta, así que… no tienes más opción. Noah se ríe por lo bajo y le lanzo una mala mirada. — Esta bien. — murmuro. — pero primero debes llevarme a mi auto porque allí tengo mi bolso. — le advierto. — Lo que tu digas, ahora cámbiate. — Mmm… no, me siento cómoda así. — Por lo que veo ya perdí mi ropa. — Noah niega con su cabeza. — cierren la puerta yo iré a dormir un poco, me siento como un prófugo de la justicia. Hasta luego cariño, estaré testeándote. — Noah me lanza un beso a aire y lo tomo para luego estamparlo en mi trasero. El chico simplemente se ríe y se mete a su habitación. Miro en dirección a Evan y este me ve con una ceja enarcada y no se veía para nada feliz. — ¿Qué? — pregunto. — Nada, andando. Aun con la ropa de mujer en mis manos salgo del departamento cerrando la puerta, Evan ya iba unos cuantos pasos más adelante que yo. Las puertas de los departamentos se encontraban abiertas y en cada una veía un panorama diferente. Había chicas haciendo trenzas, hombres jugando en sus consolas y otros que… vergüenza no existía, pero igual cada quien hace en su casa lo que se le de la gana ¿No? Al salir del complejo aún seguían cayendo unas cuantas gotas de agua, agarro bien la gran pantaloneta que Noah me dio y voy pisando con cuidado cada charco de agua. — ¡Él agua no hace daño princesa! — exclaman de uno de los balcones. — ¡Búscate una vida! — respondo de la misma manera. Y solo pude escuchar una carcajada que resonó en todo el lugar. Subo al auto de Evan y nos pusimos en marcha. — ¿Acaso te gusta vivir al borde de la muerte? — me cuestiona Evan. — Tendré que buscar un diccionario para poder entenderte. ¿Ahora a que te refieres? — Regla numero uno del barrio, si no eres del barrio no le respondas a nadie, porque créeme si no estuvieras ahora mismo contigo ese tipo hubiera bajado y te hubiera asesinado, a él no e importa si eres mujer. — No es para tato. — me encojo de hombros. — Ok, después no digas que no te lo advertí. No digo más nada y veo a las afueras de las calles como los niños se encontraban chapoteando, estaban completamente mojados y solamente pensé ¿Dónde están los padres de estos niños? Ellos se pueden enfermar con el gran frio, sobre todo ahora que se acerca una nevada. — Oye lo que iba a suceder… — habla Evan. Lo miro y se encontraba mordiendo sus labios. Labios que minutos atrás me encontraba besando y no puedo olvidar lo esquicito que se sentían, con tan solo recordar mi cuerpo se estremece. Evan sabia que era guapo y lo podía presumir cuantas veces quisiera que nadie lo refutaría. — Fue una pena que hayas perdido tu oportunidad. — respondo. En el rostro de Evan se dibuja una sonrisa. Sus perfectos y alineados dientes se asoman. — No creo eso. — me mira por unos segundos. — este apenas fue el primer paso. — y volvió su mirada al frente, justo estábamos llegando a su tan famoso taller automotriz. — Yo no doy segundas oportunidades. — vocifero con chulería, para luego bajar del auto. — Tampoco soy de dar segundas oportunidades. — dice cuando se baja, Evan se acerca a mi acorralándome contra la puerta del auto, su pelvis se pega a la mía, pero nuestros torsos no estaban juntos. Pude sentir como el amiguito de Evan saludaba a mi tierna amiga. — pero esto que tu y yo manifestamos solo es probarnos tan siquiera una sola vez en nuestra maldita vida. Y tenia razón, ambos nos habíamos obsesionado, pero de una forma carnal que cada vez que nos vemos se puede palpar la tensión s****l. Evan termina separándose de mi con una sonrisa triunfal y se va a una parte de las grandes puertas del lugar, corro hasta donde esta. era una pequeña puerta que nos llevaba adentro del taller, estacionado perfectamente estacionado, abro la puerta del auto y tomo mi bolso el cual afortunadamente estaba tal cual como lo había dejado, saco mi teléfono y tenía un millón de llamadas perdidas de mis asistentes. — Si sigo desapareciendo así mi madre me va a cortar la cabeza. — murmuro. — Dame las llaves del auto. — me pide el hombre. — ¿Cómo porque o qué? — lo cuestiono. — Para revisarlo tonta. — responde como si fuera obvio. Le entrego las llaves con cierta duda y luego lo veo dirigirse al lado del piloto y presiona un botón, el capó del auto se levanta y se dirige a aquel lugar, sigilosa me acerco a ver que hace, pero simplemente estaba viendo todo el panorama. — ¿Le echaste gasolina al auto? — Supongo, yo no le echo la gasolina al auto, siempre lo hace mi chofer. — Evan sonríe y luego vuelve a entrar en el auto. — Genia, simplemente te quedaste sin gasolina. Evan se carcajea. Cierro los ojos con fuerza y mentalmente puteo a mi chofer por no haberle colocado gasolina al auto. — Ya le colocare yo. — anuncia el hombre. No digo nada, simplemente asiento con mi cabeza y lo veo colocarle gasolina al auto. — Sabes, igualmente la estación de gasolina más “Cercana” esta un poco lejos. — Ya no digas más nada, me siento como una estúpida. — Le puede pasar a cualquiera. — dice dejando el tarro de la gasolina en el suelo, vuelve a subir al auto y como si fuera un acto de magia, mi maldito auto encendió. Pellizque el puente de mi nariz y escuche a Evan reír, él sale del auto y se coloca en frente de mi junto con un trapo en las manos. — son tres con cincuenta. — ¿Enserio piensas cobrarme? — enarco una ceja. — Bueno… te ofrecí un servicio, aun sabiendo que esta cerrado, a menos que… —A Evan se le había echo costumbre acorralarme contra el auto, o contra cualquier cosa. — me pagues en especias. — Dijiste tres con cincuenta ¿no? — una sonrisa se forma en mi rostro, saco de mi bolso un billete de cinco y se lo coloco en el pecho. — te puedes quedar con las vueltas. Evan me sonríe. — Es una lástima, porque la hubiéramos pasado muy bien. — se aleja de mí. Se dirige a una de las puertas grandes y le quita los seguros para poder levantarla. Me meto en mi auto y cuando todo esta en orden retrocedo, sosteniendo la puerta. Detengo mi auto unos instantes, me bajo y me acero a Evan para plantarle un beso en los labios. Con una sola mano me pego más a su cuerpo e intensifico el beso. — Propina extra. — me separo de él y vuelvo al auto para emprender mi viaje de regreso al caos. … — ¡Que pasaba por tu cabeza cuando hiciste eso! — mi madre exclama completamente furiosa, estaba caminado de un lado al otro. Claramente había visto las noticias, pero no me arrepentía de absolutamente nada, claro que le dije lo que hizo el mal nacido de Luke, pero le dio igual, ella lo que quería era proteger la imagen de la compañía, pero no estaba dispuesta a emitir ningun tipo de respuesta de lamentación. Si Luke Marshall no supo arreglar el problema dialogando si no lanzándola a los cuatro vientos yo iba a hacer lo mismo. — Mamá ¿Enserio tu vas a permitir que un hombre manche así la honra de tu hija? — Hay por favor Katherine Elizabeth, te has cogido a casi toda Nueva York. — Pero ninguno de esos ha dicho, “Me cogí a Katherine Pierre” — hago la voz parecida a la de un hombre. — además Luke todo lo quiso hacer por la vía publica, yo simplemente respondí al ataque. Mi madre simplemente me queda viendo sin ninguna expresión en su rostro. — ¿Quién es el otro muchacho? Se ve de… un aspecto cuestionable. — Es un amigo de Dereck que tambien se hizo mi amigo. — ¿Y cómo es que él tiene el auto de Luke Marshall? — Mamá, si crees que Noah es un ladrón estas muy equivocada. — Yo no he dicho eso, solamente estoy preguntando como lo consiguió. — El hijo predilecto de los Marshall va concurridamente a carreras de auto, Noah fue una vez y le gano el auto, eso es todo. — Algo no me estas diciendo de ese tal Noah. — Mamá, Noah, es un chico con valores al igual que nosotros, el hecho de que lleve tatuaje y se vista como un chico malo, no lo hace un chico malo. — Quiero que traigas a ese chico a casa, quiero saber si va a ser un problema para nuestra familia constantemente. — Entonces… ¿Cada amigo nuevo que haga debo traerlo a casa para que tu lo apruebes? — lanzo una carcajada sarcástica. — No pienso hacer eso mamá, durante toda mi vida no me negaron nada, ni me dijeron nada, siempre fue Michael y los gemelos ¿Por qué tanto interés ahora? — No digas eso Katherine, siempre estoy al pendiente de los cuatro. Es solo que... no quiero que te relaciones con personas raras. — Bufo. — Mamá por favor, ellos son más cuerdos que toda la elite neoyorquina. — Es la elite en la que te has desenvuelto durante veinticinco años, no veo el problema ahora. — Solo… no me digas que hacer o no a menos que sea de empresa, mi vida personal es solamente mía y de nadie más. Ahora, si no tienes más nada que decir debo ir con Rachel, Millie, Aiko, Alex, Viola y Eva. Es noche de chicas. Me levanto del asiento. — Está bien, me saludas a Rachel y dile de mi parte que hizo un buen trabajo. — hago un saludo militar y procedo a salir de la oficina de Meredith McCann. Me embarque por tercera vez en todo el día al auto, ya podía decir que no tenía trasera de tanto estar sentada en este lugar, pero esta noche iba a valer la pena. Junto con las amigas de Rachel hacíamos una noche de chicas en una especie de bodega que ellas llaman “El cuartel” y no voy a mentir ese lugar es sensacional, porque tiene de todo un poco de cada una de ellas, antes de llegar a la bodega me detengo en un supermercado y compro muchas cosas para compartir con ellas. Pago lo que compre y me embarco para ir directamente al lugar de encuentro. Estaciono mi auto y me voy a la puerta, donde la abro de inmediato al tener las llaves del lugar. — ¡Llegue! — anuncio — ¡Estamos en la cocina! — escucho que dice Rachel. Me acerco a la cocina y allí las encuentro a todas preparando ramen. — Uh… hoy veremos Doramas. — coloco las cosas sobre el mesón. — Aiko ¿Te he dicho cuanto amo tu comida? — Sí, tambien me has dicho que amas a mi primo el coreano. — A todas nos gusta tu primo. — dice Eva. — No pienso refutar nada. — agrega Viola. — Me gustaría ser parte de esa familia. — Tu lo que eres es una casa fortuna. — reclama Aiko. — por cierto, Kath, vimos las noticias y tienes mucho que contarnos. — Ya yo se me esa historia. — dice Rachel orgullosa de haber presenciado toda la pelea. — No es nada del otro mundo, un maldito hijo de perra se puso a decir que había tenido sexo conmigo y Noah lo golpeo. — Uh… Noah. — vocifera Millie y mira a Alexandra. — ¿Qué me ves? — bufa Alex. Y de inmediato recordé que estos dos habían tenido ciertos roces de amorío, pero ninguno de los dos llego a concretar nada al respecto. — Si te gustaba, no entiendo porque no seguiste con él. — le digo. — Fue él quien no quiso tener nada de relación, además no voy a rogarle a un hombre para que me de cariño, hay otros más en el mundo que pueden hacer lo que él no. — ¡Esa es mi chica! — Viola la abraza con fuerza. — Mi muchacho. — niego con mi cabeza. — El se cayó cuando era pequeño, así que termino con un trauma en la cabeza. Las chicas comienzan a reír. Cuando el Ramen esta listo cada una toma su plato y nos hacemos en los grandes y cómodos puff y una propuesta laboral aparece en el televisor pantalla plana. — Cada vez que veo a Kang tae moo siento que mi corazón se derrite de amor. — habla Aiko. — A mi me gusta Cha sung hoon, definitivamente es demasiado hermoso y no solo es idéntico al comic. — digo. — A mí me gustan todos la verdad. — dice Millie. — la única que tiene una relación aquí es Rachel, solo puede decir que le gusta Lynch. — ¡Que! — exclama. — no tengo una relación con Lynch, solo la pasamos bien y ya y a mi me gusta Kang. — ¿Por qué estamos discutiendo de personajes ficticios? — pregunta Alexander con su típica expresión de disgusto. Cuando el capitulo acaba suspiramos decepcionadas, porque la plataforma solamente sube capítulos una sola vez a la semana. Estornudo llamando la atención de todas las chicas. — Creo que te vas a resfriar. — dice Eva. — No me extrañaría, Hoy cuando iba a contarle a Noah lo de Luke mi auto se detuvo y me baje del auto y justo comenzó a llover, afortunadamente Evan pasaba por el lugar y me dio un aventón hasta el departamento de Noah. — ¡Uh! — dicen las chicas al mismo tiempo. — ¿Cuándo será el momento en que los dos van a tener sexo? cada vez que están juntos el resto nos sentimos incomodos por la tensión s****l. — bufa Millie. Entonces todos los recuerdos de esta mañana vienen a mi cabeza como una maldita película porno. — De hecho, hoy tuvimos cierto… acercamiento, pero su Zorra nos interrumpió. — Cariño no te quedes con todo, tu suelta la lengua. — Aiko se acomoda sobre el Puff. Y comienzo a soltar la lengua tal cual como ella me lo pidió. ESPEROOOOOO MUCHOOOOO que le haya gustado el capítulo, fue hecho con mucho amor y cariño Muchos besos y abrazos XOXOXO
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