EVAN PRIDE.
Estaba debajo del auto de Noah arreglando una de las piezas que se le había dañado, el maldito hijo de perra en una carrerea tomo un gran agujero y adiós el auto se apago de inmediato.
— Debes ver esto.
Dice Trevor uno de los chicos que trabaja junto a mí, me da una pequeña patada para que saliera de debajo del auto. Me tiende el teléfono y justo ahí veo a la riqui ricona de la hermana de Derek. Katherine Pierre. Aquella chica desde el momento uno en que la vi, supe que alguna vez iba a ser mía, durante a nuestro viaje a Nueva Orleans pude apreciar lo mucho que puede llegar hacer para coquetear con un hombre y debo decir que ella es buenísima. Con sus encantadores ojos azules y boca completamente pintada de rojo que, al contrastar con su blanquecina piel, lucia apetecible para dejar su culo grande rojo por unos buenos azotes
Me desvié un poco del tema, pero es que con ella en el medio podía hacer lo que sea.
En la nota periodística alegaba que Noah, simplemente había actuado por defensa propia ante el ataque de Luke Marshall.
Antes de que todo esto saliera a la luz, Luke Marshall había llegado al taller para acusar a Noah y que lo demandaría por daños y perjuicios, obviamente me comunique con mi amigo para resolver este asunto, pero el maldito hijo de papi y mami no se aguanta ni un segundo y se fue dejándonos como si fuéramos una miseria.
Noah al llegar conmigo alego que el maldito hijo de perra se había sobrepasado con Katherine y que eso no lo iba a permitir en sus narices, inclusive lo hubiera hecho si fuera otra chica. Y es que el desgraciado es un inescrupuloso que va tirando a los cuatro vientos sus aventuras como si fueran trofeos en una habitación de estudiante de secundaria.
Afortunadamente gracias a la defensa de Katherine Pierre mi estúpido amigo no ira a la cárcel.
— Era lo menos que podía hacer por Noah.
Le devuelvo el teléfono a Trevor y sigo trabajando.
— Ya quisiera yo tener la misma suerte de Noah, estar con esta mujer debe ser un privilegio de Dios. — Coloco los ojos en blanco con tan solo imaginar cosas... — tu tambien hiciste parte del grupo de amigos de Derek ¿Jamás coqueteaste con ella?
— No. — respondo a secas.
— Oh, vamos Evan, te conozco, se que esa chica es tu tipo.
— Ella no es mi tipo. — aclaro. — no me gustan las mujeres que presumen tener mucho dinero, pero lo heredaron de mamá y papá.
— No seas tan cruel, y es que por este bombon de chocolate blanco daría lo que fuera por pasar una noche con ella.
— Ya mejor lárgate a trabajar Trevor. — hablo con voz autoritaria. Pero en realidad estaba perdiendo los estribos con tan solo escucharlo hablar de aquella forma de Katherine.
Definitivamente esa mujer sin estar aquí presente lograba sacarme de mis casillas, le reproche mentalmente una y otra vez el hecho de haberse acostado con el hijo de papi y mami de Luke Marshall, sabiendo que todos esos chiquillos eran unos bocones que todo lo lanzaban a los cuatro viento, ella debía protegerse de alguna forma, contra ellos, y si, estoy malditamente celoso de que a él le haya dado la oportunidad de conocer aquel blanquecino culo, mientras tanto a mi me mantiene con los ojos abiertos, pero bueno, ella es la que toma la decisión de sus problemas.
— ¡Muchos no creían en mí, pero aquí me tienen!
Aquel pelmazo de Noah entro al taller, no podía verlo, pero podía jurar que tenia una sonrisa triunfante como si hubiera sido galardonado por la academia de Hollywood, bueno estamos en Nueva York, es como su hubiera adicionado para el cisne n***o y haya sido aceptado en Brodway. Salgo de debajo de su auto y me levanto del suelo.
— ¿En serio crees que eso es señal de celebración? — lo cuestiono con cara de pocos amigos.
— Evan, ya no te preocupes más, todo esta resuelto gracias a Katherine.
— Te he dicho que te alejes del mundo de los ricos, ellos no son para nada confiables.
— No se que tengas en su contra, pero a mi me gusta estar con ellos. ¿Acaso no ves a Rachel? Ella ahora está facturando como modelo ¿Y si algún dio debuto yo tambien como modelo?
— ¡Claro, pero hacer el rol de payaso! — exclama Trevor y muchos en el taller estallaron en carcajadas.
— ¡Pueden reírse todo lo que sea, pero cuando sea millonario no vayan a pedir dinero a mi puerta!
— ¡Sigue soñando Williams! —le gritan.
— ¿En serio quieres seguir siendo la burla de todos? — lo cuestiono cruzándome de brazos. Noah hace una mueca indicando que ya estaba cabreado de tanto sermón que le di.
— ¿Cómo esta mi auto? — cambia de tema.
— Debemos cambiarle la pieza, será difícil, pero la encontraremos. — respondo.
— Esta bien, cuando la consigas me llamas. Ahora iré a resolver algunas cuentas pendientes.
— Espero que no sea con Katherine Pierre.
— Tranquilo, no es la única persona rica que conozco. — responde mientras que se aleja de mí.
Niego con mi cabeza, aquel chico definitivamente no iba a aprender. Tomo un trapo que estaba en la cava de las herramientas y me comienzo a limpiar las manos, camino en dirección a mi oficina, al entrar el aire acondicionado impacta mayormente en mi rostro, gracias al uniforme completo que tenia el frio apenas podía penetrarlo. Comienzo a desabotonar la parte superior dejando a la vista una camisilla de tirantes, mi cuerpo se eriza ante el cambio de temperatura que estaba manejando.
— Hola Evan.
A mi oficina entra Carolina, ella llevaba una falda corta y un top que apenas estaba tapando sus senos, odiaba que se vistiera de esa forma, en casa tenia mucha ropa linda que cubría las partes importantes de su cuerpo, pero a ella le daba igual todo lo que hacia para seguir protegiéndola.
La vida de Carolina al principio fue difícil, era violentada por su padre llegándola a dejar en coma por unas cuantas semanas, su padre frecuentaba nuestro taller porque tenía un viejo Chevy que descomponía a cada rato y una vez vimos como estrellaba a Carolina contra el pavimento para comenzar a pegarle a puño limpio. Aquel día entre cinco personas golpeamos a ese mal nacido el cual murió tiempo después, no por nuestra culpa, si no en un accidente de auto gracia a su viejo Chevy. Intente llevar a Carolina con especialistas, pero ella insistía en que estaba bien y no necesitaba ir a un loquero. Pero ya sus actitudes no son de una persona cuerda. Cabe recalcar que nunca he me acostado con ella, yo la veo simplemente como a una hermana, y ella no quiere entender eso y se la pasa provocándome todo el tiempo. Más sin embargo la ignoro.
— Hola Carolina, ¿Qué quieres? — le pregunto mientras abro mi laptop y comienzo a teclear
— Me entere de lo que hizo esa… mujer a Noah. ¿El esta bien?
— Sí esta bien, solamente fue un mal entendido. — respondo a secas para no darle más información.
— Aun no entiendo que le ven a esa chica que pasan detrás de su falda, es fea y sosa.
— Carolina ¿Qué hemos hablado acerca de criticar a los demás?
— No estoy criticando, es solo mi opinión personal de una persona.
— Por eso carolina, el hecho de opinar con propiedad equivale a criticar sin importar que la persona no se encuentre aquí.
¿Qué si tengo paciencia?
A veces, los comportamientos de Carolina suelen ser un poco… de adolescente puberta que cree que esta hablando con una de sus amiguis. Pero yo soy un hombre te veintiocho años y ya realmente no estoy soportando estos comportamientos de nena de quince años.
— Sabes que Carolina, estoy un poco ocupado y necesito espacio par poder terminar, ¿puedes salir y cerrar la puerta?
De inmediato su semblante cambio de estar sonriente a uno sombrío y frio, a alguno de los chicos dentro del taller le dan miedo cuando Carolina cambia de semblante, porque creen que va a cometer un asesinato y es que realmente tenia problemas serios en controlar sus emociones, esto es gracias a las constantes exposiciones a su padre violento. Tengo cero dudas. Ella hace lo que le pido solo que dando un fuerte portazo.
— ¿Cuándo será el día que viviere con normalidad? — pregunto mirando hacía el techo, pero que quede claro que era a Dios.
Pronto las horas comienzan a pasar y el taller cierra, era domingo y ya era hora de ir a descansar el resto de la tarde en casa. Entonces escucho unas cuantas gotas caer y de repente se suelta el aguacero, el ambiente dentro de mi oficina se comienza a enfriar más de lo normal. Así que cierro mi computador, me hago un nudo a la cintura con las mangas del overol a las caderas. Al salir todo estaba a oscuras, pero sabia perfectamente el camino a la salida de mi taller, abro una de las compuertas y de allí saco mi precioso Chevrolet impala n***o. Los chicos suelen molestarme alegando que soy el maldito Dean Winchester, porque ambos tenemos el mismo estilo de auto y del mismo color y no solamente eso, lo protejo como si fuera mi bebe… bueno en parte tienen razón, pero es que conseguir una maravilla como este coche muy poco se podía ver.
Cierra la compuerta de mi taller y me embarco en un viaje hacia mi casa, me detuve justo en frente de un semáforo, coloco un poco de música y tamborileo el volante con mis dedos, los limpia parabirsas se movían de un lado al otro limpiando mi panorama y justo en aquel instante capto algo interesante.
Había una mujer de cabello castaño y con ropa que… definitivamente no era de por aquí y sabia perfectamente quien era. El semáforo se coloco en ver y lentamente me estacione detrás de su auto. En mi auto tenía un paraguas, lo tomo, lo abro y salgo en medio de la torrencial lluvia.
— ¿Qué demonios haces aquí en medio de esta lluvia? — le reprocho.
— Venia a ver a Noah cuando mi auto se apagó y no quiere encender.
— Katherine estamos en un barrio un tanto peligroso, vámonos de aquí. Enviare una grúa para que remolque tu auto. — la tomo del brazo para que dejara el auto.
Cierra el capo del auto para evitar que se siguiera mojando de aquella forma.
— Espera un momento Evan, no puedo dejar mi auto, lo pueden desvalijar.
— Nadie va hacer nada si yo no lo ordeno, ahora ven conmigo y sube al auto, te vas a enfermar Katherine.
Fue entonces que ella cayo en cuenta que se encontraba conmigo, sus ojos azules conectaron con los míos como si fueran un par de imanes, sentí como mi boca se seco de inmediato, mi mano comenzó a cosquillear con ganas de pasarla por la cintura de Katherine.
— Vamos, te llevare a casa. — hago un movimiento con la cabeza para que viniera conmigo.
Ella no dice nada y se une conmigo en el auto. Enciendo de inmediato los calentadores para evitar que se refriara con toda aquella ropa mojada.
— Va ser difícil pasar al otro lado con esta lluvia. — comienzo. — Y debes cambiarte de ropa, así que te llevare a mi departamento para que te quites todo y te coloque algo seco, luego cuando la tempestad disminuya, te cruzo a casa.
Katherine simplemente asiente con su cabeza.
Pongo en marcha mi auto y nos dirigimos a mi departamento el cual no estaba muy lejos de aquí. La chica Pierre no dijo nada en lo absoluto, simplemente se quedó viendo a través de la ventana contemplando la lluvia caer.
— Gracias por lo de Noah. — hablo.
— Hice lo justo, Luke Marshall es un maldito hijo de perra. — bufa.
— Yo sabia que ese tipo iba a traer problemas desde que se apareció por aquí. Le dije a los chichos que no era bienvenido aquí, porque se las consecuencias que los niños ricos traen al barrio.
— No todos. — me corrige. — Yo no traigo problemas a este barrio.
— Pero si la mayoría, ellos creen que pueden venir aquí y creerse los chulos, con sus autos deportivos de mil millones de dólares.
— ¿Qué rencor tienes contra los salariados? — me mira enarcando una ceja.
— No tengo ningun problema, pero no me puedes negar que son engreídos y creen que si sus uñas se llenan de mugre tienen el derecho de culpar a todos.
— ¿Esto acaso es personal? — me cuestiona.
La miro y ella tenia una ceja enarcada, de inmediato miro al camino mojado para evitar perderme en los cristalinos ojos de Katherine Pierre.
— No tiene que ser personal, para ser real.
Entonces giro hacia la derecha y un conjunto de departamento se pueden divisar, miro de reojo a Katherine y ve con curiosidad el vecindario, pero en su rostro no tenia ningun tipo de expresión mala, otro hubiera puesto mala cara y salir despavorido de las calles del gueto. Estaciono mi auto le paso mi paraguas.
— ¿Para qué, si ya estoy mojada? — sin más preámbulo ella sale del auto sin importar que.
Me encojo de hombros y antes de salir del auto abro el paraguas para evitar mojarme.
— ¡Pride presenta a esa preciosura! — gritan de uno de los balcones.
— ¡Sera mejor que te metas en tus asuntos, ella no te va a prestar atención! — respondo y después escucho el eco de la carcajada.
— ¿Quién era? — pregunta Katherine.
— Solamente uno chicos del barrio. — respondo encogiéndome de hombros.
Comienzo a subir por las escaleras y la chica me acompaña sin importar en que estado se encontraban y tampoco preguntaba porque las paredes estaban llenas de grafiti, ella simplemente no hizo nada.
Abro la puerta de mi departamento y me hago a un lado para que pudiera pasar, lo hace y mira a todo a su alrededor, podía vivir en un barrio donde el desorden era quien reinaba y yo era el rey del orden.
— Me gusta mucho tu departamento. — halaga.
— Gracias. — respondo. — ven por aquí, tengo un poco de ropa femenina.
— Oye un momento. — me detiene tomándome del brazo. Mi giro a verla.
— ¿Qué?
— No pienso colocarme ropa de tu zorra.
Coloco los ojos en blanco y bufo.
— Es ropa literalmente nueva, más nadie la ha utilizado incluso tiene las etiquetas.
Katherine parece pensárselo dos veces, pero luego asiente con su cabeza. Caminamos por un largo pasillo hasta una de las tres habitaciones del departamento. Ahí tenia la ropa que Carolina no planeaba colocarse, están en cajas porque las llevare a un centro de donaciones, alguien las debe necesitar más que aquella mujer.
— ¿Por qué tienes ropa femenina nueva? — pregunta Pierre.
— Es una larga historia. — respondo.
— Tenemos tiempo mientras que deja de llover.
— Es que no es mi historia. — respondo abriendo las cajas. — es de Carolina.
— Oh… te dije que no quiero vestirme como una zorra.
— Es fácil para ti juzgar por una portada. — le respondo. — pero no sabes su historia.
— Bueno, yo juzgo por como me han tratado, así que eso no cambiara mi percepción de esa persona.
— Carolina era abusada por su padre físicamente. — comienzo a relatar. — Junto a Noah y otro colega la salvamos de su abusivo padre, desde ese entonces ella tiene ese comportamiento, ella vio en mi un protector y para ser sinceros yo la considero como mi hermana pequeña.
— Hum… eso ultimo sonó muy mal Evan, pero eso igual no quita el hecho que no controla sus emociones y se enoja con facilidad y no solamente eso, depende emocionalmente de ti y si otra mujer se acerca a ti, se volverá una fiera y a mi no me importan los traumas de la infancia, si me atacan, yo ataco.
— Como tu desees, pero por favor no la llames zorra en frente de mi ¿Estamos?
— Claro como tu digas. — coloca los ojos en blanco. Aquella acción hizo que en mi aflorara una extraña sensación, bueno tan extraña no era, porque ya estaba familiarizado con ella.
Tomo a Katherine del cuello y la estampo contra la pared, ella en ningun momento parpadeo y mantuvo su mirada fija en mis ojos.
— Eres una malcriada. — susurro cerca de sus labios. Pude sentir como el cuerpo de Katherine se pegó al mío y una fuerte llama comenzó a aflorar en.
Una sonrisa surco sus labios, coloco su mano sobre mi brazo y lo quito de su cuello para colocarlo en su trasero, mi respiración comienza acelerar con fuerza, podía sentir como la sangre iba corriendo por mis venas hasta instalarse en aquella zona de tanta precisión y sensibilidad. Katherine con sus manos toma mi camisilla llena de aceite de carro y la saca, dejando mi parte superior denuda. Ella ve mis tatuajes y los va acariciando.
— Me gustan mucho — dice en voz baja y sensual. — Yo tengo uno justo aquí.
Katherine se deshace de mi agarre y comienza a desabotonar su camisa negra, todo aquello me mantenía a la expectativa, justo se vieron aquellas dos amigas, y en medio de ellas había un tatuaje como el que Rihanna tenía. Extiendo mis manos y paso mi mano por el tatuaje de mándala y luego mi mano divaga hasta llegar a sus pechos. Katherine jadea y cierra sus ojos y ella no se queda atrás, su mano de inmediato viaja hasta llegar a mi abultado pantalón, mi pene esta más despierto que nunca y con las ganas que le traía a la chica Pierre quiere estar entre sus pliegues lo antes posible.
Entonces escuchó la puerta del departamento cerrarse de golpe.
— ¡Evan estoy en casa! — maldije por lo bajo al escuchar a Carolina, deje de tocar a Katherine y me acerque a la puerta de la habitación para cerrarla con suavidad. Al lograrlo cierro con seguro y luego le hago una señal a Pierre para que no hiciera ruido. Ella coloca los ojos en blando y se acerca a mí, me toma de los hombros y se sube a mis brazos enroscando sus piernas alrededor de mis caderas.
Estampo sus labios sobre los míos y disfrute de sus labios color rojo, ese color nunca podía faltarle por nada del mundo. Pose mis manos nuevamente en su trasero para sostenerla con más fuerza.
— ¿Evan? ¿Estás en casa?
No digo nada, porque me encontraba disfrutando de un delicioso beso. Katherine comenzó a moverse en busca de placer.
— Sé que estas en casa, vi tu auto afuera.
— Dios, envíala a otro lugar para poder zacear estas ganas que nos llevamos hace tiempo. — me susurra ella sobre mis labios.
— ¡Estoy un poco ocupado Carolina! — digo con voz trémula.
El pomo de la puerta se comienza a mover frenéticamente.
— Ábreme por favor.
— Te dije que estoy ocupado.
— ¿acaso estas con una zorra allí adentro? — su tono fue de enojo.
— Eso note importa Carolina, ahora déjame terminar lo que estaba haciendo.
— ¡No me voy a ir a ningun lado, voy a esperarlos aquí adentro y voy a romperle la cara a esa maldita!
— Tú no le vas a partir nada a nadie, mejor vete donde Stella
— Estas equivocado, nadie me quita mi hombre.
Comienza a aporrear la puerta con fuerza.
— Vístete.
— ¿En serio le vas hacer caso a ella? — me cuestiona Katherine.
— Vístete. — esta vez mi semblante cambia a uno serio. Katherine bufa y comienza a abotonarse la camisa.
Me acerco a la ventana de la habitación la cual daba a las escaleras de emergencia.
— ¿Ves ese departamento de ventana fosforescente? — señalo a dos pisos arriba del mío, donde Noah vivía
— Si. — responde sin ganas.
— Ese es el departamento de Noah. Puedes llegar allí siguiendo todas las escaleras sin ningun problema. Esa ventana siempre está abierta, así que puedes entrar sin problema.
— Esto se ve muy peligroso Evan y esta lloviendo aun más.
— Te aseguro que no te pasara nada, sube y en treinta minutos me tienes allí con ropa seca.
No la note muy convencida, pero aun así asintió con su cabeza y comenzó a trepar por las escaleras, mientras tanto Carolina seguía aporreando la puerta, cuando vi que Katherine entro a la habitación de Noah y vuelvo me acerco a la puerta para abrirla.
Carolina entra como un sabueso en busca de cualquier mujer dentro de la habitación.
— Tu y yo vamos hablar seriamente Carolina.
La tomo del brazo y la saco de la habitación, la siento en uno de los sofás y me coloco en frente de ella, estaba enojado y frustrado porque había perdido mi oportunidad con Katherine, oportunidad que había esta deseando desde el momento uno que la vi en la discoteca junto a Rachel y sus dos hermanos.
— Dame las llaves de mi departamento.
— ¿Qué? ¿Por qué?
— ¿En serio lo preguntas Carolina? No puedo tener paz ni en mi propia casa, porque tu entras aquí como si fuera tuyo, tu y yo no somos absolutamente nada y quiero que entiendas eso. Si yo quiero tener sexo con una mujer lo tendré, porque tu no eres nada para mí.
— Esa perra te lavo el cerebro. — se levanta de golpe y yo coloco los ojos en blanco
— Es momento de que busques ayuda Carolina, porque yo renuncio a estar teniendo que lidiarte las veinticuatro horas del día los siete días de la semana. Ahora quiero que te vayas de mi departamento.
— Tú volverás rogando para que te vuelva a dar una oportunidad y ya no voy a estar para ti como lo hice muchas veces.
— Él día que yo regrese a ti, será cuando este completamente loco.
Sin más nada que decir, Carolina tira las llaves al suelo y sale de mi departamento dando un portazo.