CAPÍTULO UNO PRIMER DIA COMO LA REINA.

3185 Words
KATHERINE PIERRE. Taconeaba por un gran pasillo largo, lleno de luces blancas, detrás de mi tenia a varias personas vestidas completamente de n***o y con Ipads en sus manos para tomar nota de todo lo que voy a hablar. — nos encontrábamos específicamente en la fabrica manufacturera de nuestra empresa. Mi madre había decidido tener su propia mano de obra, no como otros mandaban a confeccionar sus prendar en lugares donde la explotación infantil y por sobre todo la moda rápida dañando el medio ambiente, todo lo que nuestra casa de moda hacia podía duras hasta 10 años y no solamente eso, teníamos todo un centro de reciclaje donde las personas podían ir y dejar sus envases plásticos. Con ellos se podían crear filamentos para luego convertirse en hilos de coses. Gracias a esta iniciativa se pudo recudir la gran contaminación de la gran manzana. A través de un gran ventanal, pude ver como todos los trabajadores que teníamos hacían su labor. Ahora se estaba produciendo en masa todas las prendas que estuvieron en la semana de la moda y como ya mencioné, todo se produce con suma cautela, con todos los detalles necesarios. — Señorita Pierre. — El encargado de que todo vaya viento en popa del gran edificio se acerca a mi con una gran sonrisa y estirando su mano. Aquel tipo jamás me agrado, lanzaba comentarios realmente innecesarios acerca del cuerpo de las modelos y hasta en una ocasión llego a hablar mal de mí, ya que para su percepción yo no debía ser la nueva directora de la casa de moda, que mi madre creo. — Señor Roodhe. — lo saludo sin estrechar su mano. — ¿Para que necesitaba de mi presencia? — lo veo con severidad. — En su llamada dijo que todo se había salido de control, pero veo que todo esta en orden. — Es que no se trata de eso señorita Pierre. — recoge su mano y las guarda en los bolsillos de su pantalón, pude notar como las empuñaba con una furia controlada. — Venga conmigo. Veo a mis asistentes bastante confundida, ellas simplemente se encogen de hombros y seguimos al gerente. Salimos del edificio, justo a la parte trasera del edificio, al principio me asuste, ya que no sabia las intenciones que este hombre machista tenia, pero en realidad me mostro la pared trasera del edificio. El gran edificio de nuestra casa de modas, se ubicaba muy cerca al Bronx. Cuando venia con Derek a este lugar para ver las carreras ilegales, cuando vi aquel lote baldío, le propuse a mi madre trasladar todo nuestro sequito a este lugar y así tener más espacio y acepto. Ahora justo en nuestra pared había un gran grafiti que manchaba nuestro concepto minimalista. — ¿Agarraron a los que lo hicieron? — No señorita, sabe, que cerca de este lugar se realizan carreras ilegales y lo más probable es que se produjo gracias a ellos. — Entiendo. Me alejo un poco del edificio para ver todo el panorama, esto era algo que no se iba a solucionar de la noche a la mañana, ya que, si se pintaba esa zona, los grafiteros volverían a rayar la pared. — Creo que tendré que llamar a mi hermano. — había tenido una idea. — ¿Cuál de sus tres hermanos señorita? — Pronto lo vera. — le respondo. — Si no hay más nada que me quiera decir, debo volver a mi trabajo. Tome a mis chicas y nos dirigimos al automóvil Mercedes Benz de color n***o. — ¿Qué planea hacer señorita Pierre? — pregunta Pamela, una de mis asistentes. — Saben que mi hermano Dereck es un artista ¿No? — Si. — responden las dos al mismo tiempo. — Pues el edificio claramente es el único que sobre sale en todo el barrio, además es único y diferente. Voy hacer que este edificio sea uno más. Me detengo en antes de subirme al automóvil… entonces lo vi. El tan imponente hombre, lleno de tatuajes que estuvo frecuentando mi grupo de amigos hace acto de presencia junto con todo su grupo. Todos iban en motocicletas y justo la de él iba a la cabecilla y detrás él justo agarrándolo de la cintura iba una mujer. Una pequeña ira recorrió mi cuerpo, aun recuerdo lo que intento hacer esa maldita perra. — ¡Kath! — Noah al verme se desvía de su rebaño y se baja para saludarme. Este tipo a pesar de lucir como un maleante sin sentimientos, era todo lo contrario. Y cuando se entero lo que había hecho Dereck le brindo todo su apoyo a Rachel y eso no lo hace cualquiera. — Hola Noah. — me acerco a él para abrazarlo, ya tenia un par de meses sin verlo. — Demonios chica, solo mírate. Para seguir con su juego me doy una vuelta modelando todo mi conjunto de ejecutiva y diseñadora de modas. — Felicitaciones por el ascenso, realmente te lo merecías. — Gracias Noah, a precio tus buenos deseos. — No hay de que, yo siempre estaré orgulloso de tus logros. — Con un puño golpea ligeramente mi barbilla. — ¿Cómo están tus hermanos? — Bueno, Michael ya sabes, siendo el jefe en el puerto, Dalton sigue siendo compañero de clases de Rach y Dereck en parís, pero creo que deberá volver. — ¿Por qué? — ¿Quieres verlo? — A Dereck, claro que sí. — Eso no idiota. — lo golpeo entre risas. — chicas, si quieren pueden entrar al auto y esperarme. — O mejor regresen al trabajo, yo llevare a su jefa sana y salva. — Oye, ellas son mis chicas, no las tuyas. — le advirtió en broma. — Disculpe jefa. — levanta sus manos al aire. — Chicas, estaré bien, pueden regresar a sus casas, gracias por acompañarme. Sin más que hacer ante el mandato de la jefa, se suben al automóvil, el chofer se había quedado dentro todo este tiempo. — Entonces ¿Cuéntame que sucedió? — Ven conmigo. Noah deja moto estacionada y se va conmigo, caminamos hacia la parte trasera del edificio sin necesidad de entrar al edificio, al llegar Noah se sorprende por las grandes letras que adornaban la pared blanca, ni siquiera era entendible lo que estaba escrito allí, pero definitivamente no iban con toda la fachada delantera. — ¿Por qué… — ¿Qué hacen ustedes dos acá atrás? Mi piel se erizo de inmediato, su voz varonil calo por todo mi conducto auditivo y eso desencadeno una reacción entre todas mis neuronas y toda aquella información la envió a todo mi cuerpo hasta llegar a aquella parte sensible. Si, esos eran los estragos que Evan Pride causaba en mí. Giro lentamente para verlo, ahí estaba sin ninguna expresión en su rostro, se notaba que tenia un tatuaje, ya que estaba cubierta con un parche para que sane más rápido, estaba vestido por completo de n***o y su chamarra de color rojo lo hacia más llamativo hacia la vista femenina. — Nada que te incumba. — le respondo. — Pues todo lo que sucede en mi barrio me incumbe ¿No crees? — Hasta donde tengo entendido tu no eres el rey del Bronx. — Uh. — Noah comienza a reír. — chicos, no es momento de pelear ¿Ok? Mejor dime ¿Por qué regresaría Dereck?? — Bueno, entre todo lo que compone el Bronx, nuestro edificio no… — ¿Combina con el resto? — Evan termina por mí, pero en forma de pregunta. — ¿Acaso este barrio no puede tener estructuras modernas? — No coloques palabras en mi boca Evan. — lo veo tambien sin expresión. — Pues es lo que ibas a decir. Con incredulidad me rio, no podía creer lo idiota que era este tipo y tampoco entendía como mi cuerpo podía reaccionar ante su patanería. — Como te decía Noah, le pediré a Dereck que cubra toda esta pared con una pintura hiperrealista. — Eso suena bien. — acepta Noah. — si combinaría con todo el aire del Bronx. — ¿Acaso piensan hacer un trio con esta estirada? La maldita perra loca de Carolina se agarra del brazo de Evan y como si fuera un octópodo. — ­Alerta loca. — dice Noah. Colocando su brazo encima de mis Hombros. Esto lo hacia el chico, porque sabia como era aquella mujer y según la historia que una vez me contaron, cuando miro a Evan más nunca se separo de él y ha espantado a todas las mujeres de la vida del tatuado. — Noah estaré hoy en el Desert, es una discoteca nueva y me dieron unas cuantas entradas, Rachel, Lynch y Joey junto a su novia van, vamos a celebrar el ascenso de esta reina ¿Te nos unes? — le pregunto. — Amiga, ¿Acaso un santo le dice a su devoto colócame una veladora? — No tuve más remedio que romper en carcajadas. — Esta bien, Pasa por mi para irnos juntos. — Como usted diga mi comandante. — hace un saludo militar. Niego con mi cabeza y me giro para encontrarme a Evan con una ceja enarcada y a su perrita casi ladrándome. — Yo debo regresar a mi morada. — Te llevo. — dice Noah. — Pues eso prometiste muchacho de la lagrima. — le guiño un ojo. — ¿Por qué mejor no tomas un taxi? Necesito a Noah en el taller. — interviene Evan Pride. — Porque me saldría por un ojo de la cara. — le respondo. — Eres rica, 20 dólares menos son algo insignificante para ti. — Ya déjala Evan, no voy a permitir que Katherine se vaya sola en un taxi, yo la llevare. — Noah me toma de la mano. — Sabes que tenemos trabajo y no voy a esperar que folles con ella. Perdí mis estribos, mi mano tomo vida propia y se impacto contra la mejilla del tatuado, el eco se pudo escuchar y Noah y Carolina Jadear. — Escúchame bien Evan Pride, no voy a permitir que me tu ni nadie me llame Zorra y si me follo, o no me follo a Noah no es tu maldito problema ¿Ok? — No le hables así. — Carolina me empuja defendiendo a su macho. Una sonrisa se asoma en mi rostro. — Mejor ve a lamerle las pelotas a tu chico, tal parece que no estas haciendo bien tu trabajo porque lo tienes muy mal humorado. — Ya basta Kath, vamos ante que arda Troya. Noah me toma de la mano y me jala hasta llevarme a su motocicleta. — ­ ¿Y tú auto? — le pregunto. — Esta en reparación, en una de las carreras choque y casi muero ¿acaso le tienes miedo a las motos? — A la moto no, pero a ti conduciéndola sí. — Soy un experto. — presume. — ten, colócate el casco. — me tiende el casco que amortiguara mi cabeza en caso de un accidente. — La vida de una diseñadora de modas famosa esta en tus manos. — Gracias por presionarme. Noah enciende la motocicleta y Evan y Carolina salen de detrás del edificio, él tatuada tenía esta vez una cara de pocos amigos que se podía notar a kilómetros de distancia, antes de que Noah se colocara en marcha le lanzo y beso con mi mano a Evan para picarlo aun más. — Un día de esto te ganaras un problema con esa loca. — es lo primero que dice Noah al salir en marcha. — Me da igual esa mujer. — Te lo juro Katherine, esa mujer esta loca, pero loca de amor por Evan, y es enfermizo, el no sé, porque aun deja que haga eso. — Quizás porque así tiene variedad de mujeres para tener sexo. — Aunque no lo creas, Evan es una persona selectiva, no cualquier mujer esta con él. — Como sea, ¿Vendrás conmigo a desert? — Claro que si hermana, lo que sea por conocer chicas nuevas. — ¿Qué sucedió con la chica anterior? — Mejor no toquemos ese tema. — Responde Noah. Pobre chico, siempre terminan rompiéndole el corazón… o quizás fue, al contrario, porque no Noah es alguien guapo, además sus tatuajes lo hacen ver rudo y sin sentimientos, pero en realidad es un terrón de azúcar, contrastando todo su físico. … Pronto la noche cayo, acomodo mi corto vestido n***o, verifico si el rojo de mis labios esta perfecto y tambien si mi cabello esta inmaculado. Sonrió al ver la perfección que soy, y no me interesa sonar como una engreída, pero había algo que se debía aceptar, era una de las mujeres más bellas de todo el país, el característico y común color de mis ojos siempre eran el foco de atención y definitivamente no los cambiaría por nada. Salgo de mi habitación con mis tacones negros de suela roja hasta la cocina, antes de cada fiesta a la que voy tomo una pastilla para evitar la resaca y siempre me ha funcionado. el intercomunicador suena y corro para ver de quien se trataba. El amigo tatuado de mi hermano se encontraba de pie en la portería. — Ya bajo. Sin decir nada asiente con su cabeza y se aleja de la puerta, tomo rápidamente un bolso que combinaba con todo mi atuendo y dentro guardo mi teléfono, dinero y las llaves de mi departamento, en unos cuantos minutos ya me encontraba abriendo la puerta del edificio. — ¡Wow! — es lo primero que dice Noah al verme. — me arrodillaría ante ti, pero no quiero ensuciar mi pantalón. — Gracias, tu tampoco te ves mal. — Lo sé cariño, hice que mojaras tus bragas. — lanzo una gran carcajada. — Como tu digas. — veo detrás de su hombro y un bonito auto nos estaba esperando. — ¿Dónde conseguiste un auto tan fácil? — Lo gane en una apuesta. — se encoge de hombros. — ¿Nos vamos? — Andando. Subimos al lujoso Mustang de color amarillo y nos dirigimos a Desert, Noah coloco un poco de música mientras conducía y yo emocionada cantaba cada una de las canciones, si los paparazzi nos vieran en este momento creerían que somos pareja, pero en realidad somos grandes amigos, le agradezco a Dereck por habernos presentado. Al estar a unas cuadras de la discoteca de Desert, había una gran fila, todos esperaban entrar a la nueva discoteca de Nueva York, mi boca casi cayo al suelo por toda la cantidad de personas, definitivamente toda esa cantidad de personas no lograrían entrar. — ¿Quién es el dueño de todo esto? — Es un amigo, llama Luke Marshall. — Y a se quien es ese idiota. — bufa Noah. — ¿En serio? ¿de dónde? — Este es su auto. — responde esta vez con una sonrisa en su rostro. — No sabia que Luke competía en carreras ilegales. — Los ricos mayormente no saben que hacer con su dinero y hacen este tipo de cosas, además que son prepotentes y se creen los mejores al volante, pero nosotros los del barrio somos mucho mejor. — Eso no te lo voy a negar, hace unos días le quite un hermoso Ferrari a uno de los amigos de Dalton, solo que no competimos en una carrera de autos. — Esa es mi chica, poniendo en practica todo lo que le he enseñado. — me extiende su puño y yo lo choco. Afortunadamente Luke pensó en todo para sus amigos VIP, tenia aparcamientos con cada uno de los que iban a entrar y entre esos se encontraba mi nombre. Noah se estaciono correctamente y salimos del auto. La combinación del chico y yo era tanta, que algunos nos voltearon a ver impresionados, y a Noah si que le encantaba la atención. — ¡Chicos! — Rachel se encontraba junto a su mejor amigo, Lynch y la novia de Joey, de la cual ahora no recuerdo su nombre — ¡Rach! — Noah al ver a la chica corre a abrazarla. — tanto tiempo sin verte. — le dice al separarse. — ahora como eres una top model te olvidas de nosotros los pobres. — ¿Qué? Aquí el fantasma eres tú. — lo golpea ligeramente. — Mejor hablemos adentro con unas buenas cervezas. Al entrar nuestras bocas casi caen al suelo. Primero tuvimos que atravesar un callejón lleno de pantallas led que simulaban un desierto y un potente abanico que removía todas nuestras prendas y justo al final se pudo apreciar un gran letrero que decía “Bienvenidos al infierno” Luces rojas predominaban en todo el lugar, la música potente penetro nuestros oídos con fuerza, en medio de la pista había personas bailando alocadamente disfrutando de lo que el infierno les podía dar. Diviso a Luke hablando con varios de nuestros conocidos en común, le hago una seña a mis amigos para que me siguieran y así lo hicimos. — Luke. — tuve que levantar mi voz para que pudiera escucharme. — Kate, que bueno que hallas venido. — se aleja de sus amigos y se acerca a mí para abrazarme. — Te presento a mis amigos, ella es Rachel, Joey, Lynch, Luce Sky, y por último, pero menos importante, Noah. — Sí, creo que ya nos conocemos. — dice Luke con incomodidad. — bueno disfruten de la noche. Al despedirnos nos ubicamos en uno de los palcos que tenia la discoteca, tan pronto como nos sentamos un mesero nos coloco una botella de champagne junto con la cantidad de copa justas y esta primera botella corría por cuenta de la casa. Con el pasar de las horas el alcohol comenzó a hacer efecto en todos los presentes. Rachel y Lynch bajaron hasta la pista para comenzar a bailar, mientras tanto Joey y Luce se besuqueaban como si no hubiera mañana y Noah claramente estaba ligando con otras chica, decido comenzar a bailar sola, meneaba mis caderas al son de la canción, sabia que algunos chicos me veían y murmuraban, pero me daba todo igual, seguí disfrutando de la velada, hasta que sentí como alguien se me pegaba al trasero, una fuerte mano me agarro de las caderas intensificando el baile, no sabia de quien se trataba, pero definitivamente bailaba de maravilla y podía sentir su bulto cada vez más fuerte sobre mi trasero. — Olvidaba que bailabas de maravilla. — dice a mi oído y de inmediato supe de quien se trataba. Pero no me detuve, comencé a mover mis caderas con lentitud para sentir todo mucho más excitante. Sobre todo, al recordar a aquel hombre que tanto le removía todo su estómago, era mejor imaginar que era él quien bailaba conmigo ya que lo nuestro nunca se podría dar. Comenzamos fuerte con el primer capítulo ¿No creen? Katherine Pierre se viene con toda la fuerza que tiene, espero les halla gustado, lo hice con mucho cariño para todos ustedes. Saben que pueden comentar eso me animaría mucho. Muchos besos y abrazos XOXOXO
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