Capítulo 29

1264 Words
                                                                                      Capítulo 29 — ¿Usted...? —susurré. — Shh—fingió reír—Aguanta un poco, pensaremos en algo. — JungKook, mis padres... — Tu padre está en el hospital, pero tranquila, está estable—comentó—JungKook también lo está, pero los chicos lucharon con él para que no viniera a buscarte, esta gente no pensará dos minutos en lastimarlo... — Sáqueme de aquí por favor—supliqué temblando. — Oh, mi niña, eso haremos—miró hacia los hombres—Ese que está bebiendo de su copa es mi esposo, él tampoco te dejará sola, ninguno de ellos hará una apuesta grande pero lamentablemente tampoco nos dejará comprarte—esta vez sollocé—Shh, tranquila, no llores, no les des el gusto, escucha, intenta aguantar un poco. — Mi padre no puede estar solo... — No lo está, Hobi está con él en el hospital. — ¿Todo bien? —escuché decir a la madre de Kookie. Aclaré mi garganta limpiando mis lágrimas rápidamente, debía fingir estar bien, aunque no quisiera.            — JungKook—susurré acariciando su mejilla—Estás aquí, estás aquí—lo abracé fuertemente besando sus labios luego. El chico abrazó mi cintura levantándome del suelo, sonreí entre sus labios separándome un poco. — Te prometí volver por ti—colocó su frente con la mía. — No vuelvas a dejarme. — Nunca lo he hecho—acarició mis mejillas. Cerré mis ojos suspirando, acaricié su espalda sintiendo que volvía a respirar, el chico besó mi frente retrocediendo de repente. Lo miré sin entender, JungKook negó con la cabeza—Ella corre, corre y no mires atrás. — ¿Qué? — ¡Corre, maldición! —gritó. El disparo se escuchó y su cuerpo cayó al suelo. — ¡JungKook! —desperté de golpe respirando con dificultad. Toqué mi pecho jadeando, la puerta se abrió dejándome ver a Jin con una bandeja de comida, me cubrí de inmediato con las sábanas, seguía llevando el vestido de anoche, recuerdo que me había quedado dormida entre lágrimas. — ¿Una pesadilla? —preguntó dejando la bandeja en la mesa de noche. — Jin, por favor, tienes que sacarme de aquí—supliqué—Por favor. — Ahí vamos de nuevo, Nam me dijo que le decías lo mismo, olvídalo, ¿Sí? — ¡Jin, por favor! —sentí las lágrimas por mis mejillas. Estaba asustada y esa pesadilla no me ayudaba, me sentía tan sola—Por favor, ayúdame, no quiero terminar con esos hombres, por favor, sólo eso pido. El chico ni me miró, se retiró sin decir nada.   4 días después   Había una fiesta importante en toda la casa, la seguridad era el doble esa noche, hoy sería la subasta definitivamente, habían estado mostrándome a hombres diferentes cada noche para que cualquier duda los señores Jeon aclararan las dudas, para mi desgracia no vi más a los padres de Jimin. Jin se rehusaba a hablar conmigo, Nam era dulce pero cuando le pedía ayuda se lamentaba por no poder hacerlo. No había podido dormir nada por eso tuve que usar maquillaje, mis ojeras estaban terribles, apenas comía, una parte de mí ya se daba por vencida, pero la otra se rehusaba a perder la esperanza. Mi mente era un lío, no me sentía nada bien en medio de esa habitación con todos discutiendo sobre la subasta. ¿Quién se iría conmigo esa noche? Muchos usaban máscaras dificultando ver su rostro sólo sus ojos, la señora Jeon me obligó a estar cerca suyo para no perderme de vista, mi máscara era plateada, mi vestido esta vez largo era azul noche. Mi cabello estaba recogido en una trenza, me dolían los pies de estar parada tanto tiempo. Miré entre la multitud, Jin y Nam conversaban en una esquina, parecían estar discutiendo, no lo sé. Suspiré mirando al marco de la puerta del salón, un hombre vestido de n***o y de ojos muy brillantes me hizo una señal con la cabeza. Aparté la mirada de inmediato algo aterrada, ¿No pueden esperar a la subasta? La madre de JungKook reía con modestia con sus amigas, volví a mirar a la puerta, el cabello de ese hombre ya no era n***o, ahora era rojo intenso junto a otro color miel. Mordí mi labio mirando a la mujer que reía a mi lado, tenía curiosidad, de todas maneras, si algo pasaba podía gritar. "Claro, como si fueran a ayudarme" Me alejé de la madre de JungKook con disimulo, llegué a la puerta sintiéndome como tonta al no ver nada. Fruncí el ceño dejando paso a los que entraban y salían, dejé el salón atrás dirigiéndome a la sala, los de seguridad estaban en la puerta principal, rodeaban la casa por completo y el salón principalmente, ¿Qué esperaba encontrar allí? Bufé negando con la cabeza al seguirle el juego a dos idiotas, caminé de regreso al salón, pero alguien tomó mi brazo jalándome, su cabello era rojo, brillaba con las luces, su estatura no era tan alta y sus manos se veían delicadas. Antes de poder decir algo me empujó al abrir la puerta, cerró dejándome dentro. — ¡Oye! —golpeé la puerta intentando abrirla— ¡Abre la...! —alguien cubrió mi boca con su mano. Me quedé inmóvil sintiendo mi corazón latir velozmente, perfecto, ahora terminaría siendo abusada en una pequeña habitación oscura con un hombre de perfume masculino y dulce. — Ellos se encargarán—susurró en mi oído. Mis ojos se abrieron a más no poder—Tranquila, te dije que iba a volver por ti—me soltó y no dudé en girar sobre mis talones. JungKook estaba allí con una máscara negra en sus ojos, fue él a quien vi en el salón. — JungKook—lo abracé sin pensarlo dejando salir las lágrimas de alivio—Volviste, volviste, oh, Dios, por favor sácame de aquí—sollocé comenzando a temblar—Van a venderme, van a llevarme, no quiero eso, no lo permi...—Sus labios callaron los míos con un beso dulce pero apasionado. Colocó sus manos en mi rostro y yo coloqué las mías en su cuello. Él realmente estaba aquí, esto sí era real pero ahora temía perderlo. Se separó un poco mirándome fijamente. — ¿Estás bien? ¿Te hicieron algo? — No, estoy...bien. ¿Cómo...? — Los chicos y yo cambiamos el color de nuestros cabellos para pasar desapercibido, los padres de Jimin nos están ayudando, YoonGi y Hobi pidieron algo de apoyo a unos amigos, Tae llegó ayer para colaborar con nosotros—me abrazó fuertemente besando mi cabeza— ¿Qué haría yo sin ti, Ella? Sonreí de lado rodeándolo con mis brazos. Quería llorar de nuevo, pero por lo bien que se sentía tenerlo allí, en ese momento mis manos en su espalda baja notaron algo, JungKook tenía un arma oculta bajo su chaleco. Levanté la mirada encontrando sus ojos en la oscuridad. — ¿Por qué estamos aquí encerrados? — Porque en un momento debe comenzar el baño de sangre... — ¿Qué? —me separé. — Mi padre no se dará por vencido y no vine en señal de paz. — Jin y Nam siguen allí. — Son unos traidores, Jimin me contó todo gracias a sus padres—ahora sonaba molesto—Esos malditos me las van a pagar sobre todo Jin por lo que hizo. — No, no, hay un malentendido, ellos... — Ellos te secuestraron, Ella, Jin trabaja para mi padre y Nam sólo lo sigue como un perro porque está enamorado de él y no se atreve a confesarlo. — No, ¿Qué? Kookie...—guardé silencio cuando afuera se escucharon disparos. Me alejé de la puerta de inmediato. — ¿Lista para irnos? — JungKook—me aferré a él. — No me sueltes y haz lo que te diga—sacó la pistola de su espalda quitándole el seguro preparándose para usarla.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD