Capítulo 34

2241 Words
                                                                 Capítulo final de la primera parte —Oye, ¿Estás escuchándome? —Sook movió su mano frente a mis ojos. Estábamos en la biblioteca—Vaya, luces muy pálida, parece que viste un fantasma. —No pude dormir anoche—restregué mis ojos. —¿Mucha pasión? —le reproché con la mirada y sonrió divertida—No te amargues, Ella. —No pude hacerla—llevé mis manos a mi cabeza. Suspiré contando las veces que había sostenido esa prueba en mis manos vacilando, la duda ya había crecido en mí y era imposible ignorarla—Sook, no puedo hacerla. — ¿Qué cosa? —me miró sin entender. — Yo...ayer fuimos a la farmacia, desde ayer por la tarde he tenido náuseas, la cabeza me duele e incluso esta mañana antes de salir volví a vomitar—la chica guardó silencio—No sé si la comida de la cafetería me cayó mal o... — ¿Estás embarazada? —susurró. —No lo sé, esa es la segunda opción... —Mierda, Ella, ¿Acaso no se cuidaron? —Sí...bueno...dos veces... — ¡¿Qué?!—chilló. Miró alrededor controlándose— ¿Qué demonios...? Hasta yo suelo tener cuidado con eso, Dios, Ella, ¿Por qué no usaron la cabeza? —Se suponía que él debía cuidarse... —Ella, en la actualidad tanto el hombre como la mujer tiene la responsabilidad de cuidarse—señaló—Si JungKook no se estaba cuidando, debiste hacerlo tú y no esperar a.…—movió sus manos—esto. —Traje la prueba—confesé. Me miró boquiabierta—No pude hacerla en casa porque no estaba sola y estaba nerviosa, no tengo miedo de saber el resultado, tengo algo de temor por la reacción de JungKook y.…acabo de volver a la universidad, no me puedo ir por un bebé—mi voz se tornó desesperada. Contuve las lágrimas, quería llorar, no quería irme de nuevo. —Bien, bien, tranquila, mírame—tomó mis manos sobre la mesa—No debes renunciar, hay muchas madres jóvenes que estudian estando en estado, Ella. —Todos me mirarían con vergüenza, no puedo... —No importa lo que piensen los demás—recogió sus libros y cuadernos—Vamos al baño, debes hacerte esa prueba.            —Diez minutos, se está tardando mucho—comenté caminando de un lado a otro. Sook sostenía la prueba en sus manos, mordía mi uña pensando en miles de teorías, mi corazón latía con fuerza, mi cabeza palpitaba amenazando con doler y las náuseas eran debido a los nervios. —Tranquila, deja de moverte, vas a marearme. — ¿Ya? — Espera. — ¿Ahora? — Espera—levantó un dedo. — ¡¿Ya?! — Espera... — ¿Ahora...? —me acerqué respondiéndome a mí misma—No me digas que espere. — ¡Ya! — ¿Ya? —de inmediato quise ver. La prueba marcaba dos rayitas rosadas, el resultado era positivo, esa cosa estaba diciendo que estaba embarazada—Creo que voy a desmayarme. —No, no, tranquila, Ella, estas cosas suelen equivocarse—comentó—Lo más eficaz es ir al hospital y hacerte los exámenes de sangre. — ¿Estás segura? — Estoy segura—me abrazó acariciando mi espalda. Miré nuestro reflejo en el espejo y estaba al borde de las lágrimas, demasiadas emociones pasaban por mí en ese momento—Y si esto es cierto, JungKook debe responder por ese bebé.            Para mi suerte o mala suerte, ya ni sabía cómo verlo, el chico me escribió avisando que no podría recogerme ya que estaba en la reunión con YoonGi. Sook lo encontró mejor porque significaba que podíamos ir al hospital más cercano para los exámenes, estaba claramente nerviosa. Mis manos se sentían heladas, yo me sentía helada, hice lo que me decían con mi amiga junto a mí. No había comido mucho ese día y tampoco me apetecía hacerlo, no quería que mi estómago devolviera todo de nuevo. Los resultados estarían listos para mañana, no quería irme a casa con la duda, pero tendría que hacerlo y esa noche tampoco pude dormir. JungKook dormía a mi lado profundamente, acaricié su cabello depositando un dulce beso en su frente, el chico arrugó su nariz un poco y no pude evitar sonreír ante eso. Jugué con mi mano en su nuca mirándolo detenidamente pensando en un detalle. ¿Cómo sería tener un hijo de JungKook? ¿Cómo sería verlo en una faceta de padre? En mi mente aparecía un niño de cabellos castaños, suave y brillante como el suyo, de ojos oscuros pero llenos de pequeños brillos que con solo verlos te hacía sentir seguro y lleno de esperanza, tendría la nariz y sus labios, sí, lo veo como un mini JungKook. Sonreí divertida por mis pensamientos, pero cuando pensaba en las clases o en el chico rechazándolo me entraba terror. Por la mañana después de darme un baño fui al armario buscando algo de ropa para el día de hoy. Tenía sueño, me sentía cansada al haber dormido sólo tres horas, mi cabeza me estaba torturando con ideas y teorías. Unos brazos me rodearon por detrás, unos labios comenzaron a besar mi cuello y su respiración caliente chocaba con mi piel. —¿Todo está bien? Te siento algo distraída y pensativa—susurró apoyando su barbilla en mi hombro. Suspiré colocando mis manos sobre sus brazos, cerré mis ojos sintiéndolo estrecharme en ellos, de nuevo quise llorar como tonta, pero me contuve. —No he podido dormir—susurré. — ¿Te sientes mal aún? — Un poco—mentí en parte. —Deberíamos ir al hospital, Ella—de inmediato negué con la cabeza. Si era cierto que estaba en estado no quería que lo supiera así—Ella... —Estoy bien, debo vestirme, ¿Saldrás hoy? —Creo que los chicos vendrán por la noche, saldré con Tae a comprar algunas cosas—besó mi cuello. Sonreí de lado cuando sus manos acariciaron mi cintura, nunca le había negado el sexo a JungKook, pero esa mañana no me apetecía hacerlo. —Debo vestirme.            Las clases estaban siendo muy lentas para mi gusto, ese día si iban a buscarme por lo cual Sook desde un principio dijo buscar los resultados ella misma. Me los enviaría por mensaje luego, hasta que no supiera el resultado no me quedaría tranquila. Ese día estaba más callada que antes, mi madre estuvo escribiéndome a mi celular parte de la mañana, por la tarde fue que alcancé llamarla. Estaba sola en el baño ya que había pedido a mi profesor permiso para salir. — Cielo, ¿Todo bien? ¿Mucho trabajo ya? ¿Estás poniéndote al día? —la escuché decir tan alegre y entusiasta que me hizo sentir peor. Miré al suelo sintiendo las lágrimas caer por mis mejillas— ¿Ella? ¿Cielo, estás bien? —Mamá, yo...—no sabía cómo decirle. Sólo necesitaba que alguien me dijera que todo estaría bien porque con cada minuto que pasaba me sentía más al borde del pánico y no entiendo las tontas ganas de llorar-Lo siento, por favor no te enojes conmigo. — ¿Por qué me enojaría contigo, amor? —su tono de voz fue tan dulce y tan angelical. — Yo...yo...—aclaré mi garganta—Fui a hacerme una prueba ayer—limpié mis mejillas. — ¿Una prueba? — Creo que estoy embarazada, mamá, creo que...podría ser posible y...—de nuevo más lágrimas-Si eso es cierto no sé cómo decírselo a JungKook, no sé qué hacer con las clases, acabo de regresar y no quiero dejarlo por un bebé. Sé que debimos cuidarnos como adultos y te juro que sería incapaz de abortarlo, pero necesito que me digas que estaré bien, por favor. Hubo unos minutos de silencio, estaba sentada en la tapa del baño dentro del cubículo, intenté apartar las lágrimas, pero ellas seguían saliendo. — Oh, Ella—escuché un suspiro de su parte—Escucha, un bebé no puede ser el fin del mundo para ti ni para él. —Nunca hemos hablado de esto... — ¿Y por qué no te cuidaste entonces? —interrumpió sin un tono brusco—Con lo que me has contado de ese chico me sorprende que no se haya cuidado, ¿Estás segura que JungKook lo rechazaría? —No lo sé, estoy tan nerviosa por esos resultados—soné mi nariz intentando respirar. —Es normal si sientes miedo, yo también lo sentí cuando supe que estaba en estado—comentó—Pero no es el fin del mundo, Ella, recuerda que hay chicas más jóvenes que tú y son madres, tu caso no es diferente ni especial, no te alteres, al contrario, siéntete culpable porque ahora de no ser cierto me dejarás con las ganas—bromeó. Sonreí de lado negando con la cabeza. —¿Enserio quieres un nieto? —¿Por qué no lo querría? Nunca te dije nada porque respeto tus decisiones—comentó—Hagas lo que hagas te apoyaré, soy tu madre y eso haré. — Gracias, mamá. — Ahora sonríe, respira y mantente tranquila, espera los resultados.            JungKook vino a buscarme a la hora de salida, incluso con sólo verme sabía que algo pasaba. Lo abracé fuertemente escondiendo mi rostro en su pecho, me rodeó con sus brazos besando mi cabeza. Respiré su perfume unas dos veces teniendo mis ojos cerrados. — ¿Ella? —Sólo permanece así unos minutos más—pedí. — ¿Debería preocuparme? —¿Tiene algo de malo que me guste abrazarte? —levanté la cabeza. Sonrió de lado tomando mi rostro para besar mis labios, correspondí aquel beso con dulzura, el abrazo fue deshaciéndose poco a poco y una de mis manos bajó a su pantalón. Escuché un jadeo de su parte— ¿Podemos irnos? —Los chicos irán al departamento, no tendremos mucho tiempo para nosotros—susurró acariciando mis mejillas. —Pensaremos algo.            JungKook detuvo el auto en el estacionamiento del edificio, el clima estaba nublado, el cielo estaba gris y claramente llovería en unas horas o quizás por la noche. Apoyé mi mano en su entrepierna acercándome a su cuello dejando besos húmedos en él, el chico sonrió burlonamente sorprendiéndose por mi atrevimiento. —Ella—detuvo mi mano que comenzaba a desabrochar su pantalón—Alguien puede vernos. Miré alrededor, para ser honestos estábamos ocultos por muchos autos y metidos en una esquina. Nadie rondaba por allí porque ese lugar era privado, sólo los del edificio podían estacionar allí. —Estaremos bien—volví a besarlo acariciando su m*****o sobre el pantalón. —Ella—reprochó. —Por favor—pedí—Sé qué quieres, no te hagas el difícil. Respiró profundo negando con la cabeza, pero su "dureza" no duró mucho. Me hizo una señal para que pasara al asiento de atrás, lo ayudé a cambiarse jalándolo de su chaqueta, no perdí el tiempo en quitársela sintiendo la necesidad repentina de hacerlo. Me coloqué de rodillas frente a él entre sus piernas, besé sus labios escuchando el sonido húmedo de nuestras bocas, JungKook estaba respirando con dificultad y eso me estaba excitando más. Desabroché su pantalón en segundos acariciando su m*****o con mi mano. Sonreí maliciosamente disfrutando escucharlo jadear, cuando inclinó su cabeza hacia atrás mordí su cuello sin llegar a lastimarlo, con su mano la colocó sobre la mía marcando el ritmo, por unos minutos estuve bombeando su m*****o ya erecto, las respiraciones estaban siendo agitadas y el calor adentro estaba creciendo. JungKook se encargó de quitarme el pantalón desabrochando mi blusa, la ropa interior inferior quedó en el suelo cuando me senté a horcajadas sobre él ayudándolo a introducirse. Quité su camisa blanca acariciando su pecho mientras comenzaba a mover mi cintura, ¡j***r! Era más excitante incluso en su auto, JungKook besó mis pechos mordiéndolos esta vez algo fuerte. —Ah, JungKook—solté un gemido no muy bajo. Sus labios buscaron mi boca al instante, no podía ser escandalosa aquí, aferró una de sus manos a mi nuca impidiendo que me separara de él y con la otra apretaba mi muslo avisando que aumentara más los movimientos. Incluso con sus labios sobre los míos no pude evitar gemir y también escuché algunos de su parte. Introduje mis uñas en sus hombros moviéndome lo más rápido que podía sintiendo mi vientre bajo tensarse y sólo fue minutos para que JungKook se viniera dentro de mí. El beso continuó incluso al acabar, abrazó mi cintura y yo su cuello sintiéndome tan sudorosa como él, sudorosa y cansada. —Te amo, JungKook—susurré por primera vez. Mi voz fue agitada y entrecortada, miré sus ojos más oscuros de lo normal, sonreí besando sus labios una vez más—Lo sé, no...debes decirlo si no...estás listo, sólo...quería que lo supieras. Recosté mi cabeza en su hombro intentando calmar mi respiración.           Ellos estaban en la sala, YoonGi, Tae, Jimin y Hobi, JungKook disfrutaba estar con ellos, aunque dijera lo contrario. Llevé un bocado de los dulces que Hobi había traído a mi boca, sabían exquisitos. Un celular sonó, era el de Jimin y no tardé en recordar el mío. Desde que salí de la universidad me había olvidado por completo del móvil, fui al cuarto recogiendo mi bolso sacándolo, tenía un mensaje de Sook, más bien era una foto de unos resultados. Mis resultados de los exámenes de sangre. Mis ojos se abrieron como platos, me dejé caer en la cama lentamente sintiendo una rara sensación en el estómago. Tantas emociones que no sabía cómo describirlo, miré hacia la puerta abierta donde por casualidad JungKook pasaba y se percató de mí. —Oye, ¿Qué haces aquí? ¿Te sientes mal de nuevo? —lo miré acercarse. Pasó su mano por el cabello haciendo un leve movimiento de cabeza para acomodar algunos mechones, se arrodilló frente a mí mostrándose preocupado—Ella, ¿Estás bien? Luces pálida. "No puede ser el fin del mundo ni para él ni para ti" Escuché decir a mi madre en mi cabeza. Tragué con dificultad respirando profundo, debía decirlo ahora. Nunca lo sabré si no lo hago, nunca sabré su reacción si no se lo digo. — JungKook...estoy embarazada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD